Prefacio

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Siempre se encontraba mirando a la ventana, aún a pesar del bullicio que inundaba alrededor, no esbozaba ni un solo gesto, ni una sonrisa, ni un desagado o tristeza, solo era su mirada inexpresiva en la ventana, a diario. Hay quienes lo ignoraban por completo, es decir, era algo inusual, pero tampoco del todo extraño, era solo una chica mirando a la ventana todo el trayecto sin esbozar palabra alguna con nadie. Él también lo hizo, porque a primera vista no hubo nada que hiciera contemplar la idea de intentar entablar una conversación con ella, ni hablarlo. 

Quien diría que solo necesitó un pequeño momento, un pequeño incentivo para comenzar a hablar. Un tercero. Lo demás fue cuestión de química. Una canción vieja de rock romántico sonando en la radio, sus voces entonandola al unísono. Sus miradas entrelazadas. Eran almas puras, no conocían el amor, mucho menos al desamor. Nunca supieron que estaban entrando a un mundo de agonía, del cual solo volverían rotos. 

Las cosas que nunca te dijeStories to obsess over. Discover now