"-Querida Emily....-"

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      Las tardes de grandes crepúsculos; el salpicar del agua del rio chocando gota por gota en las rocas; mi fascinación por las vistas del movimiento de las juguetonas aguas, hasta la clara visión de una vereda de tierra rodeado de diversa y majestuosa vegetación. El bosque me llama...siempre escucho su resonante voz desde lo más profundo de mi cabeza; un bosque de fantasía que pareciera no haber tenido contacto con la avaricia del hombre durante generaciones. Un bosque profundo, espeso y oscuro que solo veo en mis sueños y en vagos intentos de recordar lo sucedido; un bosque que quiere verme, sentirme y abrazarme con su fría brisa y húmedo alrededor. Un niño y una niña....escucho sus risas a menudo, pero también sus gritos. Cada día me siento aún más alejada de lo que trato de descifrar, siento que olvido las cosas y no puedo hacer nada al respecto, no evito llorar sin saber porque lo hago, la culpa de no lograr recordar el motivo de mis lágrimas hace que sienta un nudo en la garganta y un peso en mi pecho.

     En mis sueños me encuentro sentada en el borde de una gran roca mientras que un niño de cabellos blancos me mira en ocasiones y juega con una pequeña de cabellos oscuros entre risas y diversión ....¿Por qué siento que trae una gran tristeza al verme y al jugar con la niña?.....

     Una noche recuerdo no haber logrado dormir después de haber despertado alarmada y espantada por una pesadilla en el mismo bosque de los anteriores sueños. Recuerdo haber visto trazos de sangre por todos los lados, mientras oía gritos agonizantes de animales, aullidos y pasos apresurados de un ser gigante; sabuesos parecían estar endemoniados persiguiendo a unos pequeños seres que no lograba identificar por la espesa vegetación, se dificultaba ver la escena debido a la oscuridad. De pronto, sentía la brisa fría de esa extraña y agobiante noche, voltee para revisar los alrededores, aun escuchando los ladridos y pisotones a lo lejos, cosa que me apresuró a ir en dirección contraria. Caminando apresurada entre los numerosos arboles sin localizar la vereda de la que era consiente de ese lugar a pesar de no reconocer a primera vista estar soñando; apresurando el paso con la respiración algo agitada y movida, empecé a mirar a todas las direcciones, me sentía cada vez más abrumada ante los lejanos sonidos y la ansiosa desesperación que me causaba la oscuridad del bosque.

     En busca de una forma desesperada de salir del pesado lugar, no me percate de donde pisaba, tropezándome abruptamente con un montículo y cayendo de boca al frio, húmedo suelo; entre pequeños gemidos de dolor por haberme lastimado parte del rostro, codos y rodillas, procedí entre quejidos a levantarme con cuidado, me senté a revisar adolorida, la ardiente sensación en mi rodilla izquierda, observando entre el barro en mi piel, un raspón que sangraba levemente, mezclándose con la tierra. Intente sobarme el rostro en busca de alguna herida, sin embargo; estaba bien, por lo que con el ardor de mi rodilla y los moretones de la caída sintiéndose en mis codos y quijada, me levante con algo de dificultad; me propuse a volver a caminar entre pequeños quejidos, no quería perder el tiempo, no sabría que podría estar por los alrededores, aunque, era consciente de que los sabuesos estaban relativamente lejos. Solo quería salir a la vereda.

     Al primer paso me detuve en frio, mi piel se erizó por todo el cuerpo, dejando mi mente en blanco y la respiración detenida. Algo me había tomado del tobillo derecho, algo frio, carrasposo y esquelético.....

     Con miedo y lentitud ante la impresión, voltee mi rostro y parte de mi cuerpo a dirección de lo que me sostenía; lo hacía en automático, mi mente no reaccionaba y sentía que mis globos oculares se escaparían de sus orificios. Para cuando me fije en lo que me mantenía sostenida, un grito desgarrador llegó a mis oídos; provenía de una cabeza casi esquelética que mantenía su mandíbula abierta en el suelo, el grito insistía mientras sentía el rostro acercarse de un solo movimiento desde el suelo hacia mi rostro, trate de cubrirme entre gritos con mis antebrazos, cuando repentinamente sentí un tirón en ambas piernas y todo se hizo negro a mi visión mientras el grito se desvanecía y una figura borrosa pero con notoria cabellera grisácea, era lo último que se hizo presente en mi oscura visión.

Inhumanus: "El Pequeño de Cabello Gris" No.1Stories to obsess over. Discover now