CAPÍTULO 1

223 10 10
                                        


El día había sido bastante pesado para Lalo, su trabajo como cocinero era agotador, pero debía hacerlo para ayudar a su madre, que hace un par de meses le habían diagnosticado cáncer.

Apenas llegó a su casa, subió a su cuarto para descansar, sin embargo, pensó que era buena idea saludar a su madre y ver cómo se encontraba. Cuando estaba por cruzar la puerta escuchó como su madre y hermana hablaban de algo que no logró entender.

—Mamá, prometimos que pasará lo que pasará, nuestro secreto seguiría guardado —dijo Regina a Luz—, era lo mejor para él.

—Lo sé hija, pero no pensamos que esta enfermedad podía llegar. Él merece saber la verdad y lo va a entender —Luz en tono tranquilo intentaba convencer a su hija.

Detrás de la puerta Lalo seguía sin entender de qué hablaban Luz y Regina. << ¿Saber la verdad? ¿Quien? ¿De quién hablan?>>, se preguntó Lalo, y prefirió seguir escuchando para intentar saber cuál era ese secreto que su madre quería revelar.

—Se que tiene el derecho, pero ¿Crees que él entenderá así de fácil que su vida fue toda una mentira? —preguntó Regina.

—Claro que no —respondió Luz—, solo que no me quiero ir de este mundo con la culpa de haberle mentido toda su vida.

—La que lo decidió fuiste tú —dijo la castaña en tono recriminatorio—, por el miedo a lo que los demás pudieran pensar, especialmente cuando supuestamente mi padre había muerto ¿Que sacas con decirle a Lalo la verdad? A la que odiará por siempre será a mí.

Al darse cuenta de que hablaban de él, Lalo terminó más confundido que cuando empezó a escuchar la conversación, aquel secreto lo involucraba y estaba decidido a saber que tenía que ver su hermana en todo eso.

—No te odiará, tu hiciste lo que era mejor para él en ese momento ¿Que ibas a hacer con un bebé a los quince años?

—Hice lo que tú me obligaste a hacer —Regina se levantó de la cama, lugar donde había estado sentada, y empezó a caminar por la habitación, alzando la voz—, decías que todos iban a hablar de mi al tener un hijo a esa edad, me dijiste mil cosas para hacerme sentir mal y que te entregará a Lalo apenas naciera. Fuiste tú la que le dijiste a Andrés que él bebe había muerto para que él se alejara.

Lalo no podía creer lo que escuchaba, su hermana en realidad era su madre y la que pensó lo era, en realidad era su abuela. Tenía un revoltijo en su cabeza intentando asimilar todo, era mucha información junta, acababa de descubrir que toda su vida simplemente era una mentira.

—Lo hice porque era lo mejor para...—Luz no termino la oración, ya que Lalo entró a la habitación aún en shock y con sus ojos cristalizados.

—¿Para quién madre? ¿Para ti? O debería decirle abuela —dijo Lalo mirando a ambas, que no podían creer que sin quererlo su secreto acababa de quedar al descubierto.

—Lalo... ¿Hace cuánto que estabas escuchando? —interrogó Regina.

—Lo suficiente para enterarme que toda mi vida fue una mentira, ahora resulta que mi hermana nunca lo fue si no que era mi madre ¿Por qué mierda me mintieron? —exigió el muchacho elevando la voz.

—Porque era lo mejor para ti hijo —respondió Luz—, Regina era una adolescente.

—¿Y eso les da el derecho a mentirme y hacer lo que hicieron?

Ambas mujeres guardaron silencio ante la pregunta de Lalo porque sabían que tenía razón, porque al creer que era lo mejor, terminaron por dañarlo.

De Donde Vengo - Lalo RuedaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora