-¿Estás segura?- Preguntó por décima vez.
-Si, má. Tengo que ir, si no los pondré en peligro también a ustedes.
-Chloe, cariño, quiero que sepas que tu madre y yo te queremos muchísimo y que pase lo que pase estaremos muy orgullosos de ti.- Respondió mi padre que se encontraba cocinando.
- Lo sé papá, yo también os quiero mucho.
Realmente estaba muy nerviosa y lo único que quería era tirarme a mi cama y llorar por horas. Pero no quería más bien no podía, ya que si yo no iba, tenía la certeza de que algo malo nos pasaría a todos.
Subí a mi habitación para terminar de hacer las maletas, pues a la mañana siguiente partiría temprano. Entré al baño para darme una ducha y me miré al espejo, esta vez no pude contener las lágrimas y empecé a llorar, tenia miedo, lo más ridiculizado es que no sabía a que le temía, igual tenía la sensación de que algo malo iba a pasar.
Aunque estaba segura de que no me escucharían, pues llevaba años llorando en silencio y ahogando mi dolor en lagrimas calladas, puse mi canción favorita, "Another love". Esta canción había salido hacía más de 9 años, pero igual me transmitía un montón de sensaciones y no me cansaba de ella.
Quizá pensaras que como estaba triste no debería ponerme una canción así, pero algo que nunca sabré explicar, es como una canción triste podía ayudarme en esos momentos, me subía el animo. Por lo menos eso pasaba conmigo.
Mientras la bañera se llenaba me fui calmando y gracias a la musica baile y canté un poco, sinceramente la música era un tipo de ayuda psicológica. Me sumergí en el agua caliente y decidí que me iba a dedicar esos momentos a mi. No pensaría en nada que me provocara una emoción que no fuera alegría.
Termine de ducharme veinte minutos después, ya me encontraba más animada.
Me puse mi pijama con estampado de nubes y bajé a poner la mesa. Como cena de despedida, mi padre había preparado mi comida favorita; espinacas con queso (soy de esas personas que come queso con comida y no comida con queso) y bacalao a la dorada.
La cena fué bien, sin rumbo fijo de conversación, hablamos de la temperatura que estaba haciendo aquel verano, de lo bonitas que eran las nuevas flores del jardín de la vecina, y terminamos riéndonos de los chistes malos que solía contar mi hermano.Uno de las mejores sensaciones que he experimentado en mi vida era la de que te doliera la barriga de tanto reír.
Al terminar, recogí la mesa y me fuí al baño. Hacía unos 6 meses que había empezado a vomitar la comida. Mis padres y hermanas no lo sabían, nunca lo habían notado. Por una parte se lo agradecía, pero por otra, me dolía que no se diesen cuenta. Las personas que estén o hayan pasado por lo mismo que yo (que ojalá no muchas) saben de lo que hablo, es como una pescadilla que se muerde la cola, quieres dejarlo, sabes que tiene sus peligros y que si alguien te quiere te va a querer por tu interior y tu exterior le importará poco. Pero cuando intentas quitarte y comes más de lo que debes, o lo que crees que es más, la culpa te carcome y vuelve a empezar todo. Es como una droga, dependes de ello.
Cuando terminé me lavé bien las manos y los dientes para que nadie sospechara nada, y bajé al salón a ver una película con mi familia.
Nosotros éramos familia numerosa constituida por mi padre, la persona más amable y sociable que había tenido el gusto de conocer, era como un mejor amigo para mi, siempre que tenía problemas él estaba ahí para escucharme y consolarme, realmente confiaba en el mucho. Siempre me acuerdo, que de pequeña, sus broncas eran las que más me afectaban, él solía ser un hombre que arreglaba los conflictos a base de hablarlos y llegar a un acuerdo, por eso cuando nos echaba la bronca a mi hermano y a mi, me sentía mal, porque significaba que lo habíamos llevado al borde de su paciencia.
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C.S.A
ActionChloe es una chica que vive en un pequeño pueblo al norte de España. Este verano, deberá asistir durante un mes a un sitio que desconoce en unas circunstancias también desconocidas. A ella no le da buena vibra nada de esto, pero igual tiene que ir p...
