El bosque pueden habitar todo tipo de seres, a veces no habita nada más que el silencio. Y aquí estoy en el bosque más silencioso que nunca nadie conocerá ¿Y ahora como salgo? ¿Para dónde voy? No puedo gritar por ayuda porque mis
labios están sellados, no puedo moverme porque mis pies están pegados al suelo y no puedo oír nada porque nada hace ruido. Una niebla espesa limita mí vista, pero no puedo decir que no veo nada porque ver si veo. Al fin se escucha un ruido, unas pisadas. Estaba detrás de mí, llevé la vista lo más atrás que pude y lo único que vi fue una silueta. De repente pude
moverme, salí corriendo sin mirar atrás y sin razón alguna. Solo presentía que debía correr. No se veía mucho así que era difícil saber si tropezaría o no. Giré mi cabeza para ver si me seguía pero la niebla no me permitía ver. Y como suponía, me tropecé. Era una raíz fuerte y grande, me había raspado y dolía.
Esa misteriosa silueta se había acercado lo suficiente como para verle, me
levanté como pude y me puse a escapar. De todas formas el raspón era
doloroso y me costaba caminar. Cada vez se hacía más doloroso, pero terminó
en cuanto la silueta me agarró.
Estaba sudando, llorando y con la garganta seca. A mi lado un vaso de
agua con una nota:
“¡Buenos días! Me he ido de casa,
cuídate y recuerda que hay comida
en la heladera. Con amor mamá.”
Y así concluía la carta. Aunque me dijeran que no fue real… ¿Cómo se
supone que me saque las ganas de saber quién era esa silueta? Espero volver
a verle, quizá en otro sueño… no, otra pesadilla.
YOU ARE READING
Cartas matinales
Mystery / ThrillerUn hombre empieza a tener distintos sueños en los cuales siempre se encuentra con cierta persona. Querer verle aún más lo lleva al final.
