Nothing ventured, nothing gained

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"Jamás algo que vale la pena será sencillo"

Mis manos se entrelazaban suavemente alrededor de su cuello y sus dedos rozaban mis cinturas en un lento baile mientras una multitud de chicas nos observaban inquietas en un rincón y Rodrigo y Kate me sonreían desde el lado opuesto de la sala.

-Creo que tus fans se están poniendo algo nerviosas - le susurre indicándole el rincón de niñas pijas y chillonas que cada vez me observaban con más desprecio - Y tu novia viene hacia aquí - una de las chicas había empezado a caminar en nuestra dirección con paso firme y mirada seria.

-Yo no tengo novia - respondió penetrándome con sus tiernos ojos verdes

En ese preciso instante, cuando la chica no se encontraba a menos de cinco metros, Alex cesó nuestro baile después de escrutar su rostro y tiró de mí hacia la puerta.

No me di cuenta de que nos encontrábamos al aire libre hasta que noté cómo el gélido aire de la medianoche me erizaba la piel y Alex se quitaba la cazadora dejando al descubierto sus remarcados y musculosos brazos para colocarla sobre mis hombros.

-Gracias - conseguí pronunciar mientras contenía los dientes para que no castañeasen. No tuve que aguantar mucho mas.

En una facción de segundo, yo me encontraba de espaldas a la barandilla del porche, podía sentirla bajo mis manos, y él estaba solo a unos centímetros de mí. La distancia entre nosotros se acortaba cada vez mas y más rápido.

-¿Quieres otra copa? - dijo sujetándome la barbilla con dos dedos, obligándome a centrarme de nuevo en sus hipnóticos ojos mientras esbozaba una leve sonrisa. Ya no sentía frío. Una ola de calor recorrió todo mi cuerpo y me sentí absurda por el efecto que había causado en mi.

-Claro - necesitaba tomarme unos segundos de soledad para averiguar qué me ocurría y por qué se disparaba de ese modo el ritmo de mi corazón cada vez que entraba en el universo de sus ojos verdes.

Cuando se hubo adentrado en la casa pude darme cuenta de que volvía a tener contraídos todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo;volvía a estar tensa.

A los pocos segundos de que Alex desapareciera, un joven no mucho mayor que yo, salió acercándose lentamente. Estaba ebrio.

-Hola encanto. ¿Qué es lo que haces sola aqui fuera? - sonriendo se acercó cogiéndome de la cintura y atrayéndome hacia él -  Ven. Anda dame un besito belleza.

Comencé a forcejear intentando liberarme de sus brazos que ahora descendían desde la cintura hacia abajo. Solo me quedó una opción y fue la de propinarle un rodillazo en sus zonas masculinas, aunque por un momento dudé que semejante ser las tuviera. Lo único que logré fue enfadarlo más.

-Suéltame - trataba de chillar, pero solo lograba emitir pequeños grititos ahogados.

Alex no tardó en aparecer. En cuestión de segundos, Alex le había tumbado en el frío suelo de piedra y le estaba propinando varios puñetazos en la cara.

-¡Para!¡Para porfavor! - intentaba apartar a Alex pero era imposible. Cuando quiso apartarse, al hombre le sangraba la nariz descontroladamente. Alex se giró y me abrazó.

-Tranquila, ya está - yo continuaba sollozando mientras el desconocido ebrio se retorcía en el suelo y Alex me rodeaba en un cálido abrazo.

Fue entonces cuando percibí su fresco y masculino aroma, cuando me di cuenta de que no quería que deshiciera ese abrazo, que durara siempre, que me encontraba bien entre sus brazos, que me sentía segura y protegida con alguien a quien apenas conocía pero al que tenía la sensación de llevar conociendo toda la vida...Si, podría decirse que me había enamorado.

ParanoiaWhere stories live. Discover now