Capítulo 11

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Me levanté desde muy temprano y con ayuda de Chucha logramos montar mesas y sillas alrededor del remolque. Chucha me impresionó, cuando con sus grandes pulmones, infló todos los globos y los comenzó a colgar en lazos en minutos.

Chucha y Gavago eran mis padrinos de boda. Sí, tal vez eran menores de edad, pero yo ponía las reglas en esta boda.

Gavago, quien era el apestoso novio de mi hermana, se ofreció a peinarme a lo que accedí. Supongo que él se inspiró ya que tardó mucho tiempo. Al terminar me giró en dirección al espejo y casi me desmayo al ver mi reflejo, ¿Qué diablos es esto? ¿Acaso le dije que asistiría a un festival de primavera? ¿Por qué diablos parezco un pavorreal asustado?

Mi cabeza daba vueltas  y rápidamente tomé la máquina de afeitar y enfurecida grité:

—¡Ahora si cabrón! —lo jale de los cabellos y lo obligue a arrodillarse ante mi—. Ha llegado tu hora —dije aún más fuerte sonando como un ogro hambriento.

De una sola pasada le quite 1/3 de cabello, él comenzó a sollozar y después de eso pasó a llorar como Magdalena. Salió corriendo y decidí seguirlo.

—¡Chucha! Amor, mira lo que me ha hecho tú hermana —escuché que Gavago le decía a Chucha.

—¡¿Por qué?! —Chucha exclamó.
Me acerqué más hacia ellos de forma que notaron mi presencia. Chucha al verme gritó y se desmayó.

—¡No! ¡Mi Chuchi! —gritó él y se arrodillo a lado de ella—. Mira lo que has hecho! ¡Se nos va a ir! ¡Se nos va--

Le di una bofetada.

—¡Callate pinche marica calva!

Tragó saliva.

—Ve por el alcohol, pero rápido —le ordené.

—¡Aquí está! ¡Aquí está! —llegó corriendo y tropezó tirando el alcohol en el suelo— Ay... ya no hay... ¿q-qué vamos a hacer?

—¡No sé! —ahora yo era la que estaba alterada, trataba de quitarme las plumas de mi peinado exótico y cuando volteé a ver que estaba haciendo Gavago lo encontré en el suelo dándole a Chucha respiración de boca a boca. Me acerqué a él  y lo jalé de los pocos cabellos que le quedaban. 

—¡Largo de aquí! —gruñí y salió corriendo del remolque sin puerta.

—¿Wamby? —escuché una voz débil.

—Oh, ya despertaste pequeña —me inque a su lado.

—¿Dónde está Gavago?

—Él... fue... por tortillas.

—Ah, que bien ya me estaba dando hambre —se quedó mirando mi cabeza—. Tenemos que quitarte ese desastre, ven vamos a ver que podemos hacer.

Chucha me sentó en una silla y comenzó a retirar todo lo que estaba en mi cabeza. Cuando ya no sentí peso lavó mi cabello y lo secó.

—Uy, creo que... ya está bien, sí mejor que antes —dio un suspiro—. Iré a ver si ya viene Gavago para que me ayudé a terminar de decorar... vete preparando, ¡Ya casi es la hora! —dijo emocionada.

Los nervios se apoderaron de mi, caminé hacia el baño y empecé a hacer mi maquillaje cuando menos lo noté mi cabello estaba esponjado. No, no, no, no, no. No me voy a alterar. Tomé un lápiz labial y me di ánimos. Quité la tapa y escribí en el espejo:

Soy sexy, soooy sexy, demasiado sexy.

Me sonreí y me puse el vestido.

. . .

Iba en la camioneta de mi mamá con Wendolynn y ella maldiciendo a las personas que no manejaban rápido. Mientras Chucha había desaparecido.

Al llegar a la iglesia casi caigo al salir de la camioneta, bueno sí caí pero con estilo. Me levanté rápido y veo como todos están adentro esperando mi llegada, tomé mi ramo y comencé mi caminata.

Al entrar todos se pararon y me miraron, algunos se rieron y otros lloraron como Wendolynn y mi mamá.

Haymitch estaba ahí de espaldas  hacía mi y creo que estaba bebiendo algo pero no le di mucha importancia.

Casi al llegar siento que no puedo caminar, algo me detenía o tal vez alguien estaba pisando mi vestido. Cuando puse más fuerza para seguir caminando la falda del vestido se cae y algunos soltaron risitas pero me dieron la espalda para darme privacidad. Miró a quien causó está tragedia y encuentro su cara... Cavernï, ese puto. ¿Quién lo invitó?

Mi mamá me ayudó a colocarme de nuevo la falda del vestido. Continúe mi camino hacía el altar y cuando llegué  noté como Haymitch contiene la risa a causa de la payasada que hizo su amigo.

Los nervios volvieron a llegar y mis manos sudaron. El Padre nos indica que nos tomemos las manos en señal de unión. Limpie el sudor de mis manos en mi vestido y tomé las manos de Haymitch, de ese modo comencé a tranquilizarme.

—¿Qué te pasa? —pregunta en voz baja frunciendo el ceño.

—N-nada... estoy un poco nerviosa —susurré.

—Hmm... ya no quiero que me des tu mano... está sudada —él aventó mis manos y metió las suyas a los bolsillos de su pantalón.

El padre nos miró raro, pero afortunadamente no dijo nada y continuó con la misa religiosa.

. . .

—¿Hay algún presente que se oponga a éste matrimonio? Que hablé ahora o caye para siempre —dijo el padre.

Miré hacía atrás y noté como Chucha tenía amarrada a Wendolynn. Chucha notó mi mirada, me sonrió y me guiñó un ojo. Me giré hacia el padre y me sentí aliviada.

Era turno de decir nuestros votos, yo procuré ser extensa mi lista de promesas hacía Haymitch y vi como todos ya se estaban durmiendo y me vi obligada a parar de decir mis votos, quedándome a la mitad de mis votos. Haymitch sólo dijo:

—Si, la cuidaré y esas cosas...

. . .

Llegó el momento más esperado de la boda, el padre dirigió a mi y me preguntó:

—¿Aceptas a Haymitch como tú esposo, para amarlo y--

—¡Sí!, sí acepto —grite eufórica.

—Bien —se volteó a Haymitch— ¿Aceptas a Wamby como tú esposa, para amarla y respetarla, todos los días de tú vida, hasta que la muerte los separe?

True LoveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora