Cuando mis recuerdos tomaban forma y mi conciencia despertaba, lo primero que vi, fue unos ojos color chocolate que brillaban y una sonrisa invadida de felicidad que era contagiosa; un cabello sedoso de color café, que a veces llegaba a sujetar y a su vez sentía una mano tocar mi rostro, provocando sentimientos que invadían mi ser y me hacían sonreír al igual que ella...
Si, ella.
Mi madre fue una mujer maravillosa, al menos hasta donde tengo memoria, siempre fue amable, honesta, extrovertida y a su vez todo lo contrario, en mi opinión no pude pedir mejor mujer para ser mi madre; hasta que un día... la muerte toco nuestra puerta.
Mi padre lo conocí, a decir verdad, éramos una familia feliz, hasta que mi madre murió y mi padre al no poder vivir sin ella, me abandono con mi abuela y tomo su propia vida. En vez de cuidar al retoño que ella crio y amo con todo a lado de él, mi padre decidió que no podía solo, que mi madre era su todo, y yo no tenia espacio en su corazón para retenerlo, dejándome solo.
Mi abuela en un principio no la conocí, pero mi madre me decía que era buena y amable, pero cuando su hija, mi madre falleció...
Es un poco triste y gracioso de explicar para mí, pero debo decirlo, después de todo, por algo estoy aquí y por algo pediste una explicación.
Mi abuela después de que falleció mi madre y mi padre me entregara a su cuidado, experimente entonces la denigración a mi propio género, experimente golpizas por no obedecerla y entonces cumplí el propósito, el anhelo y el deseo de mi abuela.
Mi abuela perdió una hija desde el momento en que se casó con mi padre, pues mi madre era una dama de sociedad y mi padre un simple cocinero, es decir, éramos plebeyos pero felices, sin embargo, fue tanto el impacto de la muerte de mi madre, que me uso a mí, su nieto, el hijo de su amada hija, y quien se parecía mucho a ella; como su reemplazo.
Me vistió, me educo, me dio todo, con tal de que yo me convirtiera en una dama que a diferencia de mi madre no vería a ningún hombre, hasta que no me vendiera al mejor postor. Aunque me daba igual si era hombre, después de todo me gustan las mujeres, esa señora me educo hasta como debía portarme al momento en que tomaran mi cuerpo para darle gusto a mi esposo, es decir, a ti.
¿Qué cómo llegue a usted?
Tranquilícese. Le responderé, después de todo es mejor contarle mi historia a tener que consumar el matrimonio.
...
- Ha llegado tu momento – decía la mujer de cabello canoso y ojos color chocolate, piel pálida y arrugada.
- ¿Qué momento? – pregunto una chica de cabello castaño y ojos que compartía con la mujer color chocolate.
- Para el que te has estado preparando hija, para casarte – respondió la mujer avanzando para buscar tocar a la chica.
- Es decir, que me has conseguido a un esposo, o mejor dicho a alguien pervertido que le gustan los chic...
- ¡Calla! - antes de terminar la palabra, la anciana abofeteo a la castaña y luego la tomo del cabello para acercarla a su rostro, que mostraba un semblante de enojo, unos ojos de locura y una boca blasfemante para la chica. – Compórtate como lo que eres como una señorita, eres una dama de la alta sociedad, deja de decir incoherencias y mejor ve a que te arreglen este cabello horroroso que te cargas, necesitas verte bien para que el príncipe te elija como su esposa, si te elige como concubina me encargare de mueras, ¡no dejare que mi hija termine siendo la otra que no sea la esposa!
- ¡No soy tu hija! ¡Desquiciada! – respondió Tsunayoshi recibiendo ahora otra bofetada y sintiendo como la mujer lo aventaba al suelo mientras le miraba con horror, para tomar una lampara y golpear a la dama con ella, una y otra vez, mientras gritaba que guardara silencio.
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Soy Yo
FanfictionUna dama atrapada en los entornos de la sociedad, experimentando las atrosidades que hizo su llamada "abuela" sobre su cuerpo, sobre su ser. Es el momento, no hay más espera, tal vez pueda morir esta vez y de ese modo dejar atras ese mundo yendo en...
