Prólogo

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Las mejores cosas de este mundo no pueden ser transmitidas con palabras, pero pueden transmitirse fácilmente con el corazón. Mi corazón habla en multitud de idiomas que no cualquiera podría entender, un idioma que solo algunos pueden ver. ¿Pero yo?, a diferencia de él solo puedo pintar.

El comprender lo que lo apasiona u obscurece depende totalmente de los ojos que lo ven y es mi deber transmitir aquello de la mejor manera. El único idioma que conozco son los cuadros, una pieza artística debe lograr comunicar algo por sí sola, sino, no es arte. Es algo que aprendí de ella.

Los cuadros son mucho más de lo que aparentan, los colores transmiten sin fin de emociones y muestran su verdadero valor, aunque a veces nos enfrascamos en el valor ajeno. Quiero decir, a veces lo importante no es ver tanto el valor en el resto, si no tu propio valor. Todos somos obras de arte y buscamos comunicarlo, pero no siempre nos ven los ojos correctos, no siempre se ven los colores que vestimos. 

Alguna vez me dijeron que las abejas pueden percibir fácilmente colores que las personas solo soñarían, pero carecen de la habilidad para ver otros que son parte de nuestra cotidianidad, eso me lleva a pensar que no sería tan malo ver como la abeja. Al fin y al cabo

¿El color verdadero es el que vemos los humanos? ¿o el que ve la abeja?

BeeWhere stories live. Discover now