Eran las ocho de las noche, en el hospital Angeles del Pedregal, sentía el mas horrible dolor en mi cuerpo, me moría de miedo al contemplar a los doctores, ellos me hacían y me decían miles de cosas: ¡Qué horror! ¡Ay!,¡Ay!,¡Ay! Otra contracción .
Mi pequeñito esta por nacer - Que angustia tan grande, que terrible incertidumbre, pensaba todo el tiempo:-Estará completo-, -¿Estará sano?, -Tendrá algún defecto?.....¡Zas sus! ,¡Zas! Corriendo me llevaban al quirófano, ¡Qué miedo!, eran momentos difícilies, entre la gran angustia y el dolor tan profundo que sentía mi cuerpo con cada dolorosa contracción.
De repente: alivio, ¡Uf! El mas hermoso sonido que había escuchado en mi vida -Quañau, Quañau
-Era mi bebe, mi pequeñito memo.
En esos momentos mi cuerpo y yo pasamos a segundo plano, ya no le volví a dar importancia a ningún malestar físico, solo trataba de ver a mi pasajero, a mi pequeñito, entre tantos doctores y enfermeras, solo eso quería. Mi cuerpo seguía temblando de miedo, me tranquilice cuando Conti -el doctor pediatra-me dijo:-Esta muy bien- ¡Felicidades!.
Mi Bebito, mi vida, mi pequeñito, por fin conmigo y ¡BIEN!
Que gran felicidad sentí y con un enorme suspiro mire al techo, en el había unas grandes lamparas, inmediatamente agradecí a Dios por este hermoso regalo, y también le pregunte:-¿Oye Dios porque el nacimiento de un bebe era tan, tan doloroso?
En ese momento entendí como si hubiera escuchado una respuesta:-Que el gran dolor de ser madre era lo que teníamos que pagar las mamas, para poder recibir la mas grande felicidad. El ser madre y tener ese bello regalo: Un bebe.
Pensando en todo esto, me sorprendí, cuando en ese momento traían a mi bebe y lo ponían encima de mí, sentí su suave piel.
-¿Cómo? Mi pequeñito de apenas 51 centímetros me hacia vibrar y sentir las mas dulces sensaciones, sentí la gran tranquilidad de tener a mi bebe, escuchaba su corazóncito y junto con el mío, ambos entraban ambos en mismo compás de armonía y paz.
Ese fue el mas hermoso momento de mi vida, mi extraño tripulante, por fin lo conocía: Que lindo lo veía, que suave era su piel, que calor tan delicioso,-¡Qué gran felicidad!- era como estar en el cielo. Todo era perfecto y de repente una enfermera con tono gruñon y exigiendo me dijo-¡Tengo que llevarme al bebe!
Me enoje tanto ¿Porque tenía que quitarmelo?-Canija Bruja! Pensé, -Es mi bebe.
Poco tiempo después entendí que hacían su trabajo y debían hacerle varios exámenes médicos: (medirlo, pesarlo, sacarle sangre, tomarle la primera foto, etc.etc.), todo lo de rutina. No muy conforme deje que se lo llevaran; estaba tan angustiada que me lo quitaran, que el doctor Lino, mi ginecólogo, me dio un calmante y me quede profundamente dormida, como si fuera un gran OSO, con tantas emociones, angustias, y el sedante estaba fulminada.
Dormí, dormí, no se cuanto tiempo; y al despertar inmediatamente recordé y grite fuertemente- Mi bebe! ¿ Dónde esta mi bebe?,Mi impaciencia era muy grande que las enfermeras me pidieron que me tranquilizara, que en un par de horas lo podía tener nuevamente, sin embargo les pregunte:-¿Por qué no ahora, - Es mi bebe?, -Traiganlomelo ahorita, les exigía.
Una enfermera con cara de ángel y muy dulce me dijo sonriente-Descanse hoy, ya mañana se lo llevara a su casa y le aseguro que nunca más volverá a descansar, su Bebito esta muy bien, dormidito y feliz.
-O.K. entonces espero esas dos horas y le respondí más tranquila. Durante esa espera no dejaba de ver el reloj, contaba los segundos para tener nuevamente a mi pequeñito, para sentir otra vez esa inmensa felicidad.. de tenerlo junto a mi.
Mas tarde las visitas...no le hacia el menor caso a mi esposo, ni a familiares que no paraban de felicitarme, de hablar de ropita, de la tina, del peso, del bautizo, etc.... de tanta tontería; yo solo pensaba en mi bebe y lo quería de nuevo junto a mí.
Por fin lo trajeron después de esas largas horas..., otra gran emoción-Mi bebe, ya con ropa, -!Qué hermoso ser!, que feliz era yo en ese momento, mirandolo, ¡Que preciosidad!
No paso tanto tiempo , cuando otra vez se lo llevaron, yo ya estaba mas tranquila, pensaba en mi peque, pronto, muy pronto- ¡solo estará en mis brazos!, solo en los míos, ¡bueno!, y un pequeñito tiempo en los brazos de papa.- ¡Era mi bebe! , solo mío.
A la mañana siguiente, me bañe muy temprano, me vestí y espere impaciente, tener a mi Bebito, y ahora sí para siempre .
Mas tarde salimos del hospital y al Llegar a casa, con mi bebe en brazos, pensé:-¡Ay!caray, y ahora que hago, qué miedo me dio.
En la noche, me quería ir con mi mama:-¡Este bebe llora todo el tiempo!. Recordé y comprendí lo que me dijo la dulce enfermera,- Le aseguro ¡Ya no va a descansar nuncaaaaa!. Cierto.
