Droide B-1

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Érase una vez, en una galaxia muy muy lejana...

Un droide, recién fabricado para la guerra de los clones, pero no era como los demás, era diferente. Tenía aspiraciones, quería servir de algo más que para la guerra. Soñó con servir a una familia, que lo tratarán bien, le cuidarán de vez en cuando, e incluso soñaba con jugar con los niños de la familia. Su nombre era BK-641, el droide al cual programaron de forma especial.

Un día, fue llevado al frente de batalla, era la 2a batalla de Geonosis, allí esperaban que cientos de droides, murieran a manos de los clones. Pero BK-641 no quería matar a los clones, pensaba que podían ser sus amigos y vivir en paz. Sus compañeros droides caían, y él seguía disparando, pero lo hacía demasiado alto, para no dañar a los integrantes del ejército enemigo.

Un disparo le alcanzó y dañó seriamente sus circuitos internos, tirándolo al suelo geonosiano, pero no matándolo. Se quedó inmóvil, mirando al cielo del planeta, pensando en que se había acabado, en que no iba a cumplir nunca jamás su anhelo. Sin embargo, el ejercicio clon avanzó, y cuando el droide B-1 vio a una jedi, dijo con la poca fuerza que le quedaba.

–Ayuda, porfavor –Y esto fue oído por la jedi, una joven togruta llamada Ahsoka Tano.

Miro al droide, y veía a uno más, pero algo era diferente ¿Un droide de batalla, destinado a morir, pedía ayuda? Era sin duda extraño. En ese instante, la togruta cogió el droide y lo llevó a un lugar alejado, y con una herramienta que casualmente llevaba a mano, le reparó como buenamente pudo los circuitos, para que, al menos, tuviera un poco más de tiempo.

Cuando lo hizo, el droide pensó –No son tan malos estos Jedi – e inmediatamente le dijo –Gracias, Jedi. Gracias por salvarme –

La Jedi sonrió, y miró alrededor, no pensaba que un droide de batalla pudiera ser tan amable, y que no intentara matarla, a pesar de haber tenido la oportunidad.

–Te dejaré aquí, y te apagaré, cuando te vuelva a encender, estarás completamente arreglado –Dijo la padawan, con una gran sonrisa en la cara.

El droide no podía cambiar la expresión de su cara, pero sin duda, sonreía. Todo se tornó negro para el droide, para él sería un momento.

25 años después

Ahsoka terminaba de reparar el droide, sin duda había estado muy liada, sin duda, en 25 años había pasado muchas cosas, la guerra de los clones, el establecimiento y el ascenso del Imperio Galáctico, una guerra civil, la caída del Imperio y la creación de la Nueva República.

–Por fin estás listo, ¿Puedes caminar? –Preguntó Ahsoka al droide, y el droide se levantó y empezó a caminar, sin problema alguno.

–He revisado tu programación, pero no he borrado tu memoria, así que recordarás todo –Le explicó la togruta

El droide paró de caminar, la miró ,se acercó y le dió la mano a la togruta.

–Muchas gracias... Togruta –Dijo BK-641

–Mi nombre es Ahsoka Tano, y de nada –Dijo Ahsoka

De repente, abrió la puerta un humano, tenía un aspecto similar al de los clones, tenía una barba canosa, y el cabello estaba completamente rapado.

–Cariño, ¿Te apetece comer algo en particular? –Dijo el viejo Capitán Rex

–Esas empanadas que hiciste la semana pasada –Contestó Ahsoka

–Sin problema, ¿Por fin arreglaste ese droide? –Preguntó en segunda instancia el clon

–Aham, así es. Lo he reprogramado, creo que será capaz de cuidar a los dos diablillos de la casa –Dijo Ahsoka.

–Eso espero –Dijo Rex entre risas.

Ahsoka se levantó de la silla en la que estaba sentada, y le pidió al droide que lo acompañara, y este hizo caso de lo ordenado.

Lo siguiente que vio le dejó anonadado. Dos pequeños niños, dos híbridos entre la raza Togruta y humana. Al parecer, uno era un niño y el otro una niña, por la forma de los lekkus y montrals. Los del niño eran un poco más cortos que el de la niña, pero los colores del primero eran más oscuros que los de la niña.

–Ashla, Anakin, ¡Mirad que hay aquí! –Dijo la togruta

Los niños soltaron sus naves de juguete y se levantaron rápidamente, y miraron al droide, incrédulos.

La pequeña Ashla cogió de la mano al droide, con un poco de dificultad y tiró de él, el droide la siguió y la togruta se sentó, el droide hizo lo mismo.

–¡Vamos a jugar con las naves! –Dijo Ashla, a lo que el pequeño Anakin se acercó a su padre y le preguntó

–Papá, ¿Puedes prestarnos tu casco, porfa? –Preguntó inocentemente el niño, a lo que su padre sonrió.

Se acercó a una estantería, donde había 3 cascos, un casco clon fase 1, otro fase 2 y un casco de piloto de la rebelión. El clon agarró el casco de piloto de la rebelión y se lo dió a su hijo

–Ten mucho cuidado –Advirtió el clon

El droide, por fin había cumplido su sueño, servir a una familia. No sabía cuanto tiempo había pasado, ni que había ocurrido, pero sin duda, le daba igual, porque por fin era feliz, sentía la calidez de una familia, y no la frialdad de la fábrica de droides o del campo de batalla. Había empezado su nueva vida.

FIN

¿Que les pareció? Quise escribir sobre un droide, pero no quería que fuera el típico droide de protocolo, si no un droide de batalla que no quería destruir, y salió esto. Ya saben, cualquier pedido, por los comentarios o por DM. Un saludo!

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