-Valentina, te presento a tu nuevo guardaespaldas, Brandon- me comento Lucas mientras aquel hombre alto moreno de ojos cafés claros hacia una reverencia hacia mí.
-Es un gusto Brandon. Lamento que tengas que ir al instituto nuevamente- en serio sentía pena por él. Quién diablos quisiera ir al instituto además de mi?
-No es problema su majestad, estoy a sus ordenes las 24 horas del día, los 7 días de la semana- me miro sin una pizca de gracia en su cara.
-Nada de "majestad", llámame Valentina, o Val, como prefieras- le dije lo más sincera y tranquila posible
-Valentina eso no es apropiado, si no quieres que te llamen "majestad" te dirán Señorita- mire a Lucas con mala cara y le saque la lengua mentalmente.
Habían pasado 3 días desde el pequeño incidente de la oficina. El no se me había acercado tanto desde ese entonces, mantenía su distancia y no estaba segura de si eso me molestaba o no. Cuando salí huyendo llegue milagrosamente a mi cuarto y me encerré en el hasta que fue hora del almuerzo. El no me hablo y se mantuvo así hasta el día siguiente.
Hoy, para mi desgracias era lunes. Una nueva semana, y estaba completamente emocionada por ver a Sara. Pero no creo que ella me abrace cuando le cuente que no planeaba escapar de aquella vida. Había dado mi palabra. Me iba a tomar como una loca orgullosa, pero no me importaba porque yo sabía que no era verdad.
Ay valentina, si que eres retrasada. CLARO QUE ERES LOCA, Y SOBRE TODO ORGULLOSA! No trates de engañarte a ti misma
Mi conciencia había despertado muy activa este día, y por causa de eso maldecía cada 5 segundos. Volví a concentrarme en el plato que habían puesto frente a mí. No podía estar más feliz en ese momento. Me habían servido una torre de pancakes con tocino y un gran vaso de jugo de naranja para que bajara la comida. Sonreí de oreja a oreja y agarre con mis manos el primer pancake. Metí la mitad a mi boca y sabia que debía verme como una ardilla. Saboree ese manjar pero note como Lucas me miraba desde el otro extremo de la mesa con una gran sonrisa en su cara y su celular en su mano.
-Me estas grabando?- pregunte con la boca llena. Que estuviera enojada no significa que debía dejar de comer
-No- respondió sin dejar de sonreír
-Entonces que haces con el celular en la mano apuntando a mi cara?- puse mis codos sobre la mesa y cogí un pedazo de tocino
-Te estaba tomando fotos, dos cosas sumamente diferentes- alce una ceja mientras masticaba lentamente.
-Te agradecería si no me tomaras fotos mientras estoy teniendo un orgasmo gastronómico- le reclame mientras tragaba.
El rompió en risas mientras se tapaba los ojos con sus manos y dejaba a la vista aquella perfecta sonrisa. Ooohhhh esa sonrisa. Podría tener un orgasmo de otro tipo con solo verla.
Eres una cerda, y no lo digo por tu forma de comer.
Bendita conciencia. Que se calle siempre arruina los mejores momentos.
-Iras en la limo al instituto y vendrás en ella. Nada de escapar, porque si lo haces mañana no solo Brandon te acompañara, si no unos 3 escoltas mas- dijo mientras cortaba con toda delicadeza un pedazo de huevo y se lo llevaba a la boca.
-Eso no era parte del trato- Le reclame acercando el jugo de naranja a mi boca
-Lo sé. Pero si escapas o no regresas en la limo seria una violación a las condiciones, así que tengo el derecho de modificarlas- me respondió de lo más tranquilo con la vista en su plato.
Bufe y me levante de la mesa sin hacer mucho ruido. Camine hasta mi habitación para lavarme los dientes ya que no quería oler a tocino todo el día. Cogí mi maleta y corrí a la puerta principal donde Brandon me esperaba con la puerta del auto abierta. Me subí rápidamente a la limosina y el se subió en la parte delantera con el conductor.
Al llegar al instituto vi por la ventana como todos los simios descerebrados de mis compañeros miraban con admiración el coche. Brandon salió de este y se dio la vuelta para abrir mi puerta. Salí rápidamente para que la limosina se fuera rápido y la gente dejara de observarme. Pero no funciono. La gente empezó a murmurar cosas y algunos me apuntaban con su dedo. Que mal educados.
-Que tal tu primer fin de semana como princesa?- di un pequeño saltito ya que S me había asustado al acercarse tan silenciosamente y hablarme al oído.
-Técnicamente no soy princesa. Lo seré cuando me case con Lucas, y cuando lo coronen seré reina- le explique. Ella frunció el ceño y puso sus manos en mis hombros.
-Que mierdas te hicieron el fin de semana!!!!? No que ibas a escapar? Que nunca serias princesa de ninguna nación??!- empezó a gritar y tuve que arrastrarla a una esquena donde no se nos viera.
-Lo sé. Se lo que dije Sara, pero di mi palabra. No huiré. Me quedare y me casare con Lucas.- ella abrió la boca pero le corte antes de que diga algo- No me están amenazando si eso es lo que crees, y tampoco me secuestraron los extraterrestres y me cambiaron por mi clon. Solo que su abuela, ósea la Reina, piensa que no soy material para reina. Yo le probare lo contrario- le sonreí pero ella me respondió con una cachetada.
-Estas loca!!??- sabia que me diría eso!- Solo por tu maldito orgullo te quedaras? Solo porque hirieron tu ego renunciaras a la vida que siempre soñaste? Qué pasa con las fiestas?! Que pasara conmigo!? Que pasara con tu madre!? Que pasara con tus sueños!?- ella agitaba sus manos en el aire con cada pregunta que lanzaba.
-Tal vez sea una locura Sara. Estoy consciente de eso, pero algo dentro de mi me dice que esto es lo correcto, que no me arrepentiré. A demás casarse con Lucas no debe ser una tortura. Lo has visto? Esta como quiere.- le dije mientras trataba de tranquilizarla con una sonrisa
-OH POR DIOS! No acabas de decir eso! No acabas de decir eso!- grito nuevamente. Por suerte no estaba con resaca- Tu odiabas a Lucas Grimaldi!
-Que saco yo con odiarlo! Es mi futuro esposo!- le grite de vuelta
-No sé qué diablos te hicieron Valentina, pero tú nunca renunciarías a tu libertad por simples palabras hirientes de una vieja como la reina- regrese a ver de reojo a Brandon que estaba de espaldas cerca de nosotras- La valentina que yo conozco pelearía hasta la muerte por seguir siendo quien es. No dejaría que nadie la cambie.
-Escucha Sara, y Préstame atención porque solo lo diré una vez. Nadie, NADIE, podrá cambiarme. Hagan lo que hagan intenten lo que intenten, seguiré siendo la maldita zorra la cual amas. Pero Sara, no lo abandonare. No después de ver lo roto que se encuentra por dentro y del miedo que siente. El tiene miedo al igual que yo. Porque el también está renunciando a cosa, y está tratando de facilitármelas a mí. No preguntes que me paso, solo te puedo decir que cuando lo veo me veo a mi. Y si no lo salvo de lo que tenga que ser salvado, no me estaré salvando a mi tampoco.
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Royal Rebels
RomanceQue harías si un día llega alguien y te pide que cambies, pero a cambio de eso consigues al amor de tu vida? Huirías o fingirías?
