Prólogo

66 5 0
                                        

La sensación de que alguien pudiera entrar en cualquier momento desde cualquier rincón de la casa, me estaba destrozando. Era constante, tanto se cernía sobre mí un miedo que me agotaba hasta el límite. La cabeza me palpitaba dejándome el cuerpo flácido, no me dejaba descansar.

Estaba aterrorizado. Sentía un dolor en la columna vertebral que llegaba al cerebro. Las manos me temblaban mientras los músculos se me tensaban. Todo lo que podía hacer era esperar a que las horas pasaran y el sol volviera a salir.

En mi mente solo quedaba un retazo de esa imagen que no lograba comprender. Lo recordaba aunque no entendía qué había pasado. ¿Cómo había llegado hasta aquí?

No podía pensar. La sensación de pánico me recorría cada nervio. Un hombre de negro en mi habitación. Grité, me defendí, no respondía como debía. Era un reflejo inútil. Como siempre atrapado en un ciclo interminable de miedo donde los momentos se desvanecían sin dejar huella.

Eran solo fragmentos, piezas incompletas de algo que no alcanzaba a comprender. Pero lo sabía, lo sentía: algo dentro de mí ya había roto.

The BRAINDonde viven las historias. Descúbrelo ahora