—Perdón, chicos... al parecer hay un retén.
La palabra retén fue suficiente.
Me levanté de un salto del asiento y miré por la ventanilla.
Ahí estaba.
Cuatro autos frente a nosotros.
Y dos hombres vestidos de negro revisando vehículo por vehículo.
No.
No estaba en el plan.
Anthony lo había revisado todo. No había retenes en el camino.
Algo estaba mal.
Muy mal.
Sin pensarlo dos veces, me agaché y tomé la patineta escondida bajo el asiento. Caminé con cuidado hacia la puerta de emergencia del camión, ignorando las miradas curiosas —y sospechosas— de algunos compañeros.
Respira.
Actúa normal.
No llames la atención.
Di una última mirada.
Los hombres seguían avanzando.
Uno de ellos giró ligeramente... y entonces lo vi.
El tatuaje en su cuello.
Un escalofrío me recorrió la espalda.
No había duda.
Nos habían encontrado.
Salí.
El aire golpeó mi rostro mientras me alejaba sin correr... todavía. No hasta estar lo suficientemente lejos.
El aire golpeó mi rostro mientras me alejaba sin correr... todavía. No hasta estar lo suficientemente lejos.
Saqué el teléfono.
Solo tenía un contacto.
—Nos encontraron.
El silencio al otro lado duró apenas un segundo.
—¿Dónde estás? ¿Estás bien?
—Entre Broderick St y O'Farrell St. Logré salir antes de que me vieran.
Otra pausa. Más corta. Más tensa.
—Ok. Te veo en el punto.
La llamada terminó.
Así de fácil.
Así de peligroso.
Porque ambos sabíamos la verdad:
Eso no había sido habilidad.
Había sido suerte.
Y la suerte... no se repite dos veces.
⸻
—¿Qué vas a querer?
—Tres croissants con chocolate —respondí, intentando sonar normal.
Anthony soltó una risa por lo bajo.
—Algún día te va a dar un coma diabético.
Me encogí de hombros.
—Y lo esperaré con ansias.
Se bajó de la camioneta después de cargar gasolina y desapareció dentro de la tienda.
Me quedé sola.
Otra vez.
Mi vida nunca había sido normal.
Ni siquiera cerca.
Pero si comer basura llena de grasa me hacía sentir como una adolescente promedio... entonces lo haría.
Aunque fuera una mentira.
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Inevitable
ActionHuir siempre ha sido su única forma de sobrevivir. Storm Russo no es una chica normal. Nunca lo ha sido. Desde pequeña aprendió a pelear, a mentir... y a desaparecer. Cambiar de nombre, de ciudad, de vida, es parte de su rutina. Y junto a Anthony, e...
