Capitulo 1

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Capítulo 1

Cuando su madre le anunció de su vuelta a Japón, jamás se creyó que su vida cambiará tanto, total solo era una única mudanza, pero todo cambió cuando Mimi se enteró de las verdaderas intenciones de su madre, Satoe Tachikawa se volvería a casar y lo peor, Mimi parecía haber sido la última a enterarse.

Todo empezó en el fatídico día de primeros de Abril, parecía hasta una broma del mismo día, pero su madre ese día parecía más feliz que nunca, lo más increíble que ella nunca le había soltado nada, entiende que su madre era una mujer soltera y libre de encontrar la felicidad con otro hombre, pero, siempre habían sido las dos, Mimi nunca supo quién era su padre y tampoco le hacía falta ya que Satoe y ella habían vivido una buena vida, aunque fuera madre soltera, no era innegable que tenían una buena vida, los padres de Satoe eran los dueños de una gran empresa de diseño de interiores y sus sedes eran conocidas por el mundo entero, así que buena vida había tenido.

Lo que Mimi sabía del pasado de su madre también era mínimo, solo sabía que se había quedado embarazada a sus 23 años en el segundo año de su carrera como diseñadora, pero nunca le preguntó a su madre por que su padre la había dejado, no quien era, desde muy pequeña había entendido que, prefería no saberlo, aunque lo pasó mal, ella amaba a su madre y su madre le había dado todo, era su mejor amiga su guía y sin dudas su confidente, pero ahora, no estaba segura de esto.

- Hija, este es Hiroaki Ishida, un amigo de infancia mío... - Mimi no quiso ver, pero si estaba conciente del brillo en los ojos de su madre, del olor que desprendía a perfume caro, del delicado juego de diamantes en sus oreja, del bello vestido de diseño color rojo pasión, con decore en v y apretado mostrando el cuerpo virtuoso y bello de su madre, el maquillaje, demasiadas señales, pero era mejor evitarlo.

- Mucho gusto Mimi-chanchi, tu madre me a hablado mucho de ti - Sin dudas demasiadas señales, ( como que su madre le había hablado mucho de ella?) y sin dudas, Mimi no podía negar el hombre era guapo, más alto del promedio japonés, con un corte de pelo muy apuesto para un hombre de su edad, sus ojos rasgados eran parte de su encanto, sin dudas para la edad que tenía, en los ojos de Mimi era muy apuesto y juraría que se le pasó por la cabeza que él y su madre aria una bella pareja pero no era donde quería llegar.

- Bueno, bien... - Su madre miró un poco cómplice a aquel atractivo señor, Mimi tenía casi 16 años, no era tonta pero aun no se lo conseguía tragar. Sentía sus manos sudando de los nervios, primero había sido en aquella semana el viaje a Japón, ellas vivía a mucho tiempo en Nueva York y era su tierra, como volvería a un sitio tan cerrado y tan poco libre para ella, lo poco que recordaba era que antes de irse, los 6 años que había pasado de su vida a Japón, sin dudas USA era donde quería seguir viviendo.

- Señores síganme - Era un restaurante demasiado elegante, ellos estaban elegantes y ella también, todo formaba parte de un plan maestro, ella también llevaba un elegante vestido rosa palo, juvenil con un toque princesa, pero corto. Cuando se había pensado que era apenas una simple cena de negocio de las cuales su madre la llevaba de vez en cuando, pero solo eran ellos tres, no un grupo de gente.

Se sentaron en una mesa muy elegante, bien apartada de las demás mesas, aquel restaurante era despampanante y muy bonito, había un señor muy elegante tocando un piano, los camareros estaban bien enseñados y todas las personas que había era gente de élite de Nueva York, Mimi había ido a cenas de negocios de su madre, pero ese nivel era demasiado, parecía una típica cena romántica o era el olor que desprendía las actitudes de estos dos, las formas, las ropas, ella sobraba y no le estaba gustando. Pensaba demasiado que al darse cuenta estaba sentada en aquella elegante mesa y su madre le estaba preguntado que le venía de gusto beber, ya que el camarero estaba tomando nota.

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