sensibilidad.

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Las sensaciones que fluyen por mi cuerpo me sobrepasan, atraviesan mi piel, se escapan, brotan e invaden el espacio que me rodea.
Se van en forma de luces de colores, iluminan el cuarto oscuro en el que me encuentro.

Son emociones intensas, arrazadoras.
Hacen que un lugar silencioso y vacío parezca un depósito de fantasmas, tratando de comunicarse conmigo, contándome todos sus miedos y aflicciones.

Inundan mi mente por completo, me sobrecargan hasta el punto en el que de mis ojos salen las perlas más brillantes que alguna vez vi, pero que tristemente se van desvaneciendo a medida que recorren mis mejillas en camino hacia el suelo.

A veces desearía que mi sensibilidad no sea más grande que mi cuerpo, pero mi alma no puede evitar sentir demasiado y aprendí a aceptarla.
Ahora sólo la dejo ser, no me causa verdadero daño. Me conecta con la parte más pura de mí, esa que se deja llevar por el corazón. Y provoca que sus latidos se escuchen con una fuerza arrazadora, retumbando en mis oídos, obligándome a taparlos con desesperación.
Porque es más de lo que puede tolerar mi pequeño ser.

A veces siento que soy un envase demasiado chico para tantas emociones y estados, a veces creo que hay más de una persona dentro de mí.
Lo peor es que todas quieren hacerse notar con la misma intensidad, desean que su  color particular brille más fuerte que todos.

Pero no me molesta, porque terminan brotando todas a la par creando un arcoíris inimaginable.

sensibilidad.Where stories live. Discover now