Sentado en mi baúl con la botella de vino en una mano y un cigarro en la otra me hundo en mi propia miseria, con las lágrimas en el corazón y los recuerdos en la cabeza me lleno de tristeza,
Sin rumbo alguno me levanto y camino tambaleando por mi habitación, paso por la luz penetrante de la ventana que me anuncia que ya es de mañana - ¿ya de mañana? Yo creía que era de noche- me decía a mí mismo.
Al tambalear la botella me anuncia que ya es tarde (se movía y no escuchaba el vino sonar), la tiro por la ventana gritando tu nombre - ¡EMILIAAAAAAAA! – y me siento a llorar en el suelo, tras intentos múltiples de decir tu nombre no dejo el cigarro, mi única salida.
Me levanto y tiro el cigarro al suelo con la esperanza de que si lo dejo vuelvas de aquella tumba a darme uno de tus calurosos abrazos mañaneros, la esperanza se desvanece cuando comienzo a racionar, así mi alma se encoge y me hace volver a tomar aquel cigarro con el que me quemé los dedos al intentar tomarlo.
Con todo de lado camino frente mi ventana y mirando hacia abajo pienso en las consecuencias de mi suicidio, las consecuencias malas no son muchas así que me veo tentado, pero pensando en lo que diría mi amada ya fallecida me resigno de hacerlo y doy media vuelta a mi cama…
Paso tras paso las ansias se hacen más grande de reencontrarme con ella en un futuro que necesito sea ahora, llegando casi a la cama la cual estaba algo lejos de la ventana que tenía enfrente, me siento en el borde de la cama con el cigarrillo en la mano, lo tiro a un lado y cierro los ojos, dejo caer mis lágrimas que recorren toda mi cara.
Tiro mi cabeza hacia arriba y comienzo a gritar cosas en un desvarío mental sin fin.
-Mi alma, corazón y mente están a tu disposición mi Emilia querida, soy tuyo hasta en la muerte, dejo todo mi ser en tu cuerpo inerte, ya que sé no es solo tu cuerpo a lo que amo, sino que amo a todo tu ser, dejo mi todo a tu persona, a tu alma que salta y canta conmigo en un valle sin fin en el cual podemos amarnos -
Lo que dije cuando nos casamos no fue “hasta que la muerte nos separe”, sino “hasta que la muerte no nos separe”.
DU LIEST GERADE
Corazón, cigarro y vino
KurzgeschichtenDanilo Cruz plasma sus sentimientos en su cuaderno, el cual nos deja ver su dolor por su amada Emilia. El dolor y la angustia del momento lo deja devastado... Sus sentimientos hacia Emilia son una estaca clavada en el corazón.
