I

19 4 2
                                        

HARRY

_01_

Sin duda alguna la vida da muchas vueltas.

Al graduarme de la Preparatoria, mi sueño era estudiar en una buena universidad, una publica debido a mis bajos ingresos, pero ese era mi sueño, incluso en estos momentos de mi vida, en algún rincón muy oculto en mi mente, ese tonto sueño debe seguir ahí, oculto muy dentro de mí.

Debí haber sabido que todo terminaría de esta cruel forma y, siendo honesto estoy comenzando a creer que todo lo que toco termina en desgracia.

Cuando cumplí 12 años mis padres se divorciaron, mi padre se quedó con mi custodia completa y desde ese día no he vuelto a ver a mi madre. Por supuesto, en otras circunstancias eso no sería tan extraño, si una madre falla el deber de un padre es hacerse responsable por su hijo, ¿Cierto? Sin embargo, la cuestión aquí es que el hombre que llamo y considero un padre, no fue el hombre que me engendro.

Según sé, mi verdadero padre falleció en un accidente cuando yo solamente tenía 2 años, un año después mi madre conoció Cristóbal, con quien luego se casó y frente a la ley, Cristóbal Sánchez se convirtió en mi padre.

Cristóbal, o bueno, mi padre, porque eso es y seguirá siendo siempre para mí, sufrió mucho por el divorcio y casi se tira al abandono cuando esta se fue a saber quién sabe dónde. Las pocas personas que sabían que mi padre no era mi padre biológico, pensaron que yo seguramente sería abandonado, pero la sorpresa de todos fue grande cuando mi padre se hizo cargo de mí y me trató como su hijo propio.

—Harry, ¿Tienes listas las cuentas?

—No, aun no.

—Date prisa, Hugo no te paga solo por venir y mostrarnos tu cara de idiota.

—Lo lamento, no volverá a suceder.

Actualmente me encuentro en una oficina pequeña, cuyas paredes deterioradas y pintura vieja demuestran el mal estado de las instalaciones.

—Ya está listo, el archivo contiene los gastos y ganancias de este mes —Expliqué, señalando el archivo terminado de Word que había realizado en mi vieja laptop—. Bueno, si eso es todo, yo me voy a...

—Si ya estas libres, ve a la tienda y tráenos unas cervezas —Dijo German, sonriendo divertido—. Las verdes, no quiero tomar esa basura ligera otra vez.

German es un amigo de Hugo, su mano derecha para ser sincero. Viéndolo bien, el único talento de German es su tamaño y músculos, porque si le quitas eso, no queda mucho que tomar en cuenta, solo su cabeza rapada y mirada de delincuente.

—P-Pero yo... —Intenté rebatir—. Tengo que irme, debo ir a ver a mi padre.

—Si llegas una hora tarde no habrá diferencia, ve por las cervezas de una buena vez, Harry —Dijo German, mirándome con indiferencia.

Harry Rodríguez, ese es mi nombre.

Siendo honesto, no soy nada del otro mundo. Mi estatura es promedio, en estos momentos debido a las constantes preocupaciones que me agobian, mi piel blanca posee un tono casi enfermizo y, mi despeinado y seco cabello azabache junto a las ojeras debajo de mis ojos color negro me otorga un aspecto parecido a un espantapájaros.

—Está bien —Acaté la orden de German—. ¿Dónde está el dinero para las cervezas?

—No tengo —Respondió German—. Hugo te pago ayer, las cervezas no son caras, págalas tú.

Miré a German indignado.

—¿Qué? No, German. Yo no puedo.

—Pagar un paquete de cervezas no te hará más pobre.

SalvatoreDonde viven las historias. Descúbrelo ahora