BOOM

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Aquí tenemos a nuestro pequeño y querido Adam: Un hombre de 24 años, metido en graves problemas con personas que una persona normal y con tan solo un poco (mínimo) sentido común evitaría a toda costa. Su rostro repleto de lágrimas debido a las penas de amor y miedo daba lástima (Y hay que admitirlo, también cierta vergüenza)

Eso mismo estaba sintiendo el tipo que miraba la escenita a través de la cámara que habían instalado en el sótano del lugar en donde lo tenían metido. Pobre tipo. Incluso el matón que lo tuvo que meter ahí a la fuerza sintió algo de compasión, pero a la vez no podía creer que alguien llegara a ser tan estúpido de meterse con el mafioso más popular de la ciudad. Era todo como sacado de una película y bueno, al líder no le gustaba lo que estaba ocurriendo, pero créanme que los demás estaban disfrutando un poco de esta historia.

El matón antes mencionado estaba ahora al lado de su compañero, mirando la triste escena de nuestro protagonista tan enamorado, ahora tirado en el suelo con las manos en el rostro, intentando así ahogar los tan desgarradores gritos que solían asustar a los espectadores, es decir, a los matones. Aún a pesar de tener que soportar tantos gritos, el disfrute de ciertas escenitas les daban ganas de picotear alguna que otra cosa mientras lo miraban desde el monitor.

Pero ahora poniéndonos algo serios, hay que explicarles a ustedes queridos lectores todo lo que ha ocurrido antes, o quizás tan solo con un pequeño resumen lo entenderán todo: Nuestro estúpido hombrecito se enamoró de la hija tan querida de un mafioso no tan querido. Y ahora se preguntarán ¿Por qué este conocido mafioso no tenía tan buena fama? Simple. Mató a su esposa sin piedad luego de verla hablando en secreto con su única hermana, la cuál estaba casada con un policía.

Quizás se pregunten ahora ¿Qué padre podría llegar a lastimar a su propia hija por meterse a escondidas con un don nadie? Eso sería casi imposible ¿Verdad? Lamentablemente en este caso hablamos de un mafioso algo diferente y especial. Tan especial que al enterarse de todo agarró al amor de su ya no tan querida hija y metió en su estómago una pequeña pero peligrosa bomba, que con tan solo tocar un botón explotaría al instante.

Al rato llegó llorando la hija del mafioso, mareada y cansada de tanto sufrir por ese amor tan imposible que ya había destruido su vida para siempre. Quería ver al joven con tantas ganas que empujo a uno de los matones para que la dejara estar con su amor, y este no dudo en dejarla bajar al sótano para que compartieran el poco tiempo que le quedaba a Adam. Los matones al ver a través del monitor como se abrazaron los puso algo sensible, y ¿A quién no? Ver a dos amantes

sufriendo y llorando, sabiendo que su amor imposible había terminado para siempre.

La dulce hija de este mafioso (Que ya muchos comenzaron a odiar) con tan solo ver a Adam rompió en llanto y se le acercó corriendo, para besar aquellos labios que estaban heridos por algunas golpizas que había recibido anteriormente. Adam ni se quejó, dejando el dolor de lado.

Nadie puede evitar sentir tristeza al ver a esos dos jóvenes así, sintiendo algunos quizás hasta ganas de que se escapen y vivan juntos para el resto de sus vidas. Pero no, lamentablemente, no todo tiene final feliz. Menos ahora, que el mafioso miraba con atención a su hija y a ese hombre tan asqueroso para el.

En su mano derecha llevaba un pequeño aparato el cual no dudaría en usar.

Los jóvenes se besaban con intensidad, se decían palabras llenas de amor y pasión. Había una explosión de emociones que les hizo olvidar todo lo negativo. Solo eran ellos dos, nadie más. El amor que sentían lo era todo.

Aquí es cuando nuestro pequeño e inocente Adam también explotó, no por la infinidad de emociones de antes, si no por el regalito del mafioso. Ambos explotaron. Literalmente.

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