La hora.

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Marca la hora el final del tiempo.
-Es el presente- me digo ignorando el remordimiento.

Lo que ignoro no me ignora y me ancla.
Los pedazos solo son pedazos hasta que se unen.

¿Es el final de verdad o simplemente es porque yo lo quiero?

Un nuevo comienzo, de una continua existencia.
Una salida de una descontinua vida.

Marca la campana del desencanto, suena solo esa campana y no es porque odie la vida, al contrario, la amo.

La amo tanto que dejo pasar las pesadillas, los horrores y los espantos.
La amo tanto que me permito sentir el sufrimiento.

Pero en mí marca ya la hora.
-¡tiempo!- grito por dentro intentando el enfado.

Es una locura adueñarse tanto de la oscuridad, besarla, desearla.

¿Que carajos me pasa?

¿Si yo me ofrecía vida de la vida, por que ahora me enamoré de la muerte?
¿Por que pongo tantas semillas en un suelo inerte?

Yo estoy marcando la hora.
Yo estoy tocando ahora la campana.
Porque quiero el final de este tiempo.

Ya no tolero, yo mismo acabaré con la tormenta.

Quiero ser la tormenta, pero tengo miedo.
Antes... Adoraba los recuerdos, los detalles, las historias que cuentan, y ahora quiero arrasar con todo eso.

Quiero despertar y ver vacía mi mente, y por eso tengo miedo.

Porque no soy yo...

La sensibilidad me ha cambiado y no sé cuando vuelva a hacerlo.






Desahogo personal (el amor descarrilado)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora