—apresúrate Jules! nos están esperando. — Hablo el padre Alpha azabache quien se dirigía a su vehículo junto a sus llaves.
— ya voy papá. — respondió el pequeño niño cobrizo de tan solo cinco años de edad, que salía a toda prisa de su casa echando llave.
Agarró fuertemente sus dulces de gomitas a colores, y corrió hacia el coche subiéndose en la parte trasera de el.
— Jules recueda, sé educado y amable, serán nuestra familia ahora. — le decía al pequeño mientras lo miraba del retrovisor como disfrutaba de sus dulces.
— sí papá — sonrió el pequeño tan tierno metiéndose otro dulce a la boca.
— [¿El parece muy serio?] — pensaba recordando al pequeño niño Alpha dos años mayor que el, que había visto en la boda de su padre y ahora sería su hermano.
— espera aquí Jules, iré ayudarles — ordenó el padre Alpha y bajo del vehículo para ir ayudar a cargar las maletas de su esposa al auto, mientras que los de la mudanza se encargaban de las grandes cajas del hogar.
Jules esperaba paciente en aquel coche, de pronto la puerta a su izquierda se habrío, enseñando al niño Alpha cobrizo. Y Un brillo intenso paso entre ambos orbes cristalinos haciéndoles quedar anonadados por unos diez segundo.
— Hola! Soy aren — se presentó aquel niño Alpha cobrizo de tan solo siete años de edad, que entraba al vehículo y tomaba asiento junto a Jules.
— un gusto, me llamo Jules — mencionó dando espacio para que aren tomara asiento.
— [es muy bonito ¿Será niña? Hasta el nombre parece de niña] — pensó el pequeño Alpha antes la hermosa apariencia ese pequeño niño omega, quien le ofrecía sus dulces de goma.
— ¿Quieres? — ofreció.
— solo dos — acepto aren y tomó dos gomitas dulces.
— bien pequeños vámonos — dijo el padre montándose al coche nuevamente.
— hola Jules ¿Cómo estás? — saludo tan amable y risueña aquella mujer que ahora es su madre.
— buenas tardes señora, estoy bien gracias — respondió Jules tan educadamente al saludo de ahora su madre, y se marcharon de aquel lugar.
En el camino Jules no sabía cómo hablar con aren, parecía un niño muy serio, pero afortunadamente sus padres no dejaban de hablar de cómo sería su nueva vida juntos ahora; no tardaron más de quince minutos en llegar a su hogar, aquella familia bajo tomando sus maletas para entrar a la casa.
— déjame ayudarte — dijo Jules corriendo a tomar una de las cajas de aren.
— ¿seguro que puedes? — pregunto.
— pareces una niña — mencionó sin ninguna maldad en su noto.
— ¿¡Ah!? por supuesto y no soy niña — respondió tomando la pequeña caja para enseñarle y que el si podía.
— pero eres muy delgado y pálido, solo las niñas son así — aren se acercaba diciendo, observando detenidamente a Jules, hasta quedar a una distancia muy corta para ver perfectamente su rostro.
— además tú rostro es muy bonito, ¡Eres niña! — exclamó aún sin quitarle la mirada de encima.
— ya te dije que no! Entremos — Jules se apartó junto la caja y se entro a la caja, luego aren tomo otra y lo siguió dentro.
— ven te enseñaré tu habitación — Jules lo guío por aquellas grandes escaleras hasta el segundo piso.
— esta es — abrió la puerta y se adentro para dejar la caja en el suelo.
— es muy grande — aren exploraba su Nueva habitación, pero lo que más llamó su atención fue aquella terraza que parecía ser compartida, cuando salió a ver, notó la siguiente habitación al lado.
— esa es mi habitación — dijo Jules saliendo detrás del niño cobrizo.
— ven te la mostraré — habrío sus puertas e invito a pasar a aren dentro, comenzó a mostrarle un monto de juguetes, diciendo que ahora él también podría jugar con ellos.
— aren... — lo llamó.
— ¿te gustan los autos? — pregunto mientras rebuscada entre sus juguetes.
