El canto agudo de los pájaros fue lo primero que escuchó el sonido vasto del bosque vibrante atravesaba el silencio, abrió sus ojos con lentitud como si el simple acto de despertar pesara demasiado en ella sus ojos pesaban adaptándose a su entorno lo noto al verse.
Sus rubios cabellos antes vibrantes como hebras de oro ya hacían enredados y polvorientos carentes de vida miro a su alrededor lo único que encontró fue un cielo filtrando por las copas espesas de árboles, parpadeo confusa el suelo se sentía extraño a su tacto frio tan áspero húmedo entre las yemas de sus dedos, con un nudo que apretaba su pecho se impulso las secas y ásperas horas crujieron cuando intento incorporase con una punzada de temor y extrañeza se preguntó al armada.
¿Dónde estaba? ¿Cómo llego ahí? La realizad golpeo con fuerza en su mente y corazón estaba sola y perdida en un boque extrañamente familiar.
Avanzo lentamente tambaleante el suelo húmedo haciendo cosquillas en sus pies descalzos cada movimiento era un recordatorio de su frágil cuerpo y estado lamentable. Su silueta delgada esculpida con una hipnotizante delicadeza, la tela de su ropa colgaba los raspones que marcan su piel clara, dejado solo harapos que apenas cubrían su frágil ser la incomoda sensación de estar casi desnuda en medio de la nada la lleno de pánico.
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Con pasos cortos, inseguros, se abrió paso entre el espeso bosque que la rodea las ramas secas crujían bajo sus pies, con cada paso la sensación de familiaridad se acentuaba mas en su pecho, sus ojos de un rojo como brazas ardientes de flamas brillando de asombro al reconocer algo inusualmente familiar en una roca. Una tela oh no no...no una tela a paso apresurados y torpes se acerco la reconoció al instante.
Una muda de piel de serpiente roja, doblada pulcramente sobre la roca, como si alguien la hubiera dejado ahí apropósito lo sabia era una dulce trampa...y ella había caído en un territorio peligroso.
Con el corazón latiéndole como loco estiro sus manos temblorosas sus delgados dedos adornados de raspones tomando firmes con una emoción palpable la tela entre sus dedos rozando la superficie brillante y tersa de la piel mirando embelesada los patrones simétricos, perfectos y vibrantes hipnóticos de ver y suaves al tocar.
Su mente trabajando a mil por hora lo reconoció en su totalidad el bosque, el panorama todo pero sobre todo aquella perfecta piel de serpiente entre sus dedos , lo sabía lo había visto antes o mejor dicho leído en las paginas de un manga que a su gusto era un desastre aquel libro que por nombre portaba "La bella y las bestias " el solo pensar eso la realidad la golpeo como un relámpago una vez más, estaba en aquel manga desastroso había llegado como no lo sabe solo sabe que esta en un mundo de fantasía y peligro, la emoción broto una vez más como los pétalos de las flores en primavera mirando la valiosa piel entre sus delgados dedos la duda la lleno ¿Cómo era posible encontrar la piel de Curtis en este lugar? Haciendo memoria su pregunta fue respondida por ella misma lo recordó al instante en el manga se describió vagamente que Curtis dejaba sus mudas de piel en distintos lugares para atraer a una hembra alzando su cabeza busco entre los arboles la figura o un indicio de que el reptil estaba cerca al no encontrar nada sospechoso volvió su atención a la tela roja entre sus dedos tomo la decisión sonriendo con astucia y perversión al imaginar las maravillas que haría estando en este mundo lleno de machos tan leales y calientes a su disposición.