Bendito fue quien supo lo que quería de chico,
que yo aún con mis mil y un días sigo sin saber a que aspiraba.
La presión, mi ser reflejado, la conciencia,
mis peores enemigos y aquellos que me obligaron a no tener una identidad para poder completar un destino.
El destino de no morir olvidada,
el camino de poder ser reconocida por algo en la vida.
Dichoso fuese quién pudiese volver atrás y reencarnarse en sí mismo,
conocerse como era antaño y saber lo que deseaba,
pero yo no juego esta partida con esa dicha,
y estoy sola resolviendo un rompecabezas sin respuesta.
Estoy sola golpeando una pelota contra una pared estática,
aullando a una luna cubierta por un telón.
Oh, persona que alguna vez ocupó mi espejo con su reflejo,
¿sería usted capaz de decirme qué fue lo que buscaba?
¿O usted también se ha olvidado de que fue a lo que aspiraba?
YOU ARE READING
Mis mierdas
Teen Fiction𝘗𝘢𝘳𝘢 𝘲𝘶é 𝘤𝘰𝘯𝘰𝘤𝘦𝘳 𝘦𝘭 𝘱𝘳𝘪𝘯𝘤𝘪𝘱𝘪𝘰 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘷𝘪𝘷𝘰 𝘴𝘪 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦𝘴 𝘩𝘢𝘭𝘭𝘢𝘳 𝘦𝘭 𝘧𝘪𝘯𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘮𝘶𝘦𝘳𝘵𝘰.
