único

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minho era un manojo de nervios. no podía dejar de pensar en esos ojos que tanto le gustaban, que no sabía porqué estaba tan encantado con ello ¿siquiera debía sentirse de esa manera? no dejaba de repetirse una y otra vez que no podía verlo así, que no debía. después de todo, era su amigo, y nada más que eso.

minho se sentía atrapado.

era como una cárcel imaginaria que su propia mente había creado, dónde él era el prisionero, pero también era el que tenía las llaves de la puerta en su propia mano. era tan débil, un solo mensaje de él y saldría corriendo por aquella puerta contra la que golpeaba su cabeza cada día preguntándose qué le pasaba.

porque no lo sabía, realmente no comprendía. estaba muy a gusto con su amistad, pero a veces quería más, quería mucho más. entonces se frustraba.

¿acaso no es normal querer besar a tus amigos?

porque eso es lo único que pensaba cuando lo veía. las llamadas mariposas que sentía en su estómago le gritaban que saltara a sus brazos si pudiera. pero no podía hacer eso.

en las noches solitarias, se encontraba mirando al techo escuchando una canción, pero no era cualquier canción, era la canción que jisung le había dedicado para su cumpleaños. tenía ese debate interno de si realmente merecía que jisung pensara así de él. con cada linda palabra que había junto a esa bella melodía.
      
         ¿de verdad me quieres tanto?

pero jamás me querrías como yo te quiero.
tristeza, enojo, confusión. eso era lo que jisung le hacía sentir la mayor parte del tiempo. minho era una presa de sus sentimientos. sentimientos que no sabía lo que significaban.

sin duda era un total enamoradizo. adoraba el amor, podía verlo en todas partes, pero jamás en él. ¿como no iba a confundirse si jisung fue la primer persona que lo trató con amor? no la clase de amor que buscaba, pero se conformaba con eso.

y claro que no ayudaba el hecho de que jisung sea el chico más lindo que había visto en su vida. no se confundan, él no era superficial, pero cuando veía a jisung sentía que era la flor más bonita del jardín. minho amaba las flores.
pero jisung era más que eso, la razón por la que llamó su atención en primer lugar fueron los pequeños y grandes detalles que podías notar al conocerlo, como su bondad, su empatía, su presencia, su forma de ver el mundo, y sin duda, lo fuerte que era. jisung tenía un alma gastada, al igual que la suya. pero jisung era tan valiente, a pesar de los obstáculos, no se rendía.

minho quería ser como jisung.

      ¿me gustas o quiero ser como tú?

y un nuevo debate se formaba en su distraída cabecita. jisung le hacía sentir tanto, que ya no estaba seguro de lo que era. lo único que podía decir con seguridad es que no quería perderlo. en esos meses de amistad se había vuelto muy cercano para él, le confió cosas que no se las decía ni a si mismo. jisung era importante en su vida.

y es por eso que tenía tanto miedo.

no quería arruinar las cosas, no quería incomodarlo con sus confusos sentimientos, no quería que sintiera pena de no poder corresponderlos. no quería perderlo.

¿pero qué podía hacer? comenzaba a ahogarse en esa marea de emociones.

a él nunca le había gustado hablar de sus sentimientos. para algunos se siente liberador, y otros sienten como si les pusieran un alambre de púas al rededor del cuello. y minho era de esos.

confusion | minsungDonde viven las historias. Descúbrelo ahora