Capítulo 1
En un pueblo que existía sumamente retirado de la urbe, en un período medieval, habitaba una familia de clase media, donde vivía un adolescente llamado Daurlein, tenía 18 años, era
unigénito y su pasión siempre era escribir. Sus padres trabajaban en un punto de comercio de minerales, se iban a laborar a las 10:00 am y regresaban a las 8:00 pm, la madre se llamaba Natdia y su padre Renlin. Un día el joven Daurlein tuvo un sueño, en donde se encontraba marchando dentro de un laberinto, más sin embargo este era tan advenedizo, que sentía como si algo demasiado maligno fuera a acaecer, caminó diversos pasillos y de repente se halló con el típico pasillo concluyente, y mientras su sigilo de intriga rodeaba el entorno, percibió un murmullo detrás de él, inmovilizado por su desasosiego no desea siquiera virar la mirada, sin embargo tuvo agallas y de sopetón Daurlein responde.
-¿Hay alguien detrás de mí?
Y en el momento cabal en el que Daurlein contesta, siente un repeluzno por el cuello y vuelve a quedar paralizado, cuando ocurre un suceso totalmente inopinado, Daurlein fue girado hacia atrás y se encontró con un hombre de carácter cadavérico, con los ojos cumplidamente negros, completamente gélido Daurlein lo escruta y súbitamente el varón que moraba en dicha situación amedrentadora le dice.
-¿Por qué estás aquí?
Indudablemente Daurlein no sabía por qué estaba ahí y solo le dijo.
-No lo sé.
Prontamente el tipo se volatizó en el instante en el que Daurlein pestañeó.
Daurlein despierta con la vista muy abierta, a eso de las 5:00 am y entonces entreoyó una voz que decía.
-Nadie permanecerá libre.
Y en un segundo sonó un golpe vehemente que se originaba en la cocina, Daurlein se colocó petrificado, luego de unos segundos de indagar en su psique el contexto con idealización, salió del aposento y marchó para la cocina, y al guipar lo que se hallaba en la cocina, deseó nunca haber nacido. Encontró a su madre tajando fragmentos de su piel con un cuchillo, con la faz idéntica a una títere, el hijo se desmayó. Al despertar otra vez ve a su padre sentado, con su rostro sosegado y Daurlein le grita.
-¡Papá, Papá!
No contesta, luego le arroja la almohada, pero al parpadear ve que el padre no estaba, Daurlein comienza a producir alaridos, diciendo.
-¡Madre, Padre!
Y la madre le responde.
-¿Qué pasa Daurlein? ¿Estás loco?
Y el le contesta
- Sí, totalmente.
Ulteriormente, Daurlein sale de su vivienda, la temperatura estaba en 5 grados centigrados, caminó por un sendero que lo desplazaba hasta una biblioteca, pero se encuentra con un cuervo que poseía en su pico unas llaves, curioso, Daurlein se le arrima y toma un bastón y le lograr mangar las llaves. Siguió caminando y notó que había un cuervo a la mitad de la vía, Daurlein se sintió intranquilo y le lanzó una piedra al cuervo, pero fue entonces cuando el cuervo empieza a susurrar algo que para Daurlein era inextricable, ya que se entreoía espantosamenente y lo que dedujo que el cuervo le decía era realmente inusitado, le dijo.
-Esto no es verdadero, es solo tu recreo.
Y huyó el singular cuervo, misterioso, entretanto, siguió marchando hasta su fin, dentro de la biblioteca se fijó en que
había un baúl negro cubierto de polvo y le pregunta al que laboraba.
-¿Está prohibido abrir ese baúl?
Y el le responde.
-Para nada amigo mío, de hecho está a la venta.
Usó la llave que le robó al cuervo e irónicamente el arca abrió, dentro había algo que simulaba ser foráneo, como de otra dimensión, contenía la figura de dos siluetas una negra y una blanca, de dos hombres con orejas de conejo sin faz, manifestados como hombres absolutamente cubiertos de una tela, representados como muñecos, asimismo un papel que mentaba unas palabras con una luminosidad poco más o menos clara, decía que no se solicitan muros para estar dentro de un laberinto. Posteriormente de lo que acaeció, Daurlein volvió a su hogar con el cajón, entonces al entrar observa en el espejo a su padre con una navaja hincándola en un ojo de su madre, y grita.
-¡Qué quieres maldito!
Entonces vuelve a encontrarse abstemio de sus alucinaciones, y su padre le contesta gritando.
-¿Quieres que te castigue Daurlein?
Daurlein se queda callado y desciende su cabeza, mientras se dirige a su recámara, pero apreció que la madre no estaba allí, aun cuando la pudo atisbar, en seguida volvió y la mamá estaba bailoteando una canción que ella abominaba infinitamente y en definitiva por lo hondamente extenuado que estaba, creó un alarido estridente que posicionó a sus padres en una postura sólida y recta, lo observaban pero con una intención excesivamente maliciosa, tanto fue así que se sintió perturbado y se fue de nuevo a su recámara. Más adelante vió que sus "juguetes" ya no residían ahí, esto lo dejó meditabundo y ocurrió un suceso que cuando menos se lo esperaba, en la ventana había uno de esos hombres, era el negro, desde luego del tamaño de un hombre y con una voz de ultratumba este le musitó.
-Ven con nosotros, todo será igual
Daurlein no conseguía vencer su parálisis y luego en la puerta se encontraba el blanco, seguidamente siente Daurlein que está flotando y termina adherido al techo de su casa, luego cae de golpe a su lecho, y junto a su almohada estaba ilustrado un laberinto en una hoja, en el cuál había un punto y recordó que allí fue donde estuvo, Daurlein quedó amoscado totalmente.
