• Capítulo 1 •

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Comenzó a vestirse rápido poniendose la camisa de vestir blanca que humedecio con sus cabellos plateados, abrocho con desesperación los botones que no se dio cuenta que quedaron mal, se sento sobre la cama y se comenzo a poner el pantalón con tanta desesperacion, que se atoro en su pié.

- Agh joder, puta mierda - maldijo mientras forcejo fuerte, hasta que su pie logro safarse, se levantó para subir sus pantalones rápido, y se lo ajusto, no le importo si la polera se atoraba.

El tiempo se esta ganando. Se hace tarde para su entrevista de trabajó, y si no llega a tiempo límite perdera todo.

Busco sus zapatos ¡No los encontraba!, comenzó a desesperarse y decidió por buscar su bandana, para ponerselo. Se fajeo bien la camisa.

Escucho como se abría la puerta, giro su cabeza para saber de quien se trataba, era una mujer con el cabello un tanto morado y ojos color miel; Lo miro unos segundos un poco confusa y sorprendia por su comportamiento, también observo de reojo el cuarto oscuro, por qué la ventana estaba cerrada con las cortinas negras, las paredes de color azul marino tenían muchos carteles pegados posiblemente de bandas de música de Rock. La cama desordenada del pali plateado estaba en el centro de la habitación. Dejo caer algo entre sus manos. ¡Eran los zapatos de Hidan!

- ¡Ahh! - se acercó rápido se sento sobre el suelo y comenzo a ponerselos.

- Los dejaste abajo...- dijo la mujer, y observó a el menor - Baja a desayunar, Hidan - le dijo y estaba a punto de irse.

- ¡..No puedo se me hace tarde! - contestó mientras se levantaba del suelo, y se dio la vuelta para ir directo a su mueble donde tenía sus perfumes.

La mujer levantó una ceja mientras lo seguía observando - Pero, son las seis de la mañana...- en ese momento el chico se congeló un momento - Me sorprendió que te levantaras muy temprano...pero supongo que es por que quieres llegar a tiempo a tu entrevista - sonrío con sus ojos serios.

-....¿C-como? - se fue directo a la ventana para abrirla, y no estaba el sol, el cielo seguía oscuro, creyó que era muy tardé. Puso sus manos en su cabeza y se agarro los cabellos - Maldita sea, ¿qué me pasa? - murmuró.

Dejo de sonreír por estar un poco confundida por la reacción que tuvo el chico - ¿Qué pasa? - decidió por entrar a la habitación con los brazos cruzados. Tenía una bata de tela fina bastante comoda para dormir, era de color negro.

- ¿P-pero que hay de la alarma?, no sono, son las nueve de la mañana - vio a la mujer, y fue a la pequeña mesita de noche - ¡Mira...! - agarro el reloj y se lo puso enfrente - Aquí dice que son las nueve, casi las diez ¡Oh jashin ya no llego! - se sentó sobre la cama y dejo caer sus hombros.

Suspiro - Hidan, el reloj esta al revés, son las seis de la mañana - murmuró, y se quedo parada frente a él.

El chico giro el reloj, y es cierto lo que decía la mujer, levanto la cabeza con una cara de "Qué idiota soy" mientras la miraba.

- Hidan...hidan - le toco la cabeza por tal torpeza del chico - Seguro y no te diste cuenta por estar entre dormido, y por las cortinas cerradas...- le dijo y se alejó para ir a la puerta de nuevo - Con más calma, todo está bien...- fue lo último que dijo, para cerrar la puerta y dejar solo a el chico de nuevo.

-.........- se toco la frente que estaba fría y suspiro largo, no es nada nuevo que sea muy torpe, o que sea muy distraído, solo que no lo admitia por más de que haya pruebas claras.

[...]

Su pelo lo seco perfectamente, ya que antes lo iba a dejar todo humedo, y eso iba a ser una mala impresión para las personas de la entrevista, no lo había tomado en cuenta. Ya se había peinado sus cabellos hacia atras como siempre, y la camisa se la abotono bien.

Bajaba las escaleras casi corriendo, ya que había pasado un buen rato desde que la mujer lo llamo, y posiblemente ya se habian deborado su desayuno.

Entro a la cocina, era grande, es normal ya que su casa es muy grande por algunos motivos, lo primero que vio fue a la mujer aún preparando el desayuno de los demás, y en la silla frente a la mesa, estaba un hombre con el periódico tapandole el rostro. Pero no había nadie más por el momento.

- ¿Y eso que te levantas temprano? - preguntó sin quitarse el periódico, y agarro su taza de café para tomar un trago.

El peli plata solo se toco la nuca y miro a otro lado, no quería responder, no quería avergonzarse.

- Yo lo levanté temprano, me dijo que lo hiciera para llegar a tiempo a su entrevista, así que no lo molestes....- dijo la mujer mientras se acercaba a la mesa y ponía un plato junto a el hombre.

- Hm...como siempre defendiendolo - dijo casi en burla, por lo que solo recibió una mirada de enojo de la mujer, que estaba junto a el - Bien, entiendo...- dijo mientras enrollaba el periódico y lo ponia en la mesa.

La mujer miro a el jóven unos segundos - Sientate a desayunar...- le indicó mientras le sonreía, y solo recibió otro gesto del menor con sus pulgares en forma de agradecimiento por ambas cosas.

Se sento junto a el hombre, y comenzó a comer, el tocino era muy crujiente, y el huevo sabía igual de delicioso como siempre.

- ¿A que hora es tu entrevista? - le preguntó el hombre de cabellos naranjas, y miro a el chico junto a el, dejo que terminara su bocado.

- Am...a las nueve - contestó y siguio comiendo.

Giro su cabeza del lado derecho para ver el reloj en la pared, eran las ocho con dieciocho minutos - Yo te llevó, sé por donde se ubica, me queda de paso a mi trabajo - le dijo y agarro la taza de nuevo para tomar.

El peli plata lo miro de reojo y solo asintió con la cabeza. La mujer seguia con lo suyo, y poco a poco iban llegando los demás a la cocina; Que solo saludaron a los mayores y al jóven de allí.

[...]

Bostezo mientras se subia a el auto y cerraba la puerta, espero por el mayor. Durante el camino estaban hablando un poco sobre los demás de la casa, y de la mujer, pero cosas positivas.

Suspiró - Ya estamos cerca...- miro la ventana, y había tráfico, por lo que estaba desesperandoce, y comenzaba a pensar que no llegara a tiempo.

- Calmate...es normal esto - no quito su mano del bolante, y dejo ver su reloj brillante. Hidan no se lo vio en la mañana, lucia bien con la camisa de vestir negra que llevaba puesta el hombre.

Pero abrio los ojos cuando vio que ya eran las ocho con cuarenta minutos.

- Llegaremos tarde...- murmuró el chico sin dejar de ver el reloj, el mayor lo miro y noto la frustración del chico, ya tenía preocupaciones como el adulto que ya es.

- Tranquilo..no te desesperes, llegaremos - le aseguró y comenzó a tocar el claxon del bolante muy rápido y saco la cabeza por la ventana - ¡Maldita sea muevanse tengo prisa malditas tortugas! - gritó y recibió solo más pitidos por parte de los demás.

Hidan se tapo sus oídos y miro un tanto sorprendido a el mayor, casi nunca se ponía así, a menos que fuera algo muy importante o que este realmente enfadado. Le brillaron los ojos al darse cuenta.

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