—Os voy a pedir silencio—Suspire mirando a la profesora he intentado volver a mi libro— ¿Habéis leído lo que les pedí para las vacaciones de verano?
— ¿Tu que cojones crees que hago? —Masculle en un murmullo.
— ¿Que ha dicho, Williams? —Se acercó a mí.
Sonreí falsamente y la mire—Que si lo he hecho.
— ¿Enserio? —Pues... Si—Entonces dígame, ¿cuál es su frase favorita?
Lo pensé unos segundos y cuando las palabras iban a soltar mi boca alguien me interrumpió.
—Ella es la típica chica que se sonroja cuando le dices algo bonito, se ríe por todo, es una chica con cicatrices y defectos, un desastre que se atreve a sonreír, ella es... El tipo de música que escuchas con los ojos cerrados. —Me gire a la voz detrás de mí.
En la esquina del salón estaba Oliver, con su típica sonrisa de arrogante, el lápiz entre sus labios y su mano acariciando el pequeño piercing en su nariz. Completo idiota... Como siempre.
—Estaba hablando con Williams señor Walker.
—Hasta que a ella se le ocurra responder, yo seré polvo. Preferí responderlo por ella. Nada más.
—Primero, baje los pies de la mesa—Suspiro y saco de mala gana sus malditos pies del banco y apoyo ambas manos en el inclinándose un poco sobre sí mismo—. Y segundo, hablara cuando a mí me dé la gana... ¿Escucho?
—Fuerte y claro, profe. —Soporte una risa viendo el enojo cruzar sus ojos.
La maestra Wils giro a mi otra vez.
—Y tu... Espero que este año sea mejor que el anterior o te reprobare sin dudarlo, nada de piedad.
—Vale. —Volvió a su escritorio y mire a Oliver una vez más de reojo.
El popular, el capitán del equipo, el que todas aman, el rey de las fiestas, el dios de romper corazones... Ha leído un libro de romance. Qué curioso.
(...)
Molesta, cerré los ojos unos segundos escuchando como todos se levantaban y salían del salón para ir al comedor.
Genial, nuevo año... Más ganas de suicidarme que el anterior.
Cerré mis cuadernos y los metí en mi mochila sin percatarme que alguien me miraba.
Solté un bufido y levanté mi vista a la esquina del salón.
—¿Por qué coño no te has ido? —Pregunto de brazos cruzados con los ojos cerrados.
—El salón vació es mi lugar de relajación. —Respondí acomodándome en mi silla otra vez.
—Vete a comer con tus amigas o algo, pero sal de aquí.
— ¿No eres el popular? Tú deberías estar afuera con tu equipo y las porristas por detrás como perros buscando comida.
—Quiero follar con Emily, sal de aquí. —Me gire a él molesta. Emily, la reina del colegio.
Puta película gringa se ha creado.
—Follen en el armario del conserje.
—El año pasado lo hemos hecho allí, quiere cambiar el ambiente.
—Si quiere cambiar el ambiente, primero que se cambie el perfume, esa chica huele a maracuyá y ya me dan arcadas oler el mismo olor cada año. —Soltó una risa seca y abrió los ojos... Ese celeste.
—Pues a mí me parece excitante.
— ¿Te ponen las frutas? Frutofilico...—Formo una sonrisa torcida y se inclinó sobre sus rodillas apartando el banco de él.
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Contando las Estrellas
Teen Fiction¿Que pensarías si te dijera que en algún lado de este universo las estrellas se rigen por la conexión entre dos personas? O mucho mejor... Que ambos sean capaces de crear un infinito diccionario de ellas? Seguro pensarías que estoy loca, pero Olive...
