Cero

102 18 16
                                        

La brillante luna era la única que atestiguaba lo que ocurría en la azotea de ese edificio. Silenciosa y bella, la cómplice perfecta para los amantes como para un crimen a sangre fría. Aquella noche de luna llena, hasta hace unos instantes un ladrón registraba su botín esperando que el brillo de la luz de la luna provocara algo en particular, pero nada ocurriría.

Cuando desde las sombras una figura oscura apareció dando un discurso mofándose de sus habilidades, el ladrón de guante blanco intentó espantarlo, usando trucos baratos y tontos desde el punto de vista de su rival, pero tras un intercambio brusco de palabras, ambos comenzaron a pelear como si su vida dependiera de ello. Y así era.

Para cuando pararon el ladrón ya no portaba su máscara y la figura oscura tenía la punta de la pistola sobre su pecho. El viejo tras el disfraz de ladrón miraba al otro sin una pisca de miedo, esperando el siguiente paso del hombre frente a él.

- Ahora, ladrón de pacotilla, dime ¿Por qué vine a matarte? -preguntó, aunque su voz era tan autoritaria que parecía más una orden que una pregunta- Esa persona no me envía a misiones tan banales como acabar con un ladrón de joyas porque sí.

- Nunca hablaré con los que mataron a mi maestro

- ¿Es el mismo con el que me confundiste? Maestro Toichi, recuerdo haber oído de un mago llamado Touichi Kuroba. -la cara de póker del ladrón se quebró, dejando como el miedo invadía cada centímetro de su rostro.

El otro simplemente negó con la cabeza a la vez que chasqueaba la lengua en señal de desaprobación, no podía creer que el renombrado ladrón fantasma, el dolor de cabeza de la policía japonesa como de la internacional fuese tan patético. Por sus descripciones, esperaba jugar más tiempo con su presa, pero realmente era una lástima hallar detrás del traje blanco un vejestorio.

- Pensé que, para cualquier mentira o mejor dicho truco de magia, era necesario portar una cara de póker... -comentó-. Eres una vergüenza como mago y como ladrón.

El sonido de la pistola cargándose se escuchó, el anciano trago seco esperando su final, lamentando dejar su trabajo a medio hacer, pensando en lo idiota que había sido en no venir con un plan de contingencia.

-Por esa razón, no deberías seguir viviendo.

- ¡Detente!

Un par de suaves y pequeños pasos se replicaron por el suelo, tras el crujir de la puerta deteniendo al instante el accionar de la figura que amenazaba al ladrón.

Este observó al pequeño niño de gafas que había aparecido en la instancia, lo reconoció de inmediato y no se le hizo extraño encontrarlo merodeando por el lugar, era un amante de los misterios y obviamente iría tras ese ladrón que tanto había llamado la atención.

- Vaya, vaya. Pero si es el saco de la buena suerte de Kogoro Mouri. -comentó haciendo una reverencia en su lugar, pero sin dejar de apuntar al sujeto con su arma- Buenas noches aprendiz de detective.

- ¿Me conoces?

- ¿Cómo no hacerlo? Eres un niño prodigio, una gema que nadie le ve su real valor. Realmente lamento que nadie pueda ver al diamante en bruto que hay en ti... Podrías hacer más cosas si te tomarán en serio.

- ¿Quién eres?

- Supongo que solo un cuervo -explicó- Uno entre muchos.

Sonrió con complacencia, sintiéndose superior al chiquillo frente a él. Sólo entonces Conan cayó en cuenta de quién tenía frente a él.

Haibara había dicho Moonshine era un personaje con el cual debería tener cuidado, ya que, si no lo hacía, podría perder todo lo que había avanzado en cuanto a la investigación de la organización. Después de todo, él eran los ojos y oídos en terreno del jefe.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Sep 03 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

CODENAME: MOONSHINEStories to obsess over. Discover now