Siempre trataba de adivinar qué quería mi pequeño.Una noche, que gran susto, no dejaba de llorar por tantas horas, después de unas horas: mi instinto maternal , ¡Bueno!, la verdad las gotitas anticolicos que el pobre pediatra somnoliento, nos recomendó a las tres de la mañana, esa fue la gran solución y a dormir por fin, 20minutos.
Después aprendí a cuidarlo, a bañarlo, a cambiarlo y a peinarle sus dos cabellitos, me sentía como una niña con su muñeco, lo vestía de marinerito, de mezclilla , de vaquero, de mameluco, con gorra, con lentes, con disfraces, todo lo que mi imaginación me permitía. Le tomaba miles de fotos y me sentía muy orgullosa, lo presumía como mi más grande tesoro.
Por las noches no dormía bien, ya que mi bebe le encantaba comer pecho de noche, todo el primer año, ¡Que dificil! no dormí una noche completa, pero era la mama, más feliz del mundo.
Aveces me despertaba de madrugada y yo me quedaba toda la noche contemplando a ese pequeñito ser, ¡que gran paz! sentía al mirarlo, que maravilloso insomnio de aquel tiempo.Vivía corriendo, agradecía a Dios y pensaba en la perfección de la humanidad al ver a mi bebe. Todo el tiempo lo bendecía y le deseaba todo lo mejor de la vida.
Pasarón los años muy rápido y pronto empezó a gatear, crecía por segundos, ¡Qué miedo! tiraba todo, rompía todo los adornos, pero siempre, yo y su angelito de la guarda lo cuidábamos, evitando cualquier accidente y mi recompensa era su tierna sonrisisa picara.
Así llego uno de mis mejores días, cuando aprendió a caminar, ese pequeñito tambaleaba de un lado a otro, yo con muchisisima emoción lo veía.Grite -¡avanzo un metros!, y me hizo llorar de felicidad.
Pero ya caminando ¡Pobre mama!, todo lo tiraba, todo el día, corría, corría y corría por todos lados, mi paciencia a veces no era muy grande, pero con su sonrisa inocente y su tierna mirada me derribaba, mi bebe nunca supo que era un regaño, mi niño mimado.
Sus primeras palabras ¡Pati, agua, papa, etc...!Yo le pedía dime Mama, no me digas Paty, pero mi bebe solo me llamaba Paty, y yo no comprendía y le decía -Soy tu mamá dime mama. Sin embargo esas palabritas me conmovían y evitaban cualquier forma de reprenderlo y así muy pronto aprendió que el mandaba.Así fueron sus primeros tres años, el era el rey Memo y yo su mama a la que le llamaba Paty ¡mmmmmmm! era su nana, su sirvienta, su chofer, su osito de peluche, su cocinera, su maestra, su juguete, su amiga, su doctora, su actriz, su cantante, en fin su esclava.Paso el tiempo y siempre Mama todo el tiempo tras el bebe, él bebe todo el día corriendo, corriendo y corriendo. Muchas veces me pregunte: ¿De dónde saca tanta energía?, no lo entendía, solo pensaba: A este bebe nunca se le acaba la pila. Sin embargo adoraba verlo corriendo por todos lados.Tres años y medio, y su primer día de escuela.-¡Que horror!, no dormí nada la noche anterior, por mi mente pasaban muchas ideas, pensaba que mi bebe estaría mas seguro conmigo, en casa, sin ir a la escuela, no me había separado ni un momento de él desde que nació, nunca quería dejarlo ni diez minutos encargado, no confiaba en nadie para dejarle mi gran tesoro. Si era la mamá sobre protectora, lo reconozco.
En ese tiempo me llegaban demasiados pensamientos feos, no confiaba en ninguna Miss, por buena que fuera, imaginaba que las misses se convertirían en monstruos verdes, pero...no muy de acuerdo con la idea de la escuela le puse su uniforme, claro con mi corazón roto, que palpitaba apresuradamente, de mis ojos salían lagrimas de miedo. De repente mi esposo me miro y me dijo - Vas a asustar a al bebe-- O. k. respondí, torcí la boca y luego me la mordí, para tragarme mi angustia.
En esos momentos solo quería protegerlo y cuidarlo, no confiaba en nadie, para cuidar a mi más grande tesoro .
Ese primer día de clases, pensé: si llora me lo traigo de regreso, y que vaya el siguiente año, pero no lloro, y regreso mas contento, queria darle a su esclava, o sea a mi, un poco de libertad.
La primera semana me pase fuera del colegio esperando, por si algo necesitara .
Así ocurrió nuestra primera separación: El en la escuela y yo a la oficina, ahora ya sin mi pequeño asistente, que al principio fue mi pisapapeles en su sillita de bebe, la que siempre colocaba en mi escritorio, poco despues corria por toda la orina, ¡cómo lo entrañaba todo el tiempo!.
Empece a acostumbrarme, y así llego su primer festival, le ayude a que se aprendiera su pequeño poema:
-"Mama cuando sea marinero, madre por el mundo iré, con mi gorro marinero y mi barco de papel"-.
Al escucharlo frente a todo el publico de papas, tios, abuelitos, etc., llore de emoción y aplaudí como nunca lo habia hecho. Comprendí que mi bebé tenía que recorrer su propio camino y conocer el mundo sin su mamá, igual que el marinero del poema.... pero -¡Claro! esperaba que faltara mucho, mucho, muchisimo tiempo.
Esa misma noche, después de tantas emociones por el festival del kinder, solo pensaba mi bebe ahora: ¿que necesitará?
Pense alguien para jugar y para estar acompañado siempre, este pensamiento llego fugaz como sí lo enviaran de alguna parte extraña....
¿Uno o dos? Qué susto, otra vez, nooooo
Hermanito, hermanitos...Hermanita ......¡ooooooo!, nooooo....
¡Dos hermanitas!
Escrito por Martha Patricia Sánchez Castañeda
