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-Sabía que vendrías - Habló aquel hombre que tanto amaba mientras mostraba una sonrisa de superioridad.

Por supuesto que iría y todos lo sabían

Childe siempre iría tras aquel hombre que le juró amor eterno. Pero ese amor no significaba ser exclusivamente para él

Lo sabía. Sabía que Zhongli tenía encuentros con otras personas, pero también sabía que él le amaba.

Entonces... ¿Por qué dolía tanto su corazón al estar allí?

Las grandes manos del mayor entre ambos se movían sobre su pecho y espalda de manera descarada. Sus labios besaban su cuello con posesividad y las marcas que al día siguiente se marcarían eran prueba de aquello.

Su camisa fue abierta de un tirón para luego sentir unos labios empezar su recorrido por este.

Sus manos se posaron en los hombros de quien lo citó allí y su cabeza se apoyaba en la pared de aquella conocida habitación dándole más espacio al contrario para marcar su cuello y su torso con mordeduras que llegaban a sangrar.

Sintió las manos del más alto desabrochar su pantalón a lo que no opuso resistencia y solo se limitó a sentir como estos caían al suelo.

Sus piernas desnudas fueron alzadas por los brazos fuertes de Zhongli y las posó a cada lado de su torso abrazándose a este para no caer.

Con cada toque sobre su cuerpo, con cada grito o suspiro que daba y con cada dedo dentro de él que le hacía sentir el cielo solo le hacían olvidar lo miserable que era.

Tenía las piernas abiertas de par en par para recibir lo que Zhongli decidiera hacer con su cuerpo y lo único que agradecía era que cada una de las acciones del otro le hacían olvidar su corazón roto.

Con cada estocada que le daba, con cada te amo vacío que salía de su boca, con cada una de sus mentiras, él siempre caería.

Childe siempre se enamoraba, pero no tan intensamente como lo hizo con Zhongli.

Y odiaba haber caído tan fácilmente por aquellos roces de mano y miradas tiernas que le daba, porque ahora estaba ahí, teniendo sexo con quien más daño y amor le pudo haber dado en sus 17 años de vida.

Había caído tan fácilmente en aquel tóxico ciclo de posesividad que el otro ejercía sobre él y a pesar de ser consciente, nunca quiso escapar.

Cuando los gemidos de Childe se hicieron más fuertes y las estocadas de Zhongli se volvieron más rápidas ambos sabían que eso era todo por esa noche.

El clímax de correrse juntos solo le dio más esperanza a Childe de que el otro se quedaría a cuidarlo tal y como lo hizo en su primera vez.

Grave error.

Con delicadeza fue puesto en la cama y otra ronda empezó.

Una con sentimientos vacíos y artificiales que solo les volvía más dependiente hacia el otro.

"Una ronda más y se acabaría todo" Pensó Childe.

Pero no fue así.

A la mañana siguiente despertó adolorido por todo lo de la noche anterior y al intentar levantarse de la cama no le sorprendió el dolor agudo proveniente de su espalda baja.

Lo que le sorprendió fueron las esposas que lo mantenían pegado a la cama.

Su desesperación lo consumió y antes de empezar a forcejear con estas, Zhongli hizo su aparición en la habitación.

-Buenos días hermoso - Habló con un tono sarcástico mientras se apoyaba en la puerta recién cerrada por él mismo.

-¿¡QUÉ MIERDA CREES QUE HACES?! ¡ESTO NO ES GRACIOSO ZHONGLI! - Gritó con desesperación mientras movía su muñeca derecha en la cual estaba esposado a la cama.

-Ahí está otra vez - Exclamó Zhongli con algo de molestia mientras señalaba a Childe.

-¿¡OTRA VEZ QUÉ IMBECIL?! ¡SÁCAME ESTA COSA DE UNA VEZ! - Volvió a gritar casi al borde de las lágrimas mientras miraba con desesperación hacia el contrario.

-Me llamaste Zhongli - Respondió como si fuera lo más obvio -Desde hace dos semanas lo vienes haciendo y es mi deber recordarte que nunca me llamas así.

Era verdad y eso fue algo de lo que Childe no se había percatado o tomado precaución, pues desde que se enteró hace dos semanas de todos los encuentros que su Xiangsheng tuvo, de manera inconsciente, le dejó de llamar por aquel cariñoso y significativo apodo.

-Lo cual solo significa algo - Volvió a tomar la palabra esta vez acercándose a la cama donde Childe se sumergió en sus pensamientos -y es que cierto pajarito me contó que te informaron sobre mis encuentros con otras personas.

-¿Ni siquiera lo vas a negar? - Preguntó con la voz entrecortada y casi inaudible mientras miraba a los ojos de quien juraba le amaba.

-Querido mío - Empezó a hablar para luego tomar con fuerza de la mandíbula de Childe obligándole a mirar sus ojos -Te dije que tuvieras extremo cuidado al salir conmigo, pues las sorpresas que te llevarías serían demasiadas.

Las lágrimas caían sin cesar de los ojos azulados de Childe y no sabía si eran por el dolor que su corazón sentía al escuchar aquella confesión o eran por la brutal fuerza con la que apretaba sus mejillas.

-Pero también te hice una promesa - Sonrió mientras admiraba el rostro lloroso de su amante -Y es que solo eres mío, pues no importa con quien tenga encuentros - Su semblante y voz sonaban tenebrosas y excesivamente posesivas -Tú siempre volverás y serás mío, así como solo yo puedo estar contigo.

El beso que le dio era posesivo y carente de sentimientos dulces como lo eran en sus primeras salidas como pareja.

Tarde se dio cuenta de la persona a la que amaba.

Y a pesar de todo lo que hizo o le haría desde ahora.

Él siempre estaría dispuesto para abrir sus piernas y olvidar su destrozado corazón.


——Fin——

Brocken Heart || OS ZhongChiStories to obsess over. Discover now