— si ¿Por qué preguntas? — respondiendo aren observando el decorado de la habitación del pequeño Jules.
— ten, te los regalos no me gusta jugar con ellos — saco una colección nueva de juguetes para dárselas a aren.
— es por qué eres niña — dijo aren tomando los pequeños coches.
— no lo soy, solo no me gusta — entrecruzó los brazos el pequeño omega, molesto por qué aren mucho lo comparaba con una niña.
— gracias — el pequeño Alpha comenzó a sacar los coches de la caja para comenzar a jugar con ellos.
— puedes venir aquí cuando quieras — el pequeño omega cobrizo estaba emocionado de tener a alguien con quien jugar todos los días.
— ¿entonces puedo venir cuando quiera?— Bien! Al Alpha le gustaba mucho esa idea.
— si! — contesto Jules con una sonrisa muy risueña.
— Niños bajen a comen — hablo la madre del otro lado de la puerta, metiendo la cabeza para ver a los niños jugar.
— está bien en un momento bajamos — contesto el pequeño Alpha cobrizo.
— no se tarden — dijo la madre y se marchó.
— no! — contesto Jules y se levantó del suelo.
Se sacudió las rodillas y pensé que que talvez jugar ahora sería divertido.
— te toqué, a que no me atrapas — tocó la cabeza de aren y salió corriendo de la habitación.
— oye Jules! — exclamó aren y salió corriendo detrás del pequeño omega para jugar con el.
— jajaja no me alcanzas — bajaba las escaleras a toda prisa para dirigirse a cocina.
— ya verás, te alcanzaré Jules — lo perseguía como un gato al ratón para atraparlo. Jules corría a la cocina para escabullirse de el, pero aren era muy rápido con tan solo segundos estaba para alcanzarlo pero el omega adelantaba el paso a toda prisa.
— ha ha aún no me alcanzas — salió de la cocina dirigiéndose por el gran corredor de la sala, Jules estaba tan concentrado en escapar que no vio cuando aren se perdió.
— aren!? — lo llamo dejando de correr y volviendo hacia para buscarlo.
— aren! ¿Estás malo? Yo te perseguiré ahora — decía el pequeño tan inocente mirando por las habitaciones.
— are- — el pequeño omega dejo de hablar por la sorpresa cuando repentinamente vio salir al pequeño Alpha cobrizo de la sala y se abalanzó sobre el.
— te atrapé — dijo con una sonrisa tan victorioso, teniendo al pequeño omega debajo suyo y entre sus brazos, y aún que se raspo la rodilla al caer no le importaba por qué ya había ganado.
— me asustaste — mencionó con un puchero, pero de inmediato se echó a reír junto a aren.
— Vamos a comer — dijo Jules intento empujar a aren para que se levantará de su encima, pero aren no cedía, seguía viendo a Jules, perdiéndose en sus delgados labios que se encontraban mojados.
— aren...?— lo llamo poniéndose nervioso por qué el mayor no respondía. Pero aren se sentía tan deseoso por probar por primera un beso, o quizás eran los labios de Jules, que poco a poco se fue acercando a el, hasta por fin pegar ambos labios y obtener su primer beso.
Jules sorprendido sin sabe qué hacer, cerró sus ojos y apretó sus puños fuertemente sobre la polera Alpha, podía sentir aquella calidez en su labios que le provocaban mariposa en el estómago. Aren seguía poniendo más presión en aquellos labios y un pequeño cosquilleos comenzó a sentir en su parte baja por estar rozando con la contraria, Jules sentía lo mismo que tuvo que cerrar sus piernas para que no sintiera más.
Cuando aren se separó, Jules comenzó a tomar aire todo agitado, mirándole con el rostro completamente rojo a aren.
— [es muy bonito] — volvió a pensar el pequeño Alpha, encontrandose encantado por el lindo rostro de su hermanito omega que por primera vez también sintió el aroma de sus dulces feromonas a coco.
KAMU SEDANG MEMBACA
TU AMOR SIEMPRE ME PERTENECIÓ
AcakHistoria omegaverse Hermanastros contenido +18 insultos
