Tengo rato sentada.
No hay luz, no hay nadie en casa y todos está a oscuras.
Estoy aburrida, me duele el tracero y no uso Internet. Mi mejor amiga dice
que me estoy perdiendo de lo mejor del mundo, pero simplemente no me llama; es una pérdida de tiempo.
Bueno, creo que sí me voy a parar, pues no quiero quedar mas chata de lo que ya soy.
Voy al patio de casa y me acuesto en el colchón abandonado que está al lado de la casita de liz, mi mascota. Es uno de esos perros peluche, con pelaje abundante y llena de alegría (algo de lo que carezco).
Inmediatamente comienza a ponerse en sus 2 patitas para que abra la puerta, la saque y le dé amor.
La complazco.
La sacó y la sitúo en mi abdomen plano.
-¿porqué la soledad siempre me tiene que mostrar su mejor lado?
Preguntó a la nada mientras acarició al animal.
-
Cuando abro los ojos y miró mi reloj, ya son las 3 am y nada de llegar nadie.
No veo a liz y el cielo está reluciente de estrellas. La busco por todos lados y aunque esté todo a oscuras, me sé cada parte de mi hogar de memoria.
La veo en la entrada de la cocina asechando a un gato negro, no se que diablos hace un gato en mi casa a estas horas y sin entrada disponible, que cuando me ve con sus ojos amarillos como las chispas de fuego, se va a toda velocidad y no me dió ni tiempo de ver por donde salía.
Sostengo a liz para llevarla a su vivienda y cierro. Comienza a lloriquear pero tengo que irme a dentro, tengo un presentimiento.
Justamente cuando voy a cruzar el umbral de la sala, sentí un aire extraño en la nuca.
Me tensé.
Miré sobre mi hombro y nada, observé el patio y nada. Todo estaba muy tranquilo, lo único que alumbraba era la luna, un poco lejana y las estrellas.
Sigo mi rumbo hacia mi cuarto, Cúando de repente siento el mismo aire y esta vez tan fuerte que me entra mareo. Caigo desorvitada por unos momentos, cuando me doy cuenta ya estoy en el suelo sudando frío.
Miro a mi alrededor y nada, más no me rindo y sigo buscando no sé qué.
Pongo mi mano en mi frente y aún tengo la temperatura baja. Cúando alzó de nuevo la mirada una sombra lejana se pronunciaba entre las tinieblas de la casa.
Entrecierro los ojos para hacerme creer que lo que acabo de ver es solo oscuridad, pero no. Lo que sea que haya visto se mueve de forma anormal entre la negrura y se desplaza por el techo, me doy cuenta por que la negrura es más oscura que la oscuridad de la casa. Cúando veo que viene hacia mí, doy un un grito de susto, parándome lo más rápido que puedo y corriendo hasta mi habitación, cierro con pestillo, me subo a la cama y me cubro con la sábana.
No sé porque siempre pensamos que cubrirnos con las sábanas nos va a proteger si es simplemente un pedazo de tela; creemos que es algo así como una especie de escudo.
Retiro un poco de mi rostro para ver que pasa; no hay nada.
Todo está igual.
Tomó el teléfono que hay en la mesita de noche y llamó a mami, un poco menos nerviosa y con la temperatura más normal. Marcó, espero y no contesta. Llamo de nuevo y al tercer pitido la coje.
-¿Gretel?
- ma, ¿dónde es que estás?
-tuve que quedarme con un paciente fastidioso que no se quizo quedar solo, pero, ¿qué te pasa?, ¿está todo bien allá?
-ma, vi algo en la sala, vi una sombra y venía hacia mi.
-Grechi, está bien, ¿Dónde está tu hermano?
- Siquiera he visto a evan desde que te fuiste...oye ma estoy hablando en serio vi...
-grechi, hablamos luego cariño, el deber llama, por cierto, come algo, ¿no has comido nada?, bye.
-no tengo ham...
Colgó.
Y sí, esa es mi madre.
Es más importante su trabajo que sus dos hijos.
Optó por llamar a evan a ver si él viene, lo dudo, pero no me cuesta intentarlo. Llamo, la coje de una (tiene que estar borracho o drogado).
-Aló
-Evan, tienes que venir..
-¿Tú?
-Por favor, tienes que venir, yo...
-Gretel, no me jodas, la estoy pasando de maravilla, búscate un novio, no sé, ¡dejame en paz!
Colgó.
Él no se lleva bien conmigo y mamá desde que papá nos abandonó y mamá no está mucho tiempo con nosotros que digamos. Él hace lo que le da la gana, se la desquita bebiendo, saliendo con chicas y drogandose. El es dos años mayor que yo, tiene diecinueve y yo diecisiete. Hace creer que nada le importa, pero sé que no es así, está dolido.
A mi también me duele, pero no puedo hacer nada al respecto. El señor que es mi padre ya tiene una vida feliz con otra familia, y yo... Pues yo me dedico a leer y a visitar el mar.
Mis pensamientos son interrumpidos por un ruido fuera del cuarto, me lleno de valor y abro lentamente, mirando espectante cada parte de la casa. Se calló un vaso de vidrio que había el comedor.
O no se había caído, lo habían tirado.
<<Gretel>>
La voz es lejana y a la vez cercana. Es masculina, sombría e intimidante.
-¿Qui-quién está ahí?
<<Shhh>>
-¿Quien diablos eres?, ¡si es una broma, me las vas a pagar caro!
<<Shh>>
-¡Cállate tú!
Pasa un instante y no vuelvo a escuchar nada.
-Quién quiera que seas, muéstrate o llamaré a la policía.
Nada.
tomó el teléfono, pero no hay cobertura. La luz había llegado hace rato, antes de llamar a mamá.
<<no querrás hacer eso>>
Y cuando me doy la vuelta me congelo de piez a cabeza.
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RARE
Horror¿Qué tan raro puede ser el mundo? O peor aún; ¿qué tan raras pueden ser las criaturas que se encuentran en él, ¿o qué tal si exactamente no son de este mundo algunas de esas criaturas?
