Me desperté con una fuerte luz en mi cara, era la luz del sol, miré el reloj y eran las 9 de la mañana, decidí abrir las cortinas y la ventana, era un soleado sábado de verano y el ultimo de las vacaciones, mi madre seguía dormida y mi padre ya había empezado a trabajar.
Decidí lavarme la cara, bajar a desayunar algo y luego tomarme una corta ducha de agua fría para despertarme mejor.
Desconecté mi celular del cargador lo guardé en el bolsillo de mi pantalón, arreglé un poco mi pelo y salí a esperar el bus.
Ya habían pasado unos 20 minutos, cuando por fin llegó el bus que esperaba, me subí y esperé que este tomara marcha hacia el centro comercial, habían unas cosas que debía comprar para volver a clases, mientras viajaba me puse mis audífonos y comencé a reproducir mi música, después de un largo rato, llegué, me bajé con tranquilidad y seguí mi camino.
Entré a una tienda de papelería buscando algunos cuadernos y unos pocos lápices, mientras reviso uno de los lápices algo llama mi atención, el sonido de algo cayéndose no muy lejos de mí, levanté la mirada y ahí estaba, un chico levantando un cuaderno del suelo, al levantarse lo miré con más atención, era casi de mi misma estatura, casi un par de centímetros más alto que yo, su pelo era negro y liso, su piel era blanca, pero se veía aún más blanca con su pelo, tenía unos hermosos ojos color miel, unos labios ni tan gruesos ni tan delgados.
Luego de unos segundos me di cuenta de lo embobado que estaba mirándolo, me di vuelta rápidamente y seguí en lo mío, terminé comprando al menos 5 cuadernos y un Pack de lápices donde venían portaminas, goma, lápiz pasta y corrector, terminé lo que debía hacer, así que volví camino a casa.
Mientras iba en el transporte no dejaba de pensar en esos ojos, habré visto muchos ojos del mismo color, pero nunca unos tan hermosos, se me hizo algo extraño, sus ojos no combinaban con el resto de su cuerpo, le quedarían mejor unos ojos de color oscuro si consideramos su piel y pelo, resaltarían mucho más, es como si él tuviera los ojos que debería tener yo y yo los de él.
Llegué a casa con hambre, por suerte mi madre ya había cocinado, y me esperaba con el almuerzo, me senté y agradecí por la comida, almorcé tranquilo, al terminar tomé los platos sucios, los lavé y sequé para después tomarme el resto del día.
Me quité mi poleron, dejé mis compras en mi escritorio y colgué mi bolso en la silla para luego acostarme, miré el techo como de costumbre, pero esta vez en vez de quedarme en blanco, no dejaba de pensar en aquel chico tan atractivo, lástima que nunca lo volvería a ver de nuevo, o eso pensaba.
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Destinados
Mystery / ThrillerMundos distintos, historias similares, una vez que sus historias se juntan, el mundo explota
