Descenso

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Zapopan, México 14/05/2064

Cuando entré al local me percaté de que era más grande de lo que aparentaba, podría ser usado como refugio estacional o como zona de descanso para los viajeros. Lo era.

Había una especie de sala y una estantería de cigarros a la izquierda, del otro lado habían lavadoras, estufas y demás máquinas de línea blanca amontonados. El lugar era silencioso y si se producía un ruido era muy probable que tuviese un marcado eco.

Me quité la máscara, la atmósfera de ahí no estaba tan contaminada. Rebusqué entre los cigarros algunos que no estuviesen desechos ya y quise fumar uno. Pero mi suerte era tan jodida que no encontré fuego. Decidí mascar el tabaco. Quería un calmante de momento, el día había estado lleno de muchas sorpresas.

Me acomodé en un sofá de la sala y dormité por un tiempo, tuve visiones en mi sueño sobre Gina y yo teniendo relaciones. Nunca las habíamos tenido y no me agradaba la idea, ya que no la veía de esa forma. Era mi “hermana menor”. Aunque un hombre tuviese necesidades había otras formas de satisfacerlas.

Cuando desperté era media noche, estaba sentado en ese cómodo sofá que me relajaba bastante, estaba pensando en otras cosas, mientras mis ojos veían por el escaparate roto lo oscuro de la noche en la autopista. De un momento a otro percibí como dentro de los carros empezaban a brillar unas tenues luces, era algo constante y se podía apreciar cierta belleza en ello. Entonces percibí un ruido, este me resulto familiar, entonces pensé que era de nuevo ese bit monótono, sin embargo mi mente seguía volando lejos de ahí, solo estaba sentado disfrutando de “una película” que no me podía hacer daño.

Las voces arreciaron en su ritual auditivo y como rutina, después de un rato se aplacaron otra vez. A los metros de distancia pude ver como las figuras antropomórficas de humo se volvían a formar. Uno de ellos se quedó quieto y volteó hacía mi dirección. Aunque aquella criatura no tuviera ojos sabía que yo estaba ahí y que yo le observaba. Mi visión se tornó gris y solo podía esbozar una sonrisa.  Si no reaccionaba estaba jodido.

Un estruendo detrás de mí me sacó de mi trance, escuché algo parecido a un metal cayéndose y se escucharon unas veloces pisadas, de repente se escucharon más repeticiones de ellas. Me levante desatando adrenalina de mi cuerpo y volteando a todos lados.

Tenía que actuar rápido, si salía era probable que esas criaturas de humo me debilitasen y ese si sería mi fin. La otra opción era arriesgarme a la oscuridad penetrante del lugar, jugar mi suerte con lo que fuese que estuviera junto conmigo, adentro del local.

Opté por lo último.

Empecé a caminar tranquilamente intentando hacer el menor ruido posible y tratando de mantener la calma. Solo escuchaba esas pisadas alrededor mío, siguiéndome sutilmente.

Choqué con una parrilla haciendo que cayera al suelo y provocando un enorme ruido metálico, cerré los ojos y fruncí el ceño, al terminar de silenciarse el ruido voltee hacia atrás y vi como las figuras de humo desde lo lejos caminaban lentamente hacia mí, era una locomoción bastante graciosa, se movían como ladrón sigiloso de caricatura, solo que con un par de brazos inertes.

Mi mente me sintonizó una mala película haciendo que mis reacciones fueran erróneas, me asusté y corrí hacia el interior, choqué con muchas cosas y me estrelle con varios objetos inamovibles tratando de huir. Había un estilo de barra que separaba al cliente del empleado. Detrás de ahí estaba el límite de la pared. Cuando llegué al muro de fondo, lo toqué buscando una perilla o un picaporte que me indicara que había una puerta. Entre las sombras pude ver la silueta de una criatura con forma de primate que estaba encima de una mesa, la luz de la noche le hacía ver amenazante.

LitostWhere stories live. Discover now