Me llamo perla tengo una vida normal, un trabajo normal y una rutina normal, esta historia comienza en un día como cualquier otro esperaba a que terminara el turno de mi trabajo, queda especificar que mi turno se acababa a altas horas de la noche, mientras salía siempre me tocaba cruzar por un callejón mu oscuro, nunca me había pasado nada ahí por eso no me daba miedo aunque debo admitir que me ponía un poquito nerviosa desde varias calles atrás sentía que me miraban, que me observaban, que me seguían, cuando me topé con aquel callejón oscuro sentía unos pasos detrás de mí, lo cual me hiso poner aún más nerviosa, hasta que unos segundos más tarde sentía que algo afilado tocaba mi espalda
- ¡Dame todo lo valor que tengas hija de tu chingada madre!¡dámelas rápido y no voltees ¡-
Sin dudarlo dos veces le entregue mis cosas, mi celular, unos pocos pesos que tenía y mi reloj,
- ¡cuenta hasta diez y si volteas juro que te mato!
Empecé a contar cuando por fin llegue hasta 10 mire a mis espaldas y ya no había nadie, nunca le pude ver la cara a ese ladrón, quería olvidar todo lo había pasado aquella noche y desahogarme con alguien, pero no había nadie en mi casa.
Mientras que perla pensaba que hacer el ladrón unas calles más atrás, caminaba muy rápidamente y miraba para todos los lados para ver si no lo seguían cuando vio que nadie lo seguía calmo el paso y ya estaba más tranquilo, el ladrón llevaba un buso con el cual se tapaba la cabeza, llego hasta un almacén abandonado donde había más de sus compañeros
- Oye wey seguro de que nadie te siguió? - le dijeron
- Relájate, ya te dije que nadie me seguía-
- Mas te vale, porque si te llegan a descubrir nadie te va a salvar el pellejo-
Había muchos hombres en aquella bodega abandona, la mayoría estaban pendientes del sonido de las sirenas policiales, otros comían de lo que al parecer la gente tiraba a la basura, otros fumaban, mientras que otros estaban bebiendo alcohol, aquel ladrón se había sumado a la fila de los que bebían alcohol, prendió el celular, la cual le parecía linda, con los pesos que le había robado se compró una caja de cigarrillos.
¿Qué vas a hacer con ese celular? - le preguntaron.
Mañana pienso venderlo a ver si me gano unos pesitos más- El ladrón seguía pensado en aquella muchacha
Mientras perla esperaba a su novio en casa, pensaba en que iba a hacer, luego de tanto esperarlo abrió la puerta, parecía ebrio, pero no le quiso decir nada ya que ya estaba acostumbrada
- ¿ya está servida la comida? Pregunto tambaleándose
- no me vas a preguntar que pedo fue lo que me paso-
- y a mí que me importa lo que te pase, tengo hambre sírveme de comer ¡ya, carajo!
- Pero que chingados crees que estás haciendo wey, me robaron y tu solo piensas en ti, eres un egoísta, como siempre
- ¡tengo hambreé! Tu eres la mujer sírveme ya carajo-
- estoy harta de esta situación no quiero volverte a ver quiero que te vayas de mi casa esto se acabó ¡largoo! - dijo la muchacha sacando unas leves lagrimas
- tú te lo pierdes- abrió la puerta y se fue
Perla se puso a llorar pensando en lo horrible que fue su noche, en que haría mañana para resolver esos problemas
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EL DESTINO
RomanceUNA MUJER QUE REGRESABA DEL TRABAJO A ALTAS HORAS DE LA NOCHE, AL PASAR POR UN CALLEJON OSCURO LA ATRACAN. POCOS DIAS DESPUES CONOCE A UN HOMBRE QUE SIN SABERLO FUE EL QUE LA ATRACO AQUELLA NOCHE. AMBOS EMPIEZAN A ENTEBLAR UNA RELACION AMOROSA, LLEN...
