Hacía mucho tiempo que no me sentía así. El fuego me quemaba por dentro, y me gustaba, mucho. Me sentía feliz. Es increíble cómo un deporte puede hacerte sentir tantas cosas.
El baloncesto es mi deporte, lleva conmigo desde que tengo seis años, y es lo que sin darme cuenta me salva en los peores momentos. Hoy era mi gran día. Mi primer partido con el equipo grande. Por lo visto, el entrenador se había fijado en mí y ha querido tenerme en su equipo. Es más, hace un par de días me sorprendió invitándome a jugar un partido con ellos, era el partido que estaba a punto de empezar.
Todas las del equipo me preguntaban si estaba nerviosa, a lo que yo contestaba que no. No soy una persona que suela sentir nervios. Era más complejo que eso. Era una sensación de miedo a no ser suficiente y de querer pero no querer jugar, simultáneamente.
Minuto 5 del segundo cuarto, el entrenador me dice que salga a la pista. En ese instante las emociones se intensifican. Miro a mi alrededor, veo a mis amigos epoyándome desde la grada. No tengo nada que perder, pienso. Así que decido salir a la pista con todas mis fuerzas y jugar con más ganas que nunca; que si he llegado hasta aquí, será por algo.
Acaba el partido y me despido de las compañeras y el entrenador. Mis padres me preguntan qué tal y yo les digo que no lo sé, que supongo que bien. No anoté cansastas, pero tampoco esperaba hacerlo, no era necesario.
Dos semanas más tarde, me veo jugando tres partidos por semana: el de mi categoría y dos más, de categorías superiores. Esto me motiva a seguir mejorando. Así es el deporte, las victorias, te motivan; pero son aquellos que no se rinden ante las derrotas los que acaban triunfando.
KAMU SEDANG MEMBACA
EXPERIENCIAS MOTIVADORAS
Cerita PendekEste relato es sobre lo que se siente al ser un jugador o una jugadora de baloncesto. Las emociones que te recorren. Lo bonito que puede ser. Pero también el esfuerzo físico pero también mental que conlleva.
