Perjuicios y críticas

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¿Que es lo que hacía esta chica japonesa para ganarse el mal ojo de la gente? trataba de ser mejor persona para poder encajar con el resto de la gente, pero vanos eran sus esfuerzos cada vez que los demás encontraban algún defecto suyo que reprocharle. Cuando tenía 14 años era victima del acoso agresivo y burlesco denominado bullying por no cumplir con los estándares de belleza que la sociedad en general espera, por no ser una de esas chicas tímidas de voz aguda que les cuesta pronunciar su nombre correctamente, por no dedicarse a la repostería o usar ropas de última moda acompañadas de joyas y accesorios; eso no quiere decir que ella no le gusten esas cosas, es más, el arte es su pasión, sino que ella es de personalidad dominante y determinada. Su madre, quien a pesar de ser ciega parece una lupa andante sobre su hija, la educó según su criterio de lo que es una persona correcta- por supuesto que Kagami admira a su madre solo que no comparte algunas ideas suyas - debido a eso, Kagami no es el agrado de muchas personas. Recuerda anécdotas de su adolescencia, cuando ella era nueva en la capital de Francia, aquella vez que recibió criticas cuando empezó a salir con el modelo parisino de la marca G, Adrien Agreste, quien también es hijo de uno de los magnates mas ricos en la industria de la moda y por supuesto el joven mas codiciado entre las jóvenes francesas, cuando los medios de comunicación publicaron sobre el romance juvenil de Kagami con Adrien, los comentarios en las redes sociales eran:

"¿Pero como alguien tan lindo como Adrien puede salir con esa chica?""Que fea esa chica, mejor estoy yo""no me gusta tu chica Adrien, la odio, buscate una mejor" "De seguro Adriencito esta con ella por obligación de su padre". De todos los comentarios hubo uno que le causaba gracia pero que actualmente, se convirtió en un símbolo de orgullo sobre si misma "ja ja, parece hombre". Ese simple comentario el cual no le tomó importancia en ese entonces, se convirtió en un alago para ella luego de descubrir el significado que los norteamericanos le daban a esa palabra acompañada de un determinante específico.

Sucede pues que, luego de haber terminado con el modelo parisino, Kagami se la pasaba entrenando kendo y fight do diariamente por exigencia de su madre quien estaba obstinada con mantener a su hija en forma y además, aunque la japonesa no lo reconozca, para distraer su mente y no pensar en quien no solo fue su primer amor sino tambien su primer amigo, la primera persona que no mostraba perjuicios por la apariencia y la conducta de Kagami. Esta última creía que el muchacho solo se había acercado para burlarse de ella, quizá para presumir su arrogancia y egolatría masculina o talvez hizo una apuesta con su grupo de amigos ¡que importan los motivos! él no la amaba como ella creía. Nadie la iba apreciar como ella quisiera, ni siquiera su propia madre a pesar de que la joven japonesa haya ganado varios torneos de kendo en su natal pais y en el exterior. Grande era la ira y la frustración de Kagami que un día se adentró a los barrios mas peligrosos de París. La muchacha no pasó desapercibida por la mirada de aquellos maleantes que trataron de secuestrarla. Terrible su error, Kagami terminó dejando a uno tirado en el piso ensangrentado y los otros los golpeo tan fuertemente en las costillas. La mejor parte fue que un extraño hombre de edad avanzada la había estado osbervando. Kagami estaba a punto de marcharse cuando aquel hombre la detuvo.
- ¡oye, muchacha, espera! ¿donde aprendiste a pelear?
Kagami miró al tipo quien sujetaba su brazo izquierdo.
- disculpe pero eso a usted no le importa y no me vuelva a tocar que los desconocidos para mi son peligro - respondió la japonesa y se marchaba del lugar. Aquel sujeto sin embargo, era testarudo y siguio a Kagami por detrás.
- ¿no te gustaría participar en torneos de peleas callejeras? tienes el talento nato para ganar citurón de campeón.
- yo solo practico deportes como kendo y tiro con arco, esto solo es para defenderme de parasitos como esos tipos - sentencio la japonesa tomando el rumbo a su casa.
- ¡Podrías ganar el cinturón de campeón! - grito el hombre a Kagami quien ya se encontraba a una distancia lejos de él.
- no gracias, me basta con medallas.
Si alguien del futuro habría visto esa escena, le daría ganas de darle un sopapo a la japonesa por su negativa pero para su suerte, el extraño estaba convencido de que aquella muchacha oriunda de Japón era ideal para sus intereses.

Kagami Tsurugi, EL HOMBREStories to obsess over. Discover now