Resulta que jamás volví a usar mis habilidades psicoquineticas, nunca había estado tan feliz en mi vida, pues, ya todos conocen mi historia de cuando era niña (antes de que me adoptara la Señorita Honey) era como si estuviera completamente sola, mis padres no sabían ser padres y jamás se preocuparon ni un poquito de mí.
Bueno, pero ese es otro tema, resulta que durante los años posteriores desde que la maestra me adoptó fueron geniales, vivíamos completamente felices, yo iba a la escuela con todos mis amigos y ella se había convertido en la directora.
Todos amábamos ir a estudiar desde que Trunchbull se había marchado, incluso, había algunos alumnos que no querían irse a sus casas, así que la directora optó por hacer dormitorios, que se llenaban todos los días, hasta nosotras nos quedamos un par de veces.
Fui creciendo y aprendiendo nuevas cosas, personas llegaban a mi vida y otras se iban. Aunque nunca estuve lista para que mi madre adoptiva se fuera, pero creo que así es la vida, uno jamás estará lista para eso y sinceramente nadie lo estaba, desde que salí del colegio me seguí reuniendo con mis amigos, bruce y lavanda y ellos estaban igual de tristes que yo.
Un día, sentí muchos dolores de cabeza, como aquellos que me daban cuando usaba mis poderes, pero no creí que fueran por ellos, solo me limité a pensar que eran por los días que estuve llorando por la señorita honey.
Pasaban los días y los dolores cada vez aumentaban más así que comencé a preocuparme, pensé en intentar usar nuevamente mis poderes, pero algo raro ocurrió, sentí una punzada horrible dentro de mi cabeza, me sentía cansada y algo mareada ¿Qué me estaba pasando?.
Desperté en el hospital, no recuerdo como llegué ni mucho menos quien me trajo, pero aquí estaba.
—Ya he visto esto antes... Hace años, en una mujer muy parecida a ti, con los mismos síntomas y extrañas ramificaciones en su cerebro, ve a visitar a esta mujer —Dice el médico entregándome una tarjeta.
En aquel momento no supe que decir, estaba atónita, solo pensaba en lo extraño que me estaba sucediendo. Estuve algunas horas en el hospital hasta que me dieron el alta y pude irme a casa, sabia perfectamente que sería lo primero que haría al llegar.
Abrí mi laptop e investigué a esa mujer que mencionó el doctor, resulta que extrañamente se parecía mucho a trunchbull, después de tanto pensarlo, fui a visitarla.
—Pasa querida, sé perfectamente quien eres, y esperaba que este día llegara. No tienes que decirme nada, yo te lo contaré todo. —me dice la anciana.
(Matilda que simplemente estaba asombrada, no se limitó a decir nada, así que sentó y escuchó.)
—Mi nombre es Éster, y soy la madre de Trunchbull, por si no sabías, es tía madrastra de la Señorita Honey que en paz descanse. Nunca me lleve bien con mi hija, ella odiaba la manera en que yo la educaba, era ruda y siempre tenía problemas en la escuela. Un día simplemente se fue de casa, y al tiempo supe que era para cuidar a la señorita honey, quien había perdido recientemente a su padre Magnus.
La madre de la Señorita Honey, murió cuando ésta tenía 2 años a causa de una extraña enfermedad la cual comenzó con horribles dolores de cabeza.
—¿Dolores de cabeza? Preguntó Matilda.
—Si querida, sé que tú también los tienes, por eso estas aquí. Continuaré la historia, cuando trunchbull fue a cuidar a la Señorita Honey, ella sabía que la madre de ella había muerto por una extraña enfermedad, que por cierto era hereditaria. Al tener conocimiento sobre ello, supuso que Honey también podría tener esta enfermedad y por ende moriría tarde o temprano, así que, quiso aprovechar la oportunidad de ir a cuidarla y esperar a que llegara su hora, pero como Trunchbull era una mujer tan impaciente, no esperó y comenzó a tratarla mal para que se fuera y le dejara todo lo que no le correspondía.
Al tiempo, supe que la Honey estaba embarazada, me alegraba mucho la idea, pues, yo creía que, naciendo ese bebé, ella tendría las agallas para enfrentarse a su malvada tía y reclamar toda la herencia que le había dejado su padre Magnus, pero lamentablemente Trunchbull también creía eso, así que a penas se enteró del día del parto, le robó a la pequeña y la dejó en un centro de adopción.
