La despedida

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Hace unos años, un día como otro cualquiera, mis amigas María, Ana y yo decidimos hacer una pillamada en mi casa, sin saber lo que nos esperaba después.

Media hora antes de que llegasen mis amigas, mis padres se fueron a trabajar. En cuanto llegaron, las llevé a mi cuarto a que dejasen sus cosas, y, después, les enseñé toda la casa, la cual es muy grande, lo cual me encantaba. Cuando terminamos, fuimos a la cocina para coger la merienda y fuimos a el salón, así que el resto del día lo pasamos viendo películas. Llegó la madrugada, pero ninguna tenía sueño, así que decidimos jugar a un juego, uno de miedo, aunque había un pequeño inconveniente, no conocíamos ninguno, así que estuvimos investigando por internet un buen rato.

-Oye ¿y si jugamos al silencio? - preguntó María.

-¿de qué se trata?-pregunté.

-Bueno, necesitamos: sal, velas, unos folios y un bolígrafo de color rojo o verde. Además, debemos seguir estos pasos:

1º paso: tenemos que hacer un círculo grande en el suelo con sal y poner alrededor unas velas y los folios con el bolígrafo.

2º paso: apagar todo: las luces, la televisión, los móviles... TODO.

3º paso: sentarnos dentro del círculo.

Último paso: debemos repetir tres veces las palabras: "huc venire nobiscum" y posteriormente mantener silencio. Además, debemos hacerlo todo a las 3 am. Después, tenemos que hacer preguntas, y no debemos de acabar de jugar hasta que nos lo diga el demonio o el fantasma que invoquemos quien se salga primero del círculo sin que este se lo indique, le permitirá aceptar las consecuencias - contesto María.

Ana y yo aceptamos jugar, aunque con un poco de miedo.Por suerte, eran casi las tres, así que María y Ana fueron a por las velas y yoa por la sal. En cuanto la obtuve, volví al salón, quité el sofá y la mesa,hice el círculo y, cuando llegaron las chicas, pusimos las velas como nosindicó María y las encendimos, además de los folios y el bolígrafo. Lo apagamos todo y nos sentamos dentro delcírculo, repetimos las palabras tantas veces como nos indicaba y mantuvimossilencio durante unos minutos. Sentí unasuave ráfaga de viento en mi espalda y, sinceramente me asusté un poco.

-¿Hay algo hay?- preguntó María

En cuanto leímos ese "sí", las tres nos miramos con cara de terror

-¿Quién eres? O ¿Qué eres?-pregunté,  asustada

"Soy una antigua espíritu china" decía en la hoja

-¿Cómo te llamas?-preguntó Ana

"Me llamo Matsu"

Seguimos haciendo preguntas durante una media hora y ella nos contestaba, hasta que yo no pude más.

-¡Se acabó!- grité levantándome del suelo

-¿Qué pasa?-preguntó María

-¿Creéis que soy tonta?-pregunté enfadada

-¿Por qué dices eso?-dijo Ana

-¿Acaso os creéis que me voy a creer toda esta historieta?, sé que lo estáis escribiendo vosotras-dije saliéndome de la estrella de sal

-¡No! -gritaron ellas dos

-¿Por qué te sales? Además, nosotras no hemos escrito nada, estábamos igual que tú, haciendo preguntas con las manos agarradas- dijo María

-¿Me prometéis que no habéis hecho nada?-pregunté

-Claro que no hemos hecho nada-dijo Ana

Nos dimos un abrazo y subimos a mi cuarto, nos acostamos y nos dormimos.

A la mañana siguiente nos despertamos pronto para recogerlo todo. Cuando bajamos, había un papel grande pegado en la televisión, que decía: aceptarás las consecuencias.

Cuando vimos el papel no le hicimos mucho caso, aunque yo estaba un poco asustada. Lo recogimos todo, lo dejamos como si no hubiera pasado nada y fuimos a desayunar.

Sobre las 12:00 pm Ana y María se fueron cada una a su casa y yo me quedé sola, ya que mis padres no venían hasta la tarde.

Cuando se fueron me senté en el sofa, pues quería ver la tele. Sin embargo en cuanto la encendí solo pude ver unas palabras, las mismas de antes: "aceptarás las consecuencias". 

Intenté cambiar de canal, pero en todos ponía lo mismo. Apagué la tele y subí a mi cuarto. Encendí la tele de mi cuarto, en esa no ponía nada, pero no paraba de encenderse y apagarse. Las luces también lo hacían. Todo se movía, me asusté y llame a mis padres pero no me cogían el teléfono ya que seguían trabajando. Llamé a las chicas y me estuvieron tranquilizando, hasta que el teléfono se cortó

¡Sara!, ¿estás bien?, ¡Sara, contesta!- gritaban

Al cabo de unas horas mis padres llegaron a casa del trabajo. Todo parecía estar normal 

-¡Sara!, ya hemos llegado-grito mi madre, cerrando la puerta de la entrada

Se quedaron extrañados ya que cada vez que llegaban del trabajo siempre bajaba corriendo por las escaleras, para recibirles.

Mi padre subió a mi cuarto, pero no me encontró allí

-qué raro- dijo el

Pero en cuanto abrieron la puerta del baño se encontraron con la peor sorpresa de su vida, me encontraron a mí dentro de la bañera, (la que estaba) llena de sangre.

"Ya estamos en paz"ponía en el espejo del baño, escrito con algo rojo, lo cual parecía sangre

En cuanto me encontraron allí llamaron corriendo a una ambulancia, pero ya era demasiado tarde.

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