Todo a su alrededor daba vueltas, encima que tropezaba con cada paso que daba al caminar, su condición era obvia, estaba ahogado en alcohol y todo por seguir los consejos de Baji que decía que "las penas se bebían". Y se preguntaran, ¿qué clase de penas podría estar teniendo un joven que recién rondaba los veinte? Bueno, probablemente como cualquier otro joven de veinte años; el amor.
El tan deseado y horrible amor, uno que había sentido por años hacia su amigo de la infancia. A pesar que en un inicio, todo era admiración, para él, Mitsuya era su ejemplo a seguir y a donde quiera que fuera, él estaba a su lado. Sin embargo, para ser exactos, hace una semana había decidido tomarse un espacio, darle su distancia a sus sentimientos y a Mitsuya.
Sabía cómo era, Hakkai es un hombre... Intenso. Cada que sentía algo, deseaba más y más. Si Mitsuya le brindaba la más mínima atención o afecto, la ilusión de tener una oportunidad con él se incrustaba en sus pensamientos. No quería que en algún momento su amigo lo odiara, se cansara o rechazara su empalagosa forma de ser, suficiente había tenido con su yo adolescente que no se percataba de su enamoramiento y probablemente lo hostigaba con su "admiración".
De esa manera fue que la opinión de Baji no le había resultado tan mal, pero ahora, ni siquiera podía quitarse su ropa adecuadamente sin caerse o golpearse con cuanta cosa que estuviese en su entorno. Mañana, era obvio que no iba a poder levantarse de su cama, ya sea por la resaca o el dolor de cuerpo que tendría.
De pronto su celular comenzó a sonar con una escandalosa canción que en la mañana todavía le resultaba placentera, su visión borrosa le impidió leer correctamente el nombre de la persona que le llamaba a esas altas horas de la madrugada, pero aún así, con la poca consciencia que le quedaba, atendió la llamada.
—¿Hakkai?—oyó detrás de la otra línea, esa voz...
La conocía perfectamente, posiblemente ahora lucía como un idiota con su camisa al revés , pero reconocía esa voz donde quiera que fuera y en el estado en que se encontrara... Era Mitsuya.
—¿Hakkai? ¿Estás ahí? Puedo oír tu respiración, —respondió su amor no correspondido, manteniéndose en silencio, mientras lo oía con atención y suspiraba de vez en cuando. —me dijo Chifuyu que Baji y tú fueron a tomar unas copas, pero que bebiste de más, ¿estás bien?
Nuevamente decidió no responder, no sabía qué decirle.
Así permaneció su habitación por unos minutos, su silencio de Mitsuya y de él, hasta que un hondo suspiró se oyó detrás de la línea telefónica y su amigo de la infancia volvió a hablar.
—Escucha con atención... No sé qué te llevó a embriagarte, pero te he notado extraño, lejano, ¿ocurrió algo? Creí que era sólo no tenías ánimos, pero al saber que te la estabas pasando bien con Baji, me hizo pensar que no era así y el problema era más conmigo porque me has estado ignorando por una semana entera, dudaba si llamarte o no, porque no sabía si responderías a mi llamada, ahora que lo hiciste y no dices nada... Supongo que mis suposiciones con ciertas. Probablemente deberíamos dejar de ser ami...
—¡NO! —le interrumpió antes de que pronunciara lo que creía que sería. —¡No, no, no! —repitió con molestia y arrepentimiento. Tomó un gran bocado de aire para luego decir. —No eres el problema, el problema soy yo... El problema es que, —las lágrimas comenzaron a salir como si de un niño se tratara, tal vez era el alcohol que seguía en su sistema que lo hacía estar más sensible de lo que ya era.— No quiero que pienses que eres un problema, ¡hip!
—¿Entonces qué pasa?
—Si te digo, ¡hip! Ya no querrás verme a la cara, porque te daré asco. —lloró con más fuerza, se había estado reprimiendo, se había estado guardado todos esos sentimientos. Mentiría que sus pensamientos eran más caóticos que hermosos. Estaba bastante seguro que Mitsuya no lo veía de esa forma y aunque lo sabía, tenía miedo del rechazo, tenía miedo de sus palabras o su futura actitud, tal vez había actuado mal e impulsivamente, pero, tenía más miedo de salir lastimado.
—Estás suponiendo igual que yo... Por eso debes decirme qué ocurre. Llora, está bien, ¿sí? Te escucho cuando estés listo.
Y así fue, Hakkai siguió llorando hasta que, las lágrimas pararon y todo eso fue cambiado por un recurrente escurrimiento nasal.
—Lo que pasa es... —Suspiró, sea lo que sea, le diría, estaba todavía borracho y podría culpar al alcohol, sí. —Me gustabas, me gustas y me gustaras todavía en el futuro, ese es el problema, tengo este tipo de sentimientos por ti, pero tú no por mí, por eso me alejé, para olvidarme de ellos, para ser un buen amigo para ti y para no lastimarme... Mitsuya, me gustas.
El dolor en su cabeza era intenso, la iluminación dentro de su habitación era molestia y las recurrentes ganas de devolver todo estaban muy presentes, Hakkai se despertó temprano a pesar de haberse dormido tarde, sus ojos estaban hinchados y rojos, quería decir que no recordaba nada, pero en su memoria estaba muy presente algo... Después de años de mantener a su amor no correspondido en secreto ayer se confesó.
Quería llorar de nuevo, se sentía patético, quién albergaba por tantos años unos sentimientos que no iban a ser correspondidos.
No podía levantarse de su cama, pero si no lo hacía, iba a sentirse peor. Cuando abrió la puerta de su habitación, sintió algo extraño, en especial en su nariz, un aroma... Caminó con dificultad hacia la cocina y la imagen lo impactó, era Mitsuya, cocinando.
¿Seguiría dormido? Se pellizcó la mejilla y gritó del dolor.
De pronto, el contrario se giró con una expresión de susto.
—¿Qué haces ahí asustando gente?
—¿Qué haces tú aquí en mi cocina?
—¿No es obvio?
—No.
—¿No recuerdas qué pasó después de tu confesión?
—No...
—Tonto... —se rió, lo que este gesto hizo latir el corazón de Hakkai. —Dijiste todo lo que sentías por mí y yo te dijo que, a mí también me habías gustado desde hace tiempo, entonces te agarraste a llorar otra vez, te dije que vendría a tu casa, me abriste la puerta con dificultad y... Lo demás deberías recordarlo por tu cuenta. Ahora, pon los cubiertos en la mesa, que esa cabeza te explotará si no comes algo y tomas un medicamento.
Hakkai seguía en shock, odiaba esa memoria que le recordaba cosas malas, pero las buenas parecía que se escondían en su corazón... Tener a Mitsuya de frente, haberle respondido la llamada todo ebrio... Debería agradecerle a Baji y sus grandiosos consejos.
Las penas sí se beben, pero la felicidad se experimenta después de ello.
KAMU SEDANG MEMBACA
Drunk confession 》Mitsukai [Oneshot]
Fiksi PenggemarA veces la ebriedad te hace soltar la lengua y más si le hablas a tu crush para confesar todo lo que has sentido. 🍺 Pareja principal: Mitsukai 🍺 Advertencia: Contenido homosexual. 🍺 Flufftober
![Drunk confession 》Mitsukai [Oneshot]](https://img.wattpad.com/cover/289832950-64-k459057.jpg)