Una mañana tranquila el bello cielo azul estaba libre de nubes y el sol brillaba con intensidad y el aire soplaba con tranquilidad haciendo qué las hojas de los árboles, las flores y el pasto se moviera con lentitud y finura.
En aquella mansión con un jardín enorme se escuchaba el tarareo de un joven que terminaba de limpiar el lugar, para recibir al dueño del lugar de la mejor manera.
- Listo, ahora solo queda esperar -se dijo a si mismo dejando la escoba en su lugar y se dispuso a esperar al dueño en la entrada del lugar.
No tuvo que esperar demasiado, pues el sonido de un carro Duesenberg J se acercaba a la entrada del lugar, hasta que dejó de escucharse para ser remplazadas por unas pisadas de unos zapatos con algo de tacón.
La puerta de madera se abrió dejando ver a un hombre con traje negro con corbata roja, sombrero, una maleta en mano y las llaves del carro.
- Hey Mex, que gusto verte -hablo el hombre emocionado de ver al joven.
- El gusto es mío, Estados Unidos, ¿Cómo te fue en tu viaje? -dijo recibiendo a su amigo con un apretón de manos y un abrazo corto.
- Agotador como siempre -soltó un largo suspiro dejando la maleta al pie de las escaleras- te agradezco que cuidaras la casa, no sé qué haría sin ti -
- Ay no diga eso, es mi trabajo después de todo, además como no hacerlo por mi amigo -respondió con una enorme sonrisa.
- Aquí tienes tu pago -le entrego un sobre con varios billetes dentro- también hay un extra -sonrió.
- Gracias gringo -le dijo con una sonrisa- bueno me tengo que ir, tengo otro trabajo algo lejos -se encamino a la puerta.
- Mex espera -le pidió mientras tomaba la mano del mencionado con algo de fuerza- sabes que mi propuesta sigue en pie -dijo acercándose a México.
- Perdón gringo, sabes que tengo varios hermanos a quienes cuidar y no puedo dejar de trabajar -se intentó zafar del agarré, pero este se intensificó.
- Lo se Mex, pero yo podría ayudarte con tus hermanos, por favor acepta mi propuesta -pidió suplicante.
- Lo siento gringo, pero la respuesta seguirá siendo, no -zafo su mano, se puso su sombrero y abrió la puerta- ten un bonito día, nos vemos luego -se despidió mientras salía de la casa.
Cerró la puerta y se encamino hasta su carro Ford T, dejo el sobre de dinero en el asiento del copiloto y su maleta en los asientos de atrás, camino hasta el lugar del piloto y se subió, mirando una última vez a la casa, y sin más arranco el carro.
Y se alejó del lugar, se dirigió a la ciudad donde vivía, no estaba tan alejada de la mansión de su amigo, tenía que dejar el dinero a sus hermanos antes de irse a su siguiente lugar de trabajo.
En el camino estuvo pensando en la propuesta de su amigo que era; que ambos se casarán, que él dejara su trabajo y Estados Unidos lo mantuviera a él y a sus hermanos.
Pero no podía aceptar, ya que no quería que alguien lo mantuviera quería hacerse cargo de sus hermanos, además de que no sentía nada por su amigo, no se casaría por conveniencia no le gustaba ese tipo de cosas.
Llegó a un restaurante y afuera de este se encontró a uno de sus hermanos limpiando la acera y al verlo llegar, lo recibió con una enorme sonrisa.
- Hola Perú, ¿Cómo va todo en el restaurante? -pregunto sin bajar del carro.
- Muy bien Mex, las ventas han subido mucho últimamente -hablo emocionado- ¿Y qué tal contigo como te fue? -
- Toma -le entrego el sobre con el dinero adentro- tome un poco ya que me iré -
- ¿Ahora? -pregunto despegando la mirada del sobre- pensé que te quedarías un rato, los demás esperan verte -dijo sonando algo preocupado.
- Lo sé, pero debo irme ahora, sino me agarrara la noche pues es un lugar algo retirado -le dijo con algo de tristeza en su voz- lo siento mucho -
Dijo viendo cómo su hermano agachaba la mirada algo triste, pero no podía impedirle a su hermano que se fuera a trabajar pues él se encargaba de una buena parte del dinero de su hogar.
- Lo entiendo, no te preocupes yo les explico la situación -forzó una sonrisa.
