Entré en su habitación y volví a romperme.
La cama seguía deshecha, las estanterías de libros estaban en los suelos hechas añicos, la madera chamuscada. De los vitrales sólo quedaban cristales destrozados esparcidos por el suelo y allí en medio, había estado ella.
Ella, tan hermosa, delicada, con su sonrisa tan perfecta, sus ojos grises llenos de brillo, su piel pálida y su cabello tan blanco como la espuma, ella, siempre a mi lado.
Di unos pasos acercándome a ese lugar. Ese lugar donde ella había estado, inmóvil, fría, con una espada todavía lastimándola, ensangrentada y... y muerta.
Me dejé caer en ese punto que todavía tenía manchas de sangre, llevé una mano a mi corazón y lo golpeé varias veces, una oleada de dolor me consumía así que grité con todas mis fuerzas.
Lágrimas ardientes quemaban mis ojos y dejaban marcas en mi rostro. En mi interior algo se había roto desde el momento en que comencé a perderla y ese algo ahora había consumido mi alma.
Ella se había ido.
Me había obligado a dejarla y se llevó mi vida con ella. Así que tengo ir a su encuentro, tengo que acompañarla, no puedo dejarla sola, le prometí que nunca la dejaría sola y ya le falle unas dos veces a esa promesa, no pienso fallarle una tercera.
Recuperaré mi vida buscando la muerte y está vez no la dejaré caer.
Hice un recorrido a lo que quedaba de su habitación con mi vista borrosa por las lágrimas acumuladas en mis ojos y en medio del caos después de mirar dos veces me detuve al encontrar un sobreviviente de la guerra.
Allí tirado en el suelo, como si no valiera nada, enredado entre las cortinas, ahora chamuscadas, que daban al balcón, había un libro cuyas páginas agitaba el viento frío como si quisiera buscar una en específico, lo reconocí al instante.
Me arrastré hacia él casi desesperado sin dar importancia a los cristales que se incrustaban en mis manos.
Una vez llegué al libro lo saqué de entre las cortinas y confirmé lo que ya sabía.
El grosor pronunciado, la carátula bañada en plata con cristales de color púrpura y azúl oscuro con forma de claves musicales incrustados en la tapa.
Era de ella y conservaba su olor, el aroma de ella.
Sé que lo que estoy a punto de hacer se considera una invasión a su privacidad, a su memoria, pero no me importa. Necesito sentirla cerca, la necesito conmigo.
Pasé las páginas del libro notando que faltaban varias, algunas estaban algo chamuscadas y otras tachadas, entonces encontré sus escrituras.
Ver su caligrafía provocó que otra oleada de tristeza me golpeará, ignoré el dolor de mis manos heridas al sostenerlo y entre lágrimas comencé a leer.
"Querido Diario, soy yo Hylena"
No soy de poner muchas notas pero esto lo lleva así que...
Hola querida persona desconocida que estás leyendo esto.
Que sepan que estoy resubiendo la historia de Hylena, como se abran dado cuenta, cada capítulo es necesario leerlo de nuevo porque tendrán cambios importantes.
Para los nuevos lectores es una historia que será corta y ya... Lean para entender mejor.
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El Diario De Hylena (Corrigiendo)
NouvellesNunca pensé que se iría. Así como tampoco imaginé lo doloroso que sería voltear y no encontrarla a ella a mí lado. Ahora no soy nada, sólo un cuerpo sin alma, porque ella se lo llevó todo. Solamente me dejó sus recuerdos y si eso es lo único que qu...
