¡Hola! Bienvenidos a la nueva historia publicada por año nuevo, esta historia hace parte de la dinámica de Discord en la que escribo los capítulos al instante y voy publicando cada párrafo, después son sometidos a corrección.
Espero les guste mucho esta nueva historia, una vez vuelva de mis vacaciones seguiré actualizando esta historia por separado, todos los sábados, primero en Discord.
⭐⭐¡Feliz año nuevo, Babys!⭐⭐
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—Papá....
Ron Molan levantó los ojos de los papeles que observaba, estaba sentado en la mesa de su despacho como patriarca de su familia que alguna vez había sido de su propio padre. Su hijo Beacrox permaneció de pie frente a él, parado rectamente y con los aires elegantes que lo caracterizaban.
—¿Por qué no dices nada?
Extrañamente el día de hoy su hijo se veía ligeramente indeciso, algo para nada común en él. En vez de pronunciar palabra, un sobre fue depositado frente a él.
—Desde hace dos semanas no paran de llegar cartas a tu nombre, están por todos lados. Esta la encontré hoy en el cajón de los implementos de cocina. Haz que pare.
El gesto siempre impertérrito del joven chef estaba lleno de un enojo muy impropio de él. Las cejas de Ron se levantaron con sorpresa, había un intruso en su hogar que incluso había entrado a las cocinas y su hijo no lo había matado.
—"Si fuera como normalmente, podría haberme traído su cabeza, los implementos de cocina son muy valiosos para este niño." — Volvió los ojos al rostro del enfurruñado Beacrox y una sonrisa burlona apareció en su rostro. —"No ha cambiado niño de cuando era un niño, jaja, mira su cara. Debe estar muy frustrado si vino a pedir mi ayuda."
Al darse cuenta de su sonrisa el entrecejo de Beacrox se endureció aún más.
—...
Ron sonrió suavemente, tenía que cuidar a su pequeño de los malos.
—Arreglaré el problema.
La sonrisa benigna de su padre finalmente provocó que su hijo se relajara completamente, dándose media vuelta para seguir con sus deberes.
Una vez se fue, Ron miró hacia su mesa, soltando finalmente los papeles de los que se encargaba momentos antes, fue entonces que se dio cuenta que junto a la carta había sido dejado un plato de galletas y a una taza de té.
—"Jaja, mi niño de los recados es tan tierno." — Con una sonrisa en su rostro, el patriarca tomó la carta en una mano y la taza en la otra.
El sobre era simple, totalmente blanco, exceptuando las letras en el espaldar, que decían: "Para Ron Molan."
A pesar de su escrutinio realmente no existía ni una sola pista que lograra dejar entrever la identidad del misterioso autor.
—"Está tan limpio que parece haber sido arreglado por un profesional. Ni siquiera Beacrox logró encontrar una pista en todas las anteriores..." — No necesitaba preguntarse cuál sería el paradero de las demás cartas, probablemente su hijo las hubiera quemado en medio de un ataque de ira.