- Les prometo que cuando vuelva, les prepararé lo que me pidan -le dijo para animarlo un poco.
- De acuerdo, en ese caso no te lo pondremos fácil -respondió aun preocupado.
Ambos rieron para después despedirse con un abrazo fuerte y así México se fue de ahí rumbo al siguiente lugar que cuidaría, era a las afuera de la ciudad, no le preocupaba alejarse demasiado ya lo había hecho antes lo que lo tenía inquieto era el que se perdiera, Pues era un rumbo que casi nunca tomaba, pero no había de otra.
Estaba oscureciendo algunos tonos morados y naranjas ya se hacían presentes en el cielo, y para México le faltaba poco para llegar a su destino, había dado muchas vueltas pues el lugar estaba bastante escondido en un bosque, le constaba trabajo encontrarlo incluso sentía que se había perdido.
Llegó a una parte donde debía decir entre dos caminos, tomo un mapa y la dirección del lugar, pero no había algo que le indicara el lugar correcto miro a ambos lados y al final se decidió por el camino de la derecha de todas formas si no era el correcto lo único que haría sería volver y listo.
El camino se hacía más oscuro y México tuvo que encender las luces del carro, mientras sentía como el camino se hacía empedrado y algo movido, pensó en volver, pero de repente quedó enfrente de un portón de rejas hecho de metal, estaba oxidado.
- ¿Será el lugar? -se preguntó a si mismo viendo el lugar con algo de preocupación- ¿O me perdí? -repentinamente y asustándolo las enormes rejas se abrieron de par en par.
México paso salió y con miedo entro despacio a la casa, se estacionó enfrente de la puerta de la casa y miro a todas partes notando que mayormente de las luces de la casa estaban apagadas, se preguntó si los dueños del lugar se habían ido a dormir ya.
Bajo en silencio de su carro tomando su maleta, un fuerte aire le dio y llevándose nuevamente un susto por el fuerte cierre de las rejas, las miro con miedo y mejor dejo de pensar en eso y camino hasta la puerta y con los nervios a flor de piel tocó el timbre de la casa.
- Buenas noches, soy México -no recibió respuesta- ¿Contrataron el servicio para cuidar su casa? -volvió a hablar, pero no había respuesta alguna.
Fue en ese momento que la puerta se abrió lentamente pero solo un poco, México sintió un escalofrío y una voz muy dentro de él le decía que se fuera de ahí, pero su curiosidad pudo más con él.
Abrió la puerta y no logro ver bien el interior, pues todo estaba apagado entro en el lugar tratando de ver a su alrededor y al igual que las rejas del portón, la puerta se cerró de golpe detrás de él y como por arte de magia algunas velas del lugar se encendieron dejando a México completamente en shock.
- Yo jamás contraté nada, ¿Y tú hijo? -una voz gruesa y rasposa se hizo presente asustando a México y vio la figura de un hombre alto en la segunda planta de la casa.
- No padre, no lo hice -otra voz menos gruesa lo sorprendió iba a voltear, pero un agarré en sus abrazos se lo impidió.
México miro hacia atrás y arriba notando que ese hombre era extremadamente alto mucho más que Estados Unidos.
- ¿Que haremos con él, padre? -hablo el hombre que lo sujetaba.
- No lo sé -la voz se escuchó cerca al mirar al frente ahí tenía al hombre que había visto en la segunda planta, era imposible que bajará tan rápido, además de que era el doble de alto que el otro- pero tiene un olor peculiar y me agrada -
El hombre de la voz gruesa se acercó a México y pudo notar unos colmillos y unos ojos rojos, lo ve y no lo cree ¿¡Era un vampiro!?, se asustó al grado de querer gritar, pero no salía nada por su boca.
- Mejor duerme, nuestro dulce invitado -y como por arte de magia México sintió sus ojos pesados y su cuerpo perdía fuerza mientras caía profundamente dormido- ten dulces sueños~ -y todo se volvió oscuro y silencioso.
Continuara....
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Dulces Sueños (Countryhumans)
RomanceMéxico es un joven humilde y trabajador que se encarga de cuidar las mansiones mientras las familias salen de viaje por diferentes razones. Un día confunde el camino y llega a una mansión abandonada en medio de un profundo y oscuro bosque, pronto se...
