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Una joven castaña miró el cielo estrellado, con la mirada perdida. Aun inmersa en su propio mundo.

Miró sus manos, sus largas y blanquecinos dedos. Donde los cayos de podían ver, a pesar de tener unas hermosas manos están ásperas por el constante uso de armas. A pesar de su delicado cuerpo y rostro, era mucho mas fuerte que cualquier otro hombre.

"¿Se arrepiente?"

Eso era algo que ella no podía negar, aun recordaba la mirada de todos en aquella academia de Alice cuando fueron asesinados con sus propias manos. No comprendía porque ponían aquella mirada, con aquellas emociones que no podría descifrar.

La joven quería decirles: Me conoces? Sabes quien soy?

Dudas que constantemente la atormentan, y le causan una fuerte opresión en su pecho. Lamenta matarlos, lamenta no haberles dado tiempo para que respondan sus dudas. Hay miles de pesares, preguntas pero los muertos no podrá nunca darle una respuesta.

¿Cuál es su nombre? Ella no lo sabe, sólo se dio un nombre. "Mikan" Era el nombre que constantemente escuchaba, al igual que un susurro. Era como si ese nombre le perteneciera. Un nombre que siempre escucha, como si estuviera alucinando. Al igual que alguien llamándola.

Hay veces que la joven se pregunta un millar de veces porque vive, porque vino a este mundo. Porque Dios la trajo a este mundo.

Siempre la misma duda, pero jamás obtuvo una respuesta.

A lo largo que vivió, los recuerdos despues de despertar ella ha visto y observado el mundo. La hipocresía del hombre, la maldad, los celos, personas repugnantes y pervertidos. Ha visto de todo, mató a todos los que se cruzan en su camino. Ella era una carnicera, matando y masacrando gente solo para poder quitar el vacio que tiene. Un vacío que constantemente le recuerda que debería ir a buscar lo que perdió.

Su mayor pasión es el rojo, el rubí que tiene un reluciente rojo. La sangre de un hermoso rojo carmesí. Las llamas cuando se tornan rojos... Constantemente ese color le da un sentimiento de anhelo y tristeza. Adoraba el color, pero le traía un fuerte dolor punzante en el pecho.

La joven no entendía su existencia, aún no sabía porque seguía viva. Aún preguntándose cuando le pondrán fin a su motonomo y aburrida vida. Si antes de su muerte podrá hayar lo que tanto busco.

Pero antes que piense algo sintió un fuerte dolor en su pecho. La sangre empezó a brotar de su boca hasta que lo escupió en el suelo.

Bajo su mirada, pudo ver que en su pecho estaba clavado una enorme lanza de metal, mientras que la sangre desprendía y manchan el piso de rojo, un brillante rojo carmesí.

La joven sonrió al ver que su fin llegó lo antes de lo provisto, no se resistió ni trató de sanar su herida. Se desplomó en el suelo, mientras que su vista empezó a nublarse y todo se convirtió en una densa oscuridad. Antes de perder su conciencia dijo a los cielos: si hay una vida después de la muerte, sólo deseo saber quien soy...

El cielo despejado se torno con densas y oscuras nubes, los truenos y relámpagos retumbaron por los cielos. Una fuerte lluvia, con grandes vientos cubrió por todo el mundo.

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