Diane Keaton
Navidad, la época donde todos se reunían para celebrar, un lugar lleno de paz y amor, repartiendo miles de sonrisas por todo el lugar, ¿la navidad perfecta era no? Bueno en mi caso no, en realidad era una chica mas enfocada en el mundo moderno, en si viviendo en el trabajo al cien por ciento, algo que no me importaba ¿Por qué sentido tenia eso?, eran solo excusas o al menos lo eran para mí, no tenía ningún sentido para mi celebrar la queridísima navidad, mi vida era perfecta, con una gran casa, un gran puesto en mi trabajo, siendo una de las mejores ejecutivas de la empresa de postres navideños, vaya que era una chica afortunada, en fin tenia la vida con la que muchos soñaban, bueno eso pensaba todos los días, ya que no me sentía yo en ese lugar porque díganme una chica de ojos saber café oscuro, con labios suaves pero tiernos, cabello negro pero largo como la noche, ¡hay que estoy haciendo!, ¿describiendo a una princesa? claramente no lo era o bueno no me consideraba como tal, en fin mi vida dio un gran giro, aquella mañana de navidad, un día como cualquier otro, otro día mas perfecto pero saliendo de ahí me encontré un gato con un gato negro totalmente, ojos verdes como limón, con una campanita que colgaba de su cuello, era extraño ver un gato así, mas si es aquí, bueno en fin Sali de mi trabajo como siempre, dirigiéndome a casa, a planear mas cosas, cuando de la nada siento una voz gritar no, nose que estaba pasando en esos segundos, cuando reaccionó que es la mía, cayéndome a un charco de lodo,
- ¡oh perfecto! Gran día para comenzar ¿no crees? – mirando al cielo, en un tono molesta proteste, en eso veo al gato ahí acurrucado, así como si nada está el mendigo, de verdad tenia un coraje enorme por lo que me hizo pasar, tenia unas ganas enormes de ahorcarlo.
- ¿Qué tú haces ahí? – le pregunto al gato como si me fuera a responder, claro.
- miau- me protesta el gato mientras voltea a ver hacia la nada, cerrando sus ojos
- así, estas tranquilo ¿no?, me hiciste caerme en un charco de lodo, se ensucia mi ropa, me empapo, el agua de ese charco esta helada, mis papeles están regados por todos lados, de verdad ¿estas tranquilo- protesto mientras intento recoger mis cosas del suelo.
En eso veo una mano estirada, ofreciéndome a levantarme, oh vaya, no puede ser es Henry, mi jefe
-vaya que si tienes un gran humor con los gatos Diane- dice mientras suelta unas carcajadas, hay este día iba cada vez de mal en peor, gracias a un gato
-no- digo exaltada- no es lo que parece, en realidad es, es…- dijo tan nerviosa y apenada de como me encontraba, pero también en qué condiciones me encontró
-tranquila, ese gato se me hace muy peculiar-
- ¿enserió? –
-sí, prácticamente es un gato para navidad el- dijo sarcásticamente
- que buen chiste Henry, que buen chiste-
Solo me mira con una que otra risilla, lo que me indica que si quiere que me lleve a mi casa, a lo cual acepto, nos subimos a su auto para dirigirnos a mi hogar, no pasaron 10 o 15 minutos que llegamos a mi casa cuando noto que en una de mis ventanas, estaba el mismo gato que me hizo tropezar torpemente, esto si que era una broma para mi
-oh mira, tu amigo esta aquí-
- si ya veo- protesto mientras hago muecas, volteando los ojos en blanco, no sabía que más me podía esperar de este gran fantástico día.
-bueno te dejo con tu amigo, tengo que ir a mi casa, con mi familia a celebrar la navidad-
-si, esta bien Henry, feliz navidad- le grito desde mi puesta
-igualmente Diane- con eso se despide
saludándome con su mano, para luego irse en segundos y apartarse de mi vista.
De verdad no sabía que tenía planeado realmente, entre a mi casa, como todos los días, pero de un momento a otro me sintiéndome extraña, como si algo me faltara en mí, en eso oigo unos maullidos desde afuera de mi ventana, ash era ese gato de nuevo.
-está bien, te dejare entrar a mi casa, sin que me causes desastres o caos, ¿está bien? -
-miau- claro como si me fuera a responder el, mientras me ve con esos ojos que hacen que tu corazón de pollito claramente no iba a caer en sus juegos.
