Prólogo

15 5 0
                                        

Empiezo abrir mis ojos lentamente con un dolor terrible en mi cabeza supongo que debido al golpe que me dieron, reparó todo a mi alrededor, no ni idea en donde estoy intento moverme pero estoy amarrada completamente a una silla empiezo a sentir el miedo y la desesperación en mi cuerpo ¿dónde estoy? ¿Quien está haciendo esto? ¿Por qué a mi? Todas esas preguntas vienen a mi mente hasta que me enfoco en un punto en específico de la habitación, en todo esta oscuridad en el fondo resaltan un par de ojos verdes mucho más potentes que los míos que me observan desde la oscuridad haciendo que baje la mirada.
— ¿Quien eres?— me atrevo hablar intentando sonar lo más firme posible
— eso tú ya lo sabes pequeña y dulce Isabel— habla arrastrando cada palabra con suma delicadeza casi como un susurro pero su voz, esa voz me es familiar, yo la eh escuchado.
—acércate, déjame verte— me atrevo hablar otra vez sin mirarlo.
— ¿quieres verme mi pequeña?, entonces mírame— demanda con voz fuerte y grave que me hace sobresaltar no quiero pensar que es el pero esa voz, es su voz sin más alzo mi mirada hasta volver a encontrarme con sus ojos, veo como comienza avanzar hacia mi hasta quedar a unos cuantos pasos para que la poca luz que entra por la ventana me muestre el rostro del causante de todo lo que a pasado.
— hola otra vez pequeña, dime te parezco familiar— me dice con una sonrisa maliciosa que me congela la sangre, no puede ser el no pude haberme equivocado tanto con el.
— esto no puede estar pasando, como es posible q-que t-tu.....- no logre decir nada más estaba en shock mientras que el me mirada imperturbable.
— ¿ como es posible que yo haya hecho todo esto? Solo hay un motivo y ese eres tú Isabel Müller — dice sin más
—¡Estas demente! Yo jamás te pediría algo así— exclamé alterada, el en cambio se mantuvo igual.
— puede ser que este demente pero por ti por eso lo hice no los necesitabas,nunca lo hiciste así que te los saqué de encima.—
— no justifiques que lo que hiciste fue por mi solo déjame ir por favor—le pedí.
—ni pienses que ahora que por fin te tengo conmigo voy a dejarte ir por que siempre haz sido mía y así seguirá siendo hasta que deje de existir, te daré un consejo mi pequeña nada es lo que parece.— diciendo esto sale de la habitación, dejándome sola en la oscuridad con un nudo en la garganta y un mal sabor de boca pero con una sola seguridad.
El que acaba de salir era un asesino frío y calcular, un psicópata todo eso era el y aún así estaba completamente enamorada de el.

The end of the game Where stories live. Discover now