Te sigo recordando

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Era su segunda copa de esa noche, no era buena tomando y no acostumbraba a salir por lo que los efectos del alcohol empezaban a confundirla.

Veía como sus amigos seguían bailando canción tras canción. Salían a menudo y no le sorprendía que se supieran todas las canciones que reproducían.

En cambio, ella seguía apartada de la pista de baile. Se encontraba en su asiento preguntándose qué hacía allí, por qué había salido y cómo no pudo evitar los planes de sus amigos con alguna tonta excusa que se había acostumbrado a usar siempre. Se había vuelto experta.

El mesero había traído otro shot por lo que ese era su tercero de la noche. Nunca se había emborrachado, entonces no sabía que pasaría ahora.

Se sentía incómoda y una vez más el irse al campus y regresar a su habitación invadía sus pensamientos. No le gustaba el vestido que le había prestado Rosa, no era su estilo. Además, no le agradaba el ambiente.

A donde sea que mirara había una pareja besándose o coqueteandose entre ellos. Lo que la hacía sentir mal y recordar cosas que había intentado olvidar por mucho tiempo.

De repente, era como si todo lo que estuviera a su alrededor le recordara a aquel chico, ese que había empezado a odiar. Parecía como si el alcohol hubiera buscado entre sus recuerdos más profundos de los últimos meses, leído sus más recientes lágrimas, localizado su dolor más intenso y encontrado lo que le había impedido dormir durante semanas y despertar de tantas pesadillas.

Se sentía vulnerable. El alcohol le había afectado la parte más sensible de ella.

De un momento a otro, el único nombre que lograba recordar era el del chico, y se repetía como una melodía constante.

"Kentin, kentin, kentin"

Grandes recuerdos invadían su mente logrando ser este lo único en lo que pensaba.

Habían acabado el instituto hace unos meses y habían entrado en la misma universidad, era un sueño para ellos.

Era como si el destino les indicara que estaban destinados y todo su futuro estaba escrito para ser compartido entre los dos. Tal vez así era o tal vez estaba equivocada.

Todo empezó tan bien. Era perfecto. Era un cuento de hadas. Sus clases eran compartidas, sus noches cálidas. Su día a día era estar juntos y se volvió rutina.

Hasta que Kentin se inscribió al equipo de baloncesto. Ella estaba feliz, iba a alentarlo.

Pero todo empezó a transformarse cuando su comportamiento empezó a cambiar. Sus noches cada vez eran más lejanas, su día a día era cada vez más autónomo y sus momentos eran casi inexistentes.

Llegó un punto en la relación donde todo giraba entorno a Kentin y todo tenía que ver con él.

Las peleas no tardaron en aparecer. El comportamiento, el poco interés, el enojo y la tristeza se enlazaban para crear la conversación que iniciaría el fin de la relación.

Era inevitable.

Lo único que lograba recordar ahora de esa pelea eran vagos recuerdos de sus oraciones hacia él.

"Te sientes el mejor"

"Solo eres tú"

"Te odio..."

"Ahora lo entiendo, solo fue mi ilusión. Yo era la enamorada."

Sus recuerdos empezaban a ser confusos. Historias se amontonaban pero ninguna se concluía.

Empezó a preguntarse quién era el culpable ¿ella o él? ¿Habría forma de salvar aquella relación que en algún momento fue su todo?

Los momentos tiernos y cálidos empezaban a recordarse por sí solos. Su mente empezaba a divagar y eso no le gustaba a su corazón pues su cuerpo comenzaba a querer volver a sentirse así, que esas mismas manos tocarán las partes que faltaban por descubrir.

Al no encontrar una forma de tenerlo de vuelta, el cuerpo y la mente se encargaron de destacar el rastro de las manos o brazos de Kentin tal cual fue la última vez que estuvieron juntos.

Lynn empezó a sentirse melancólica. El rastro del último beso, la última vez que se dieron las manos, el último abrazo, entre otras cosas la empezaba a afectar.

Extrañaba aquel tacto que tanto le encantaba del chico hacía ella.

La huella de las veces en las que fue suya no pasaron desapercibidas. El simple hecho de recordarlo le daba un revuelo a su corazón y su cuerpo gritaba internamente para volver a aquel lugar que la hacía sentir querida en algún punto.

Toda ella estaba confundida. Tanto el cuerpo como la mente habían logrado convencer al corazón para volver a sentirse como antes y latir con tal solo el roce de sus cuerpos. Había que admitirlo, ella no lo había superado ni un poco.

No sabía si era por los tragos pero jamás se le había ocurrido extrañar lo que había comenzado a odiar estando sobria.

Toda pelea interna terminó cuando el cuerpo había actuado por sí solo y marcado al número del cual antes estaba guardado como "Ken <3" algo que a él le molestaba pero a ella le encantaba desde antes de haberse transformado en Kentin, algo que no podía olvidar.

Tan solo unos clicks y se encontraba llamando al que ahora consideraba su ex y él su primer amor. Había que admitir que aunque ella había terminado con él, él la seguía amando y eso no había cambiado ni desde que se fue a la escuela militar haciendo no verla por un largo lapso de tiempo.

Sentía como si el corazón se hubiera hecho preso del mal sabor, pues no hace poco había sufrido un caso de desilusión por la misma historia del cual padece en esos momentos.

Toda ella y todo su cuerpo empezó a sentirse nervioso cuando después de dos timbres seguía sin atender del otro lado. Sus manos comenzaron a sudar, su boca empezaba a sentirse seca, su corazón se encogía cada vez más y de su cuerpo se desvanecía la misma valentía de la cual había sacado el valor para llamarlo.

Su mente se arrepentía de haber empezado con la idea de volver y que todos los demás lo siguieran. Entraba en pánico y deseaba terminar con eso esperando que ella lo olvidara al día siguiente, igual que el rastro de llamada desapareciera mágicamente del historial de llamadas del chico.

Estaba a punto de colgar la llamada cuando una voz del otro lado hizo que su corazón latiera, su cuerpo reaccionara y su mente volviera a tener la misma determinación. Volvió a acercarse el teléfono volviendo a escuchar la misma voz.

- ¿Si? - se escuchaba una voz adormilada del otro lado de la línea.

- ¿Kentin? - preguntó confundida y asustada.

One-shots | Kentin - CDMWhere stories live. Discover now