-vaya que si eres un diablillo- protesto mientras lo intento cargar entre mis brazos, pero en vez de eso me muerde, hay dios, ahora en que me metí con él.
-oye que te pasa- le digo mientras me sobo la mano, vaya que este si era un caníbal en verdad, hasta creo saber que le gusto mi sabor, claro pues quien no, después de ahí me dirijo a sentarme sobre mi escritorio, para tomar lo que suponía un gran café con una concha.
- ¿y mi concha? –
En eso noto como migajas de pan hacen un caminito hasta llegar donde esta aquel gato, que veo que se come mi pan, no podía ser, este gato no ¿tenía vergüenza o qué?, estaba ahora si realmente molesta con él, que empezó una tipo guerra fría contra mí, esto cada vez se ponía mejor, de un momento a otro veo como mi bufanda preferida estaba hecho pedazos, desgarrada, quien no seria el culpable, claramente el era, cuando estaba a punto de echar aquel gato que me había hecho pasar un terrible día para mí, lo halle acostado como si nada sobre una caja marrón, decorada a los bordes con detalles dorados, con un moño, que claramente él estaba jugando con eso, arriba de mi ropero, decidí ver que era lo que contenía esa caja, ya que yo no recordaba haberla traído conmigo.
Entonces bajo al desgraciado del gato, que me muerde otra vez por bajarlo de ahí, eso sí que me dolió mas que la otra mordida que me había dado, abro la caja, observo dentro de ella fotos, manualidades, adornos, pero con una carta que venía.
Mi querida niña
Tal vez encontraste esta caja por casualidad o nose, pero te escribo estas palabras para hacerte recordar, has olvidado tanto la navidad, ¿recuerdas cuando eras una niña? Te encantaba eso, amabas esa celebración, pero ¿Qué sucedió contigo?, no se trata de que siempre nos manden los mejores regalos cada año, sino que estes con nosotros, por quien sabe, nunca sabremos cuando será la última navidad para unos.
Espero que reflexiones con esto hija.
Te quiere tu madre…
Realmente no sabia que pensar realmente con eso, era algo que me dejo en shock al observar todo eso ahí, haciéndome sentir que a veces por vivir en nuestro propio mundo olvidamos realmente lo que importa, en eso noto como se arrulla junto a mi lado el gato, al parecer no parecía tan desagradable como pensaba, pero si lo intentaba acariciar me mordía, ¿está loco o qué?, realmente creo que ya le encanto modéreme.
Lo cargo entre mis brazos para luego mirarlo a los ojos.
-esta bien que tuvimos muchas diferencias, pero me ¿vas a ayudar o no? - en eso veo como se me queda viendo detenidamente.
- vaya que tu si tienes un gran problema verdad- en eso como siempre el gato me vuelve a morder, rasguñándome como loco, así jalándome de mi suerte para dirigirnos hasta un libro, oh que bien ahora me manda un gato, perfecto, noto como ve un pequeño libro color verde, con detalles dorados, lleno de grandes posts.
En eso tomo el libro, me siento y acorruco en mi sillón para luego observar todo lo que me había perdido, claro con el pequeño demonio junto a mi acurrucándose como si nada, me daba ganas de matarlo, pero pensándolo bien tiene su lado tierno.
Observamos cada una de las fotografías, recordando lo que alguna vez significo la navidad para mí, vaya que tenía razón Henry, esto si era un gato para navidad.
-oye deja de morderme, ya suficiente tengo hoy contigo- le digo mientras el me mira con esos ojos que te hacen derretir el corazón, siendo incapaz de regañarlo, debo admitir, caí en su trampa.
-esta bien que me quieras y todo, pero deja de hacer eso, que si duele-
-miau- hay si, como siempre haciéndose la víctima, pero que más podía pedir para esta navidad, a veces necesitamos un gato para nuestra navidad.
YOU ARE READING
un gato de navidad
Teen Fictiona veces estamos viviendo tanto dentro de nuestro mundo, que olvidamos lo que significa realmente la navidad bueno que pasaría si un gato a través de sus travesuras te ayuda a encontrar ese significado ¿crees que es posible que un gato lo haga? buen...
