Relato original

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Cada día salgo de mi caso a las siete de la mañana, así puedo salir de mi casa a las siete y media para llegar temprano al colegia. Llevo haciendo el mismo camino desde hace cuatro meses, al igual que muchas personas que siempre me encuentro, y es a ellas a quien quiero dedicarles este relato.

Cuando salgo de mi casa, y ya llevo dos calles, encuentro siempre el mismo coche. Es antiguo (parece de una película de los años treinta) y se le va la pintura, por eso es lila y azul, y está hecho polvo. Lo más curioso es que una vez me lo encontré dentro del mecánico, que se encuentra en la misma calle, así que supongo que intentan arreglarlo.

En el cruce de esa calle, pasan siempre a la misma hora dos señoras. Normalmente van juntas del brazo, hablando entre ellas, una de ellas con el pelo rubio y otra con las raíces blancas y el resto pelirrojo. 

Al girar esa calle, a veces, me encuentro con un amigo de mi vecina, que nos presentó. Un hombre italiano que aparenta más edad de la que tiene y va siempre tapado hasta arriba.

Siguiendo recto se acoplan a mí algunos alumnos que van al colegio que está cruzando esa calle. Algunos van solos, otros con amigo y a otros se les ve esperar a que estos lleguen. La única cosa que tienen todos en común es que cuanto más cerca del cole están, más lento caminan. 

Al dejar atrás ese colegio llego a una calle llena de bares, que a esa hora están cerrados. En la esquina, siempre se ve al mismo hombre, con edad ya para jubilarse, sacando y colocando las sillas para poder abrir su local. 

Al cruzar la carretera, en la esquina, hay una planta baja con los cristales tintados. En ellos está pegados los carteles de obras de teatro, conciertos, espectáculos... 

Al girar ya se puede ver mi colegio de lejos. Allí me suelo encontrar con chico que va en dirección contraria a mí, debe ir también al cole y va siempre con cara de pocos amigos.

Más adelante llego a otra calle, donde hay un bar en el que suele haber mucha gente desayunando, se ve desde la calle la televisión con el telediario de la uno.

Cruzo por en frente de una gasolinera. Allí me encuentro con un hombre que lleva a su hija en un carrito. 

Sigo recto, un giro más y por fina llego a mi destino. Delante se ven alumnos charlando, repasando, con los apuntes en la mano, fumando, despidiéndose de sus padres, con el móvil... y alguna que otra persona que iba al gimnasio i a dar una vuelta y está por en medio.

Todo esto, a toda esta gente, la veo cada día. No sé sus nombre, a que se dedican o por que van por ese camino, son todo suposiciones. Lo único que sé es que sobre las siente y media de la mañana va por ese camino y me los encuentro, y cada día que vaya hacia el cole, allí estarán.

Cuando salgo de mi casaWhere stories live. Discover now