En la ciudad de la furia, Agustina toma el metro como cada día. Algunos días va llena de energía, otros va colmada de tristeza y conforme a eso, decide que música escuchar. Hoy, va al ritmo de una cumbia, típica de hoy viernes y mi cuerpo lo sabe, la siente por todo su cuerpo, se afirma al centro del vagón y hace un pequeño vaivén con sus caderas, que se esconden bajo una chaqueta de plumas digna de un invierno muy helado; cree que nadie se da cuenta, pero siempre hay un alguien que te va detallando, jugando, adivinando que música estás bailando.
Agustina llega a su trabajo -o a su pega, como le dicen acá- trata de pasar bajo perfil, no es que no aspire a más, solo que no quiere complicarse la vida, siente que está joven como para ir volando, prefiere ir de poco, pero segura, todo lo contrario de un ritmo de cumbia.
Pasa el día, va de regreso a casa y para hacerse el viaje más corto, va jugando a fijar miradas en personas que no logran entrar al vagón, justo cuando suena el aviso y cierran las puertas, luego hace una cara sonriente, como quien aspira más de lo que no está dispuesto a dar y así rompe corazones en la hora punta de la línea 1.
Ha pasado un tiempo y la Agu -como le dicen sus amigos- va diferente, va sin audífonos, no hay música y sus caderas van al ritmo de su caminar, de fondo solo voces entremezcladas sin poder descifrar lo que dicen. Agustina busca en su mochila un arma letal, con muchos años de antigüedad y que llegó para cambiar el mundo; saca un libro de Poesía de Violeta Parra y se sumerge leyendo sin darse cuenta de lo que pasa a su alrededor.
Dicen que ha cambiado, que hasta se ve más segura, solo cambió un gusto por otro, en el fondo sigue siendo la Agu de las cumbias, ahora siente que vuela, pero va sin prisa. Agustina levanta la mirada y se percata que se pasó de estación, pero eso no gatilla ningún disgusto, baja del vagón y va caminado entre muchas personas, esta vez siente que flota, con su arma en mano y muy segura de sí misma.
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Arma en el Metro de Santiago
Short StoryHistoria breve de una joven llamada Agustina, un día normal en el Metro de Santiago y su metamorfosis, yendo desde sus sentimientos musicales, hasta llegar al idilio de un libro.
