El día ha llegado.

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Durante toda mi vida escuche las palabras cielo e infierno. Como si fueran 2 puntos, un extremo u otro. Me di cuenta que no.
Por primera vez vi mi cuerpo. De un lado, en el medio de la habitación, tirado en el piso de madera, y recostado al lado de la alfombra blanca y peluda delante de la cama, estaba mi cuerpo. Y al lado, yo, mirandolo. Mi alma estaba mirando por primera vez a su cuerpo desde afuera, y ahí me di cuenta que estaba por llegar el fin. El fin de mi camino, o lo que siempre pense que era "todo".
Minutos después, la persona con la que habia compartido risas, abrazos y cariños, estaba arrodillada junto a mi cuerpo llorandole sin sentido. Y yo, a su lado, sin poder hablarle, sentir, y consolarla, esperando a que suceda.
Esos minutos llenos de paz, la paz que siempre estuve esperando.
Me sentí vació por un par de minutos, los minutos finales.
Estaba inmovil. Mi cuerpo, y mi alma. Ella seguia llorando desconsoladamente, con su sweter carmesí, como el color de una rosa, y sus jeans que hace un par de meses habiamos ido a comprar juntos. Inmoviles los 2, y mi cuerpo, ya vacio, tirado en el suelo sin razón, inundado por el mar de lagrimas de el amor de su vida.
Ahí estaba yo, al lado de mi cuerpo. Mi cuerpo estaba vacio, pero al fin me sentia lleno de una vez.
Vi como me trasladaban hacia el cementerio, unos días después, y ese fué el momento en el que me di cuenta realmente lo que estaba pasando. Siempre lo supe, pero recién ahora lo acepté.
Unos días antes de el translado, mejor dicho, unas horas después de ese momento en el que los 2 estabamos mirando un cuerpo vacio, y que los 2 sabiamos que estaba vacio realmente, ella llamo a mis padres. Y en ese momento el mar de lagrimas fué también en la casa de mi infancia, la que durante toda mi niñes viví, y en la que ahora los que siempre me cuidaron, viven. Ese mar de lagrimas solitarias fué también en la casa de mis padres, al escuchar la noticia, la devastadora noticia.
Ya mucha gente lo sabía, por ella, o por mis padres, pero les llegó. Cada vez que lo transmitian, les salian lagrimas por los ojos, y yo los veía.
Las siguientes noches la vi llorar, tirada en la cama, en el baño, en el comedor o en el escritorio. A veces se acostaba exactamente en el mismo lugar donde vio por ultima vez a mi cuerpo, en el piso de la habitación, y lloraba por horas. Lo que para mi eran minutos para ella eran eternos días de tristeza, y no se porque lo sentia así.
El día habia llegado al fin. El día de mi muerte habia llegado, y yo lo sabia.

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⏰ Last updated: May 09, 2021 ⏰

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