Yo estaba muy triste, pues, a pesar de que no tenía una relación directa con Honey, no podría soportar la idea de que mi hija haya hecho algo tan horrible, así que investigué e investigué hasta que llegué a donde estaba la pequeña, y resulta que la habían adoptado unos padres horribles, la madre, una mujer rubia que solo se preocupaba de su figura y de su aspecto, el padre, un estafador que vendia autos malos con fachada de bueno.
(En ese momento Matilda se desmayó)
—¿Estás bien? —me pregunta Éster.
—Si, perdón—le respondo— ¿quiere decir que la Señorita Honey es mi madre? ¿por qué nunca me lo dijo?
—Sé que tienes muchísimas preguntas que hacerme, y con gusto responderé todo lo que sé. Cuando mi hija te robo en aquel hospital, nadie supo quien fue ni como sucedió, en ese entonces no se investigó nada acerca de ello, y Trunchbull le dijo a tu madre que habías muerto a los minutos de nacer. Honey, ya cansada y completamente destruida, se fue de la casa y le dejó todo, con el fin de que ya no la molestase nunca más.
—Y si usted sabia, ¿por qué no le dijo nada? —le pregunté.
—A penas me enteré quise decírselo, pero Trunchbull supo mis intenciones y me amenazó, tuve miedo porque sé de lo que puede llegar a hacer con tal de conseguir lo que quiere.
—Yo también lo sé —le dije.
Me sentía muy extraña, por un momento dude quien era, de donde venia y a donde llegaría. Hasta que desperté.
—¿Cariño, estas bien? Parece que tienes pesadillas. —me dice la mujer más maravillosa que pude encontrar.
Me sentía tan aliviada de que había sido un sueño, primero porque odiaba la idea de que mi nueva madre estaba muerta y había estado tan poco tiempo junto a ella. Segundo, porque no quería morirme a causa de mis poderes, además que jamás los había usado con intención de hacer daño (a gente buena, claro. No contaré a personas como Trunchbull). Aunque la única idea que no odiaba era que mi verdadera madre había sido la Señorita Honey, pero bueno, en el fondo la considero como si realmente lo fuera.
—Estoy bien, solo tuve una horrible pesadilla—le respondí.
O eso creía, hasta que le conté mi pesadilla y mi "supuesta madre adoptiva" me miró con tristeza y espanto.
—¿Qué sucede? —le pregunté.
—Matilda... es extraño, no sé cómo decírtelo ni porque lo soñaste, porque de otra forma este secreto me lo hubiera llevado a la tumba. La historia es real, excepto por la parte en la que estoy muerta, por ahora.
Cuando supuestamente Trunchbull me dijo que mi hija había muerto unos minutos después de nacer, no le creí en lo absoluto, ella era mala y sabía que era capaz de mentirme. Sin embargo, me pasé años buscándote, y nunca lo logré.
Hasta que conocí a la madre de Trunchbull quien me lo contó todo, a pesar de estar muy asustada, entonces fue cuando decidí ir al centro de adopción y ahí me dijeron que te había adoptado una familia la cual, por el destino, terminó ingresándote en la escuela donde trabajo. Me enteré días después de adoptarte, no sabia nada en absoluto y me impresioné demasiado, desde que te conocí sentí una cercanía que jamás tuve con otro alumno, y luego de saber lo de tus poderes supe eras tú.
—¿Cómo? ¿tú también tienes poderes?
—Si Matilda yo también los tengo, pero jamás los usé, me daban miedo.
No sabia como sentirme al respecto, el día recién empezaba y yo ya quería que acabase. Sin embargo, debía enfrentarme ante lo que acabo de enterarme y lo único que se me ocurrió fue abrazarla, porque al fin y al cabo era mi madre y me alegraba mucho la idea de que tenia una.
Mi vida continuó siendo igual, con la diferencia de que ya no era una niña que fue adoptada por su maestra sino por su verdadera madre.
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Matilda ¿Un sueño hecho realidad?
Fanfiction¿Quiénes eran los verdaderos padres de Matilda? Esta historia basada en la obra original "Matilda" de Roald Dahl, nos dará a conocer una gran sorpresa que tal vez muchos quisimos que fuera así.
