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ALEJANDRA

En la cafetería del hospital más prestigioso del pais llegó un hombre alto con un aura que reflejaba sabiduría, con algunas canas a la vista y de unos 60 años, una gran sonrisa y sus ojos llenos de orgullo.

-Hoy hiciste un grandioso trabajo con el paciente de la habitación 322 -dijo con emoción- Salvaste la vida de ese joven, ciertamente serás uno de los mejores médicos de este lugar y del país, Alejandra.

-Todo lo que sé es gracias a sus enseñanzas Dr. Brown, no pude haber tenido mejor mentor que usted -Respondí con una sonrisa tan grande como la de él.

Lena que estaba a mi lado, mi colega y amiga de la universidad, estamos muy unidas y nos apoyamos mutuamente en el proceso de residentes de medicina.

-¿Es en serio? ¿Ni siquiera te dejas halagar por el decano de este lugar? ¡Eres increíble! - Replicó poniendo los ojos en blanco.

El Dr. Brown no pudo evitar reírse al ver la batalla de miradas entre Lena y yo, después de un par de segundos nos unimos en risas con él.

Estaba realmente feliz por ser halagada por mi mentor y decano de este hospital, pero estaba más feliz por haber salvado la vida de un paciente. Hoy me sentía realizada.

El Dr. Brown se levantó y se despidió con la mano, mientras Lena y yo nos levantábamos para hacer una pequeña y extraña reverencia. Después de que vimos su silueta desaparecer de la cafetería Lena preguntó:

-Vamos a salir hoy ¿verdad? Necesito alcohol en mi sistema esta noche.

-¡Por supuesto! Me compré un vestido negro el fin de semana, es sencillo pero queda para cualquier ocasión, además se acopla a mi cuerpo perfectamente -dije con un toque de diversión.

- ¡Ay por favor! Como si algo te quedara mal -Resopló con indiferencia- Por cierto, vi las fotos de April ayer, cada día está más hermosa y tú le sacas las mejores fotos. ¿Estás segura que quieres ser médico? Podrías ser fotógrafa profesional sin ningún problema.

-Sólo le tomo fotos a mi sobrina- puse los ojos en blanco- Y tienes razón en que está hermosa, hace solo un año que nació y sin embargo ya la veo tan grande, quiero que se quede así de chiquita para siempre, para llenarla de besos y que no se moleste por tener una tía acosadora como yo.

-Si, tienes razón. Cualquiera diría que es tu hija. Pero no te juzgo, yo también la adoro.

Antes de que pudiera responder sonó mi teléfono informando una emergencia en la entrada principal. Lena y yo corrimos para prepararnos con el equipamiento necesario para este tipo de casos.

-¿Cuál es la situación? -Pregunté al Dr. Machado.

-Sólo sé que es una familia y ya hay una muerte confirmada, están viniendo directamente a este hospital para tratar de ayudar a sobrevivir a las otras dos personas -Respondió con el ceño fruncido- Al parecer se quedaron sin frenos y cayeron a un barranco.

-Espero que puedan llegar a tiempo -Dije con preocupación.

Unos cinco minutos después el sonido de la ambulancia llegó a mis oídos, pero no venía a la velocidad que requiere una emergencia, eso solo podía significar una cosa, las personas que estábamos esperando ya se habían ido.

BAGDAD (Borrador)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora