Capitulo 1

6 0 0
                                        

Dicen que nada duele más que perder a quienes más quieres. Pues yo, aquella noche de viernes, perdí a quien creía ser el amor de mi vida. Y a mi mejor amiga. Dos, en una sola noche. Blanca, mi mejor amiga por aquel entonces, celebraba su 23º cumpleaños en su casa. Estábamos invitados sus amigos más cercanos a una cena; yo; Amber, Fernando, mi novio, y algunas personas más, y yo conocía a casi todos, por lo menos de que Blanca me había hablado de ellos, al fin y al cabo, eran los amigos de mi amiga.
Habíamos acabado las deliciosas pizzas que habían encargado, Blanca estaba en la cocina, cogiendo más bebidas, y decidí ayudarle a recoger las cajas de cartón de las pizzas. Hacía un rato que no veía a Fernando, pero no le di importancia, supuse que estaría con sus amigos. Cogí las cajas de la mesa y me abrí paso, como pude, entre todos los veinteañeros que bailaban en el salón. Al abrir la puerta de aquella cocina, el corazón me dió un vuelco.
Allí estaba, Fernando, mi novio desde hace 3 años, besando a mi mejor amiga. Sentí una patada en el estómago, me quedé paralizada. No podía creerme lo que mis ojos estaban viendo.
Tras unos escasos segundos, que sentí como una eternidad, me di la vuelta. Solté las cajas de pizza en el suelo, cogí mi bolso, y sin pararme en ningún segundo, me dirigí a la puerta, para salir. Escuchaba a Fernando seguirme y gritar mi nombre entre la música, que estaba a todo volumen, pero no me di la vuelta. No podía mirarle a la cara. Cerré la puerta de un golpe, bajé las escaleras de entrada y entré en mi coche. No pensaba, solo actuaba. Seguía en shock, no me lo podía creer. En dos segundos, había perdido a dos de las personas más importantes de mi vida.
Agarré el volante, me quedé mirando a la nada unos segundos y arranqué en coche, rumbo a mi casa. Aún no se como llegué viva ese día a casa, estaba pensando en todo lo que había visto y no estaba centrada en la carretera. Al llegar, tiré el bolso en el sofá del salón, me quite mis tacones, los dejé tirados en medio de la sala, y me senté en el borde del sofá. Estaba rota, nunca nada antes algo me había dolido tanto como esa traición, y sentí que el mundo se acababa. Ya no sabía qué hacer.
Saqué el móvil del bolso, tenía varias llamadas perdidas de Fernando, me había estado llamando mientras conducía y tenía también miles de mensajes de él y de Blanca, pero no quiero hablar con ninguno de ellos. Ahora mismo no quiero hablar con nadie, así que apague el móvil, lo dejé sobre la mesita de centro frente a el sofá y me tumbé. Estuve llorando, pensando y maldiciendo a los dos durante horas, hasta que finalmente, me dormí al cabo de las horas.

Normalmente, vivo con Lydia, mi compañera de piso y con su gatita Piccola, que es adorable y siempre está buscando mimos, pero ahora estaba en Londres, visitando a su familia. Nuestro piso es precioso, pequeño pero precioso y lo decoramos las dos juntas. Nos llevamos muy bien, ojalá estuviese aquí conmigo para por lo menos, tener a alguien a quien contarle lo que pasaba. Casi todos los muebles de la casa son blancos y sencillos, pero la casa está llena de plantas, fotos, cuadros de Lydia, y casi siempre había musiquita de fondo.

Como decía, el piso es bastante pequeño, pero no necesitamos más, al fin y al cabo solo somos dos y un gato. Nada más abrir la puerta de entrada, está el salón, con un enorme sofá blanco en el centro, pero de verdad, es lo más cómodo del mundo. La cocina solo es separada del salón por una barra con cuatro taburetes donde solemos comer.  Al fondo de la sala central, están las habitaciones. Una para Lydia y otra para mi, y entre ambas hay un pequeño aseo, que solo usan los invitados porque en cada habitación hay un baño. Mi cuarto es más pequeño que el de mi compañera, pero lo prefiero, porque sino lo llenaría todo de cositas inútiles que iría almacenando, y básicamente consta de mi cama, un escritorio, el armario y una estantería llena de libros. Me fascina leer e imaginarme a cada personaje, meterme en su historia y sumergirme en las palabras. Junto a la estantería tengo un espejo muy grande que compré en un mercadillo de segunda mano, y un tocador, muy pequeño, ya que casi no tengo maquillaje. Me encanta la luz que hay en mi habitación, tengo una gran ventana frente al escritorio y me ilumina todo el cuarto. También me encantan las plantitas que tengo por toda la habitación, aunque la mayoría son cactus y suculentas, porque no se me da muy bien eso de mantenerlas con vida.
Tengo un par de fotos y un cuadro que me regaló Lydia colgados en la pared y un póster que compré en una feria de música.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Jan 04, 2022 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

Chocolate con SalWhere stories live